El accionar de un capellán de Gendarmería, instalado desde hace un año en la zona de Huechulafquen, inquieta a la comunidad católica neuquina y mantiene en pie de guerra a buena parte de las organizaciones que agrupan a los mapuches.Concretamente, la confederación de organizaciones mapuches (COM) le reprochó presuntos actos de autoritarismo y el avance de cercas por sobre tierras de la comunidad Cañicul. También, le critican el presunto control que el sacerdote pretendería ejercer sobre los acampantes que llegan a ese lugar -ubicado en el corazón del Parque Nacional Lanín- en cuestiones privadas tales como el consumo de bebidas alcohólicas. Sobre todo, los mapuches están molestos por la construcción de una capilla que el cura realizó sin el previo consentimiento de la comunidad aborigen. Rio Negro, 17 de noviembre de 2000

 



Viernes 17 de noviembre de 2000

Polémica por un cura en Huechulafquen
La Confederación mapuche lo acusa de abusos diversos. Hay inquietud en el Obispado.

NEUQUEN (AN).- El accionar de un capellán de Gendarmería, instalado desde hace un año en la zona de Huechulafquen, inquieta a la comunidad católica neuquina y mantiene en pie de guerra a buena parte de las organizaciones que agrupan a los mapuches.
Concretamente, la confederación de organizaciones mapuches (COM) le reprochó presuntos actos de autoritarismo y el avance de cercas por sobre tierras de la comunidad Cañicul. También, le critican el presunto control que el sacerdote pretendería ejercer sobre los acampantes que llegan a ese lugar -ubicado en el corazón del Parque Nacional Lanín- en cuestiones privadas tales como el consumo de bebidas alcohólicas.
Sobre todo, los mapuches están molestos por la construcción de una capilla que el cura realizó sin el previo consentimiento de la comunidad aborigen, tal como lo establece el comité de co gestión que conforman las autoridades de Parques Nacionales (un área que está bajo la órbita de la subsecretaría de Turismo) y la COM.
Con estos y otros elementos, los mapuches y la Asociación de Trabajadores Estatales (ATE) -que ya tenía enfrentamiento con el gendarme eclesiástico- piden su expulsión de Huechulafquen.
El caso del capellán Raúl Anatol Sidders está siendo analizado por el propio Obispo de Neuquén, Agustín Radrizzani, quien, muy preocupado por la situación, envió a ese paradisíaco rincón cordillerano al canciller del Obispado neuquino, el padre Fernando Montes.
La reunión del representante de la Iglesia neuquina fue confirmada por una alta fuente de la Pastoral Social, pero negada por el capellán, tal es la denominación que tienen los sacerdotes que prestan servicios dentro de una fuerza de seguridad, por caso Gendarmería o el Ejército.
Sidders, de 38 años, proviene de la localidad de San Miguel (provincia de Buenos Aires) y se hizo conocido porque en 1993 respaldó -y mantiene su postura- al comisario de la policía bonaerense Víctor Huanca, quien fue relevado de la fuerza durante la investigación del secuestro de la niña Eliana Garelli.
La recién nacida fue robada de una maternidad el 23 de abril de ese año y recobrada días después en la casa de una mujer que estaba vinculada a Huanca.
En diálogo telefónico con "Río Negro", Sidders relativizó una a una todas las denuncias que pesan en su contra y reivindicó al comisario Huanca "un verdadero ejemplo como servidor público", aseveró (ver aparte).
El último 12 de octubre, Sidders fue denunciado por ATE y por la COM. Desde ese momento, la iglesia neuquina ha mantenido varias reuniones donde el tema central ha sido el capellán.
Para las próximas horas se espera un pronunciamiento de la Pastoral Aborigen de Neuquén y un contacto oficial entre Radrizzani y el vicario del Ejército, Monseñor Martina, la máxima autoridad religiosa castrense, a la que responden todos los capellanes.
Durante la última Semana Santa, Sidders ofició una misa especial para el presidente de la Nación Fernando De la Rúa, quien descansó en la zona cordillerana.
Esa ceremonia fue gestionada por el ex titular de la SIDE, Fernando de Santibañes quien tiene propiedades en el lugar.
Sidders dijo que fue la primera y única relación que tuvo con el ex jefe del servicio de inteligencia.

Un secuestro resonante

NEUQUEN (AN).- El capellán Raúl Anatol Sidders se hizo conocido en 1993, cuando como párroco de la Iglesia San Pío X de Bella Vista defendió a capa y espada el accionar del por entonces comisario de esa localidad, Víctor Huanca.
El comisario de la policía bonaerense fue relevado de la fuerza bajo sospecha de haber tenido algún grado de participación en el secuestro de la pequeña Eliana Garelli.
El 23 de abril, la niña recién nacida fue robada por María Rosa Díaz del interior del hospital Santojanni. La mujer, que tenía vinculación estrecha con Huanca, fue localizada luego por la policía y se suicidó cuando le allanaron la casa.
La pequeña Eliana estaba sana y salva y volvió a los brazos de su madre.
El caso dejó en el ojo de la tormenta a Huanca, quien fue puesto en disponibilidad por la fuerza. Y procesado por la justicia, que finalmente no pudo comprobar ningún tipo de vinculación del comisario con el secuestro.
Durante la charla con este diario, Sidders mantuvo su postura con respecto a ese caso donde, afirmó, "hubo una fuerte influencia y presión mediática. Huanca era un modelo de servidor público", sostuvo.

El capellán se defiende

"A mí me parece que hay una diferencia entre lo que piensan las comunidades y lo que manifiesta la confederación mapuche. Aquí (por la montaña) hay vivencias que no tienen nada que ver con lo que expresa la confederación".
Raúl Anatol Sidders mantuvo una extensa charla telefónica con "Río Negro" el miércoles pasado y se defendió.
Sidders habló de todos los temas que le preguntó el periodista, pero pidió que no se publique su posición con respecto a algunos temas puntuales. Explicó que, como efectivo de Gendarmería, para hablar con la prensa de determinados temas necesita de la autorización del jefe de la Agrupación Neuquén, el comandante mayor Miguel Reyes Quejele.
Lo más llamativo de la charla con Sidders fue su negativa rotunda con respecto a la reunión que habría mantenido con el canciller del Obispado, Fernando Montes. Desde la Pastoral Social del Obispado, varias fuentes aseguraron que Montes estuvo alrededor de tres horas reunido con Sidders hace un par de semanas. En esa oportunidad, Montes aprovechó para conversar con representantes de las comunidades, los encargados de cámpings y lugareños, además de autoridades que la iglesia neuquina tiene en Junín. Sidders, durante la charla con "Río Negro", en tres oportunidades aconsejó al cronista: "Tu vocación de periodista es vocación de angel y los ángeles tienen la misión de llevar la verdad". (AN)



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