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viernes
2 de agosto de 2002
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Campaña contra la madera chilena
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Casi la totalidad de los productos
de madera que hoy exporta Chile provienen de las plantaciones forestales,
permitiendo reducir en forma significativa la presión sobre el bosque
nativo.
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Respecto de la campaña de grupos ecologistas chilenos en Estados
Unidos contra la madera chilena, se están generando hechos en extremo
graves por los efectos que éstos pueden llegar a tener por la vía
de desprestigiar en el extranjero a una actividad sustentable como lo es
la forestal. Al respecto, y para una mejor información a la opinión
pública, quisiera precisar algunos conceptos.
El gobierno, los trabajadores, los empresarios y los profesionales del
sector forestal han hecho grandes esfuerzos para ingresar con madera chilena
al exigente mercado norteamericano, cuyas ventas hoy llegan a los cerca
de US$ 500 millones en productos ligados a este rubro.
Por otro lado, un informe del Banco Mundial (2000-2001) sobre la lucha
contra la pobreza, concluye que entre otros esfuerzos para superar la pobreza,
la inversión y la innovación tecnológica son los principales
motores del crecimiento del empleo y de los ingresos derivados del trabajo.
Además, agrega que los mercados internacionales ofrecen una enorme
oportunidad de empleo y de crecimiento de los ingresos, y que todos los
países que han conseguido reducir de forma notable la pobreza han
recurrido al comercio internacional.
Según lo anterior, causa indignación e impotencia ver cómo
algunos compatriotas hacen denodados esfuerzos para perjudicar, a través
de una campaña falsa e injuriosa, a una actividad que genera grandes
recursos para nuestro país y que da oportunidades directas de trabajo
a más de 150 mil personas, constituyéndose en la segunda
fuente de ingresos, después de la minería del cobre.
En dicha campaña, donde se llama a no comprar madera que no esté
certificada a través del FSC (Forest Stewardship Council, entidad
manejada por grupos ecologistas y que pretenden el monopolio de la certificación
forestal en el mundo), se incurre en una serie de errores, mentiras y exageraciones
sobre el sector forestal chileno y en especial sobre sus plantaciones de
pino. Se omite el hecho de que en el país hay alrededor de dos millones
de hectáreas plantadas con dicha especie, versus 13,4 millones de
hectáreas cubiertas con bosque nativo según datos de Conaf.
Casi la totalidad de los productos de madera que hoy exporta Chile provienen
de las plantaciones forestales, permitiendo reducir en forma significativa
la presión sobre el bosque nativo, donde el mayor uso que le da
la población es como leña (otro signo del subdesarrollo).
En cuanto a la certificación ambiental, actualmente más del
60% de las plantaciones de nuestro país están certificadas
con la Norma ISO 14.000, y además organismos como Fundación
Chile, Corfo y el Instituto Forestal desarrollan un sistema de certificación
de calidad ambiental para los bosques, con el fin de cumplir con los requerimientos
de los países compradores.
El sistema, que cuenta con la participación de las empresas, certificará
el cumplimiento de un nivel de manejo forestal adecuado a la realidad nacional
y los requerimientos establecidos por un concepto de sustentabilidad reconocido
internacionalmente.
Por otro lado, hoy en nuestro país existen unas cuatro millones
de hectáreas sin cubierta vegetal y en proceso de erosión
severa, la mayoría de ellas en manos de pequeños propietarios
y en zonas socialmente deprimidas. Al respecto, organismos del Estado,
empresas y profesionales forestales están haciendo importantes esfuerzos
para forestar estos terrenos. Quedan preguntas por responder. ¿Dónde
están los grupos ecologistas para detener estos procesos erosivos?
¿Qué opciones están estudiando para recuperar estos
terrenos? ¿Qué incentivos proponen para mejorar la calidad
de vida de estas personas? ¿Qué campaña de concientización
social en torno a este grave problema están liderando? La respuesta:
no hay propuestas, porque estos grupos, en algunos casos radicales, sólo
critican a quienes en forma responsable y en conciencia queremos construir
en forma sustentable.
La "Visión Verde" del mundo es buena, pero no constituye ninguna
guía para la elaboración de políticas reales y aplicables.
Estos grupos ecologistas muchas veces provocan más daño que
remedio, ya que se preocupan de estar permanentemente golpeando a la actividad
forestal. En su lugar, podrían ayudar a la sociedad a reconocer
opciones aceptables y realistas que permitan minimizar el impacto sobre
los recursos renovables.
En nuestro país existen pocas actividades tan beneficiosas y sustentables
coma la forestal, donde sus profesionales, reconocidos en todo el mundo,
se preocupan de proponer soluciones consecuentes que se sustentan en la
realidad social de nuestro país. Sólo el uso sustentable
de los recursos naturales garantiza el crecimiento futuro y en esa línea
se encaminan las regulaciones que posee nuestro país.
Los ingenieros forestales, a través de nuestra capacidad, preparación
y esfuerzo, estamos llamados a defender la legitimidad de la actividad
forestal, que en estos últimos 50 años ha establecido una
senda de progreso y expansión para el país. Los chilenos
debemos internalizar y redescubrir al sector forestal en toda su magnitud,
destacando sus valores y reconociendo su importancia para nuestra sociedad.
Pedro Sapunar N.
Presidente Regional Sede Biobío
Colegio de Ingenieros Forestales A.G. |
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