De los 100 millones de mexicanos, unos 12 millones son indígenas, la mayoría de los cuales viven sumidos en la pobreza y la marginación y una parte de ellos se levantaron en armas en 1994, en el empobrecido estado de Chiapas. En Guatemala, el martes, Juan Pablo II pidió a los indios que construyan "con responsabilidad el futuro", y luego advirtió al Presidente Alfonso Portillo que debe atender los problemas de esa comunidad. El Mercurio, 1 de agosto de 2002 

 

Santiago de Chile, Jueves 1 de Agosto de 2002
Varios grupos de danzas indígenas participaron dentro de la basílica en la ceremonia de canonización de Juan Diego. En la foto, el Papa observa las tenidas de los participantes.

CANONIZACIÓN EN MÉXICO:
El Papa apoya la causa de los indígenas

Agencias, The New York Times

CIUDAD DE MÉXICO/AGENCIAS Y THE NEW YORK TIMES.- El Papa volvió a renovar ayer desde México un mensaje solidario a los indígenas de América al pedir el respeto a sus derechos y cultura, durante la canonización de Juan Diego, el primer aborigen de la región en ocupar un lugar en el santoral católico.

Tras recibir el saludo de miles de mexicanos que se lanzaron a las calles a ver su paso, el Papa, de 82 años y quien visita México por quinta vez, fue ovacionado a su ingreso a la Basílica para la ceremonia de canonización de Juan Diego.

"Declaramos (...) santo al beato Juan Diego Cuauhtlatoatzin y lo inscribimos en el tratado de los santos", dijo Juan Pablo II entre los aplausos de la multitud que llegó hasta el templo.

"Esta noble tarea de edificar un México mejor, más justo y solidario, requiere la colaboración de todos. En particular es necesario apoyar hoy a los indígenas en sus legítimas aspiraciones, respetando y defendiendo los auténticos valores de cada grupo étnico", dijo el Santo Padre en la Basílica de Guadalupe.

"Al ensalzar hoy la figura del indio Juan Diego deseo expresarles la cercanía de la Iglesia y del Papa hacia todos ustedes, (...) animándolos a superar con esperanza las difíciles situaciones que atraviesan", agregó. 

En Guatemala, el martes, Juan Pablo II pidió a los indios que construyan "con responsabilidad el futuro", y luego advirtió al Presidente Alfonso Portillo que debe atender los problemas de esa comunidad.

De los 100 millones de mexicanos, unos 12 millones son indígenas, la mayoría de los cuales viven sumidos en la pobreza y la marginación y una parte de ellos se levantaron en armas en 1994, en el empobrecido estado de Chiapas.

Pago de una deuda

"¡México necesita a sus indígenas y los indígenas necesitan a México!", dijo el Sumo Pontífice.

Al elegir la figura de Juan Diego, Juan Pablo II buscó resarcir una deuda del olvido de la Iglesia católica con los indios, según dijeron analistas locales.

Con su canonización, Juan Diego, a quien según los católicos se le apareció la Virgen de Guadalupe en el siglo XVI, se convirtió en el primer santo indígena de América.

Sin Juan Diego, la Iglesia Católica tal vez no hubiera podido atraer a millones de indígenas en México hacia la fe de los conquistadores españoles representada por la Virgen de Guadalupe, por mucho, el mayor ícono católico del país.

En las esquinas de las calles, en las carnicerías, fábricas y oficinas llenas de empleados, la Virgen de Guadalupe no es una extraña.

Parece estar en todas partes de México, una figura maternal que cuida de cada mexicano, sin importar lo que esté haciendo.

La canonización de Juan Diego "es el reconocimiento espiritual de un pueblo en base a sus raíces antiguas", dijo Jesús León, descendiente de etnia mexica y jefe de un grupo de danzantes.
Un capítulo aparte fueron los comentarios de los diarios mexicanos que desplegaron en portada la imagen del Presidente Vicente Fox besando el anillo de Juan Pablo II, a la llegada del Sumo Pontífice desde Guatemala la noche del martes a México, que es el segundo país con mayor número de católicos en el mundo tras Brasil.

"México se entrega a JP", tituló el diario "Reforma""¿Y el Estado laico?", enfatizó "La Jornada", haciendo referencia a la completa separación que existe en México entre la iglesia y el Estado.

Separación de poderes

El gesto de Fox derribó casi 150 años de tradición política del país, ya que desde la fundación del Estado moderno mexicano a mediados del siglo XIX, los políticos se han abstenido de expresar públicamente su fe, apegándose a una separación de poderes de iglesia y Estado.

Fox, un abierto católico casado en segundas nupcias, estuvo también en la Basílica, en la primera ocasión en que un Mandatario asiste a una homilía pública en la historia moderna del país.

El Pontífice, quien escogió México como primer destino al asumir como Papa, permanecerá en el país hasta pasado el mediodía de hoy, tras beatificar a los indígenas Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles.
 
 


©2000 Empresa El Mercurio S.A.P

Enlace al artículo original.