Mapuches de las comunidades Ahilla Varela II y Juan Reinao de Collipulli son firmes partidarios de la vida pacífica, alejada de enfrentamientos con la policía y acciones de violencia. Viven su propia "revolución de las flores". El Mercurio, 28 de octubre de 2002 

 


Santiago de Chile, Lunes 28 de Octubre de 2002
COSECHA.-
Luis Sánchez Ailla cultiva lilium, del tipo asiática, en Collipulli. En noviembre, cuando estén a punto de florecer, comenzará su comercialización.

LA ARAUCANÍA:
Comunidades mapuches viven una "revolución de las flores"

TEMUCO.- Mapuches de las comunidades Ahilla Varela II y Juan Reinao de Collipulli son firmes partidarios de la vida pacífica, alejada de enfrentamientos con la policía y acciones de violencia.

Viven su propia "revolución de las flores".

Al punto que ni siquiera reclaman a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena la compra y traspaso de terrenos, porque los que tienen les bastan para desarrollar sus cultivos, preferentemente hortícolas, frutícolas y ahora, destinados a la florería. Esta nueva revolución floral les da beneficios más perdurables que los obtenidos por los "hippies" de la década del '60.

Con financiamiento del Fosis logran asesoría técnica para la adopción de riego tecnificado y construcción de invernaderos. Las iniciativas reciben la aprobación del municipio en una "mesa comunal del Fosis" y son aplicadas a través del Programa de Desarrollo Rural.

Proyectos similares tienen lugar también en Angol, Los Sauces, Loncoche y Ercilla. En esta última localidad, la floricultura prende incluso en la comunidad de Temucuicui, que hasta hace poco se diera a conocer por sus violentos métodos reivindicativos en demanda del emblemático fundo Alaska de forestal Mininco, finalmente adquirido por la Conadi. Al menos una parte de sus comuneros se ha decidido por enterrar el hacha de guerra y reemplazarla por el azadón.

En este contexto, un caso señero es el de la cooperativa We Tutukán, de Maquehue, cercana a Temuco, que exporta flores, betarragas y porotos a Inglaterra.

En Collipulli, 112 kilómetros al norte de Temuco, importa sobre todo la tecnología a la que están accediendo los mapuches para obtener mejores rendimientos agrícolas. Tal es el caso de Anselmo Burgos, que experimenta una siembra de arvejas donde las matas se ubican a tres diferentes distancias una de otra, para comparar sus resultados.







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