Juan Puelma Marihuán, vicepresidente de la comunidad relocalizada argumenta que el cambio no ha sido fácil, pero si muy beneficioso en términos generales para las familias que decidieron permutar sus tierras, debido a la inundación que a partir de abril de 2003 cubrirá 3.500 hectáreas en el Alto Biobío, 640 de éstas habitadas por indígenas. La Tercera en Internet, 2 de mayo de 2001

 

02 de Mayo de 2001

Un total de 183 indígenas se trasladaron al fundo El Barco por la inundación de la central Ralco que afectará sus tierras
La nueva vida de los pehuenches relocalizados en el Alto Biobío

Endesa se comprometió a generar un plan asistencial de 10 años con los pehuenches que permutaron sus tierras. Este incluye la entrega de infraestructura, asesoría técnica y cultural.
 

Fabián Alvarez/ Concepción


Javier Quipaiñal y Dominga Calpán expresan que el cambio ha sido beneficiosos para ellos, sobre todo por la mayor cantidad de tierra recibida y la posibilidad de dedicarse a la agricultura, al contar con un sistema de riego y asesoría técnica.

 (Foto: Alipio Ortega)

Infraestructura
La infraestructura básica entregada por Endesa dentro de los compromisos adquiridos para el plan de relocalización de las familias pehuenches que permutaron sus tierras, incluye la entrega de una casa de 66 metros cuadrados, un fogón de 20 metros cuadrados, una bodega de 70 metros cuadrados y un corral.

 Las parcelas fueron entregadas cercadas, y con instalaciones sanitarias y de agua potable funcionando. Para esto se construyeron redes de alimentación que incluyen 22 kilómetros de tubería, debido a que las viviendas se encuentran distantes unas de otras.

 Adicionalmente se contempló un sistema de riego en aquellos sectores donde se puede potenciar la agricultura. Este involucra 220 hectáreas de praderas para las familias.

 Junto a lo anterior, el plan incluye además programas culturales y de turismo. Respecto a esto último, se trabaja para implementar a partir del próximo año un complejo turístico en la laguna El Barco, que incluya zonas de camping, picnic, senderos, estacionamientos, baños y agua potable, y que esté administrado por los propios pehuenches.

 

Internado en la cordillera y a 60 kilómetros de la localidad de Ralco, en el Alto Biobío, se encuentra el fundo El Barco, lugar hasta donde 33 de las cerca de 70 familias que se ven afectada por el proyecto de la central hidroeléctrica Ralco fueron relocalizadas. El traslado se produjo en el marco de un plan que incluye asistencia técnica durante 10 años por parte de la empresa Endesa, a cargo de la construcción de la represa que entrará en funcionamiento a mediados del 2003.

 Las permutas de tierra se lograron luego de superar una serie de obstáculos motivados principalmente por la desconfianza que en un inicio manifestaron los pehuenches respecto a los compromisos que debía asumir Endesa, explica Juan Puelma Marihuán, vicepresidente de la comunidad relocalizada.

 El dirigente argumenta que el cambio no ha sido fácil, pero si muy beneficioso en términos generales para las familias que decidieron permutar sus tierras, debido a la inundación que a partir de abril de 2003 cubrirá 3.500 hectáreas en el Alto Biobío, 640 de éstas habitadas por indígenas.

 Juan Puelma afirma que "algunos dicen que les ha ido mal en la crianza o cosecha, pero hay que tener en cuenta que sólo vamos en el primer año. Las cosas se van dando de a poco y hay que tener paciencia. Francamente el cambio nos ha favorecido, porque antes había muy poca tierra y mucha gente, lo que nos estaba empobreciendo aún más", dice.

 Las familias relocalizadas hace cerca de un año se encuentran asentadas en 19 mil hectáreas de terreno parceladas en superficies de entre 20 y 40 hectáreas, dependiendo del terreno que tenía en sus lugares originarios, otorgadas a título individual.

 Respecto a las críticas de los propios miembros de la étnia que los tildan de "traidores y vendidos" por haber permutado sus tierras, el dirigente indígena afirma que "ellos no piensan en el futuro y en las condiciones en que están. Nosotros hemos logrado adelantos y mayores tierras para los de ahora y los que vienen, donde no sólo nos podemos dedicar a criar animales sino que también a cultivar", asegura.

 Una opinión coincidente manifiesta el matrimonio integrado por Javier Quipaiñal y Dominga Calpán, quienes sostiene que "pasamos de tener dos a 21 hectáreas y una casa que nunca pensamos tener. Nos sentimos también apoyados, porque nos están ayudando con todo lo que es sembrado", expresa el jefe de hogar.

 A los casos de las familias pehuenches que permutaron sus tierras por predios en el fundo El Barco, se suman otras 34 que actualmente habitan el fundo El Huachi y que conforman la comunidad de Ayinmapu.

 Aún restan por relocalizar siete familias que se niegan a concretar acuerdos con Endesa. Entre ellas están los casos de las hermanas Berta y Nicolasa Quintremán, férreas opositoras al proyecto de la central Ralco.

 Carlos Fuenzalida, jefe de Control de Contratos de la Central Ralco, explica que el compromiso adquirido por Endesa con la Conama persigue que a 10 años de ejecutarse el plan de relocalización las familias logren ser autosoportantes desde el punto de vista económico.

 El directivo afirma que son infundadas las críticas respecto a la condiciones de aislamiento del fundo El Barco, ya que si bien éste constituye el asentamiento más alejado en el Alto Biobío, no se encuentra desvinculado respecto al resto de los poblados, al estar actualmente en pleno proceso de construcción un camino que reemplazará al actual que será inundado.

 Además, Carlos Fuenzalida argumenta que la tierra es apta para el cultivo, el que será mejorado respecto a las condiciones que tenían los pehuenches en sus originales predios. "Ellos pasaron de tener 2 hectáreas regadas por vertientes a 220 hectáreas regadas mediante un sistema artificial", sostiene.

 Siete metros de nieve debieron soportar las familias pehuenches relocalizadas en el fundo El Barco durante el invierno pasado. Sin embargo, los pobladores cuentan con un plan de contingencia que entrega forraje a los animales durante los periodos más críticos asociados a la época invernal.
 
 

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