El Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen pidió a Gendarmería y al obispado castrense que ordenen el retiro de un polémico sacerdote que se instaló en la zona de los lagos Paimún y Huechulafquen, donde construyó una capilla sin autorización ni consulta. "Creemos que se trata de un proyecto personal que nada tiene que ver con la historia ni con el presente de la Iglesia neuquina, y de su permanente actitud de acompañamiento a las comunidades mapuches y a su lucha", dijo el Equipo. Río Negro, 18 de noviembre de 2000
Sábado 18 de noviembre de 2000
Piden el retiro del cura gendarme
La Pastoral
Aborigen de Neuquén quiere que Sidders se vaya.
NEUQUEN (AN)-
El Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen pidió a Gendarmería
y al obispado castrense que ordenen el retiro de un polémico sacerdote
que se instaló en la zona de los lagos Paimún y Huechulafquen,
donde construyó una capilla sin autorización ni consulta.
"Creemos que se trata de un proyecto personal que nada tiene que ver con
la historia ni con el presente de la Iglesia neuquina, y de su permanente
actitud de acompañamiento a las comunidades mapuches y a su lucha",
dijo el Equipo.
Se trata del
capellán Raúl Anatol Sidders, quien como se informó
ayer está instalado desde hace un año en ese rincón
cordillerano próximo a Junín de los Andes. Su presencia y
actitudes levantaron críticas en la confederación de organizaciones
mapuches y el gremio estatal ATE. Además motivaron sutiles presiones
del obispado neuquino, ya que Agustín Radrizzani envió a
su canciller a la zona.
Sidders, de
38 años, se hizo conocido en 1993 cuando respaldó a un policía
de la Bonaerense sospechado de tener vinculación con el robo de
una recién nacida de la maternidad de la clínica Santojanni.
En la pasada Semana Santa ofició una misa para el presidente Fernando
De la Rúa, respondiendo a un pedido del ex jefe de la SIDE, Fernando
de Santibañes.
Ayer, el Equipo
Diocesano de Pastoral Aborigen (Edipa) pidió que lo retiren del
lugar.
El Equipo tiene
sede en Zapala y está integrado por delegados de diferentes zonas
de la provincia, entre ellos el canciller del obispado, padre Fernando
Montes. En una carta abierta, Edipa expresó que "consideramos que
la construcción de una capilla es un signo de autoritarismo y dominación,
que responde a un proyecto estrictamente personal y que fue realizado en
forma totalmente inconsulta con Edipa y con los agentes pastorales de la
zona", añade la carta abierta.
Más
adelante, afirma que "todo este movimiento de construcción de la
capilla y de solicitar 150 metros cúbicos de madera, concedidos
por Parques Nacionales como privilegio a la persona de Sidders y justificados
como aporte a la fe cristiana, no fueron autorizados ni pública
ni jurídicamente por la iglesia de Neuquén, ni por el obispo,
ni por el Equipo de Pastoral Aborigen. Tampoco ha surgido desde el trabajo
comunitario pidiendo opinión a los pueblos del lugar, particularmente
a las comunidades Raquitue y Cañicul". Lo mismo aseguran respecto
de "la construcción del alambrado y de todo el modo pastoral del
presbítero Sidders, claramente confuso por su función de
cura y gendarme".
En consecuencia,
el Edipa "rechaza abiertamente esta presencia y todo lo ocurrido en torno
a ella. Creemos que se trata de un proyecto personal que nada tiene que
ver ni con la historia ni con el presente de la iglesia neuquina". Por
lo tanto, "solicitamos que se frene este avance de poder, y que las autoridades
de Gendarmería y del obispado castrense ordenen el retiro de Sidders
a fin de que las cosas vuelvan a su estado anterior".
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