Subraya que en Chile aún las políticas estatales están lejos de ser suficientes para abordar de manera integral el problema indígena. El Mercurio, 15 de abril de 2000 

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
El Mercurio Electrónico

Santiago de Chile, Sábado 15 de Abril de 2000

LECCIONES DE SU VIAJE A MEXICO:

Escalona Descarta un "Chiapas" en Chile
 

Asesor presidencial abogó por una mayor integración entre las etnias.
 

Con un copioso volumen de antecedentes y documentación sobre la problemática indígena en tierras mexicanas y la firme convicción de que en Chile no se ha hecho lo suficiente en esta materia regresó anteayer desde ese país el dirigente socialista y asesor presidencial en temas sociales, Camilo Escalona.

Tras ser comisionado por el Presidente Lagos, el político socialista estuvo más de una semana en tierras aztecas recogiendo información sobre la forma como el estado mexicano ha manejado el tema indígena, en el cual registra una vasta experiencia debido a la fuerte presencia de las minorías étnicas en su identidad nacional.

"En este plano la situación en México no es homologable a la nuestra porque allá existen 56 etnias establecidas que traspasan claramente más del 10 por ciento de la población, es decir el peso de la diversidad étnica en ese país es cualitativamente superior a la de Chile", indicó Escalona.

Junto con ello, la realidad de México en este campo presenta otros rasgos singulares porque en el extremo sur oriente de su territorio, en el estado de Chiapas, se produjo a comienzos de 1994 un brote insurgente que ponía en el centro de su lucha las reivindicaciones indigenistas y que es conocido como el Ejército Zapatista.

"La convicción que me formé después de hablar con todos los actores políticos y sociales involucrados, tanto zapatistas como antizapatistas, es que la situación de marginalidad y abandono, en definitiva de pobreza, es el factor que explica la violencia que se originó en el curso de la década pasada en Chiapas", indicó.

Asegura que en Chile no se producirá un foco de insurgencia como el de los zapatistas pero subraya que en Chile aún las políticas estatales están lejos de ser suficientes para abordar de manera integral el problema indígena.

Junto al embajador chileno Luis Maira y su esposa la escritora Marcela Serrano, el dirigente socialista recorrió Chiapas y dialogó con el obispo Samuel Ruiz y su vicario general, los dos candidatos a la gobernación del estado y representantes de las comunidades afines al ejército zapatista.

Lo mismo hizo en Ciudad de México con autoridades de gobierno - como el subsecretario de Gobernación y el coordinador del tema indígena en la Secretaría de Gobernación- y con políticos y parlamentarios de todos los partidos.

A partir de todos estos contactos y antecedentes, Camilo Escalona declara haberse formado la convicción de que en Chile se requieren de políticas de Estado de largo plazo que reconozcan y acepten la diversidad cultural de los pueblos indígenas.

Advierte, sin embargo, que hablar de políticas de largo plazo no significa abdicar de la posibilidad de fijar metas mínimas de corto plazo en esta materia.

"En ese sentido debiera articularse un plan de acciones inmediatas que aborden las cuestiones más urgentes desde el punto de vista de las condiciones de vida y del reconocimiento pleno y efectivo de la identidad cultural de los pueblos originarios como parte de nuestra identidad nacional", precisa el asesor presidencial.

En ese marco inserta el reconocimiento constitucional de las minorías étnicas - proyecto de reforma que lleva largo tiempo en trámite parlamentario- y la reciente aprobación del convenio 169 de la OIT referido a esta misma problemática.

En la perspectiva de Escalona los gobiernos de la Concertación, desde el compromiso de Patricio Aylwin en Nueva Imperial en 1989, han hecho significativos avances en la política hacia los pueblos originarios, particularmente con la dictación de la ley indígena y la creación de la Conadi, pero estima que aun lo hecho es insuficiente.

"Los avances logrados se han obstruido con el tema de la construcción de la central Ralco, porque se ha socavado la confianza entre el Estado y los pueblos originarios", enfatizó.

La clave para abordar de manera eficaz este problema, según Escalona, es precisamente reconstruir esas confianzas y definir una política de Estado que comprometa al conjunto de los actores, sean las propias etnias, los empresarios y las autoridades sectoriales.


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