Rodrigo Alvarez (22) estudia Ingeniería en Minas en la U. de Santiago y piensa seguir un curso de mapudungun en su plantel cuando le coincidan los horarios. "Mis amigos lo han tomado y les gustó mucho. Me encantaría saber más de esa cultura", dice tras recibir el periódico "Nuestros Pueblos" (Inchiñ taiñ pueblos) en la Plaza de Armas. Aunque desconocía su existencia, lo encuentra interesante y le parece excelente que se promueva. Esa publicación gratuita - un tabloide de 12 páginas editado mensualmente por la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas (Conadi)- tiene tres versiones: mapuche, aimara y rapa nui (las tres lenguas vernáculas o nativas más habladas en Chile), cada una con traducción al español en el anverso. Desde un periódico hasta programas radiales son parte de las iniciativas para mantener vivas las culturas autóctonas. El Mercurio, 17 de octubre de 2000

Santiago de Chile, Martes 17 de Octubre de 2000
En Busca de las
Lenguas Perdidas
Desde un periódico hasta
programas radiales son parte de las iniciativas para mantener vivas las
culturas autóctonas.
Por Lucy Bennett
Rodrigo Alvarez (22) estudia Ingeniería en Minas en la U. de Santiago y piensa seguir un curso de mapudungun en su plantel cuando le coincidan los horarios. "Mis amigos lo han tomado y les gustó mucho. Me encantaría saber más de esa cultura", dice tras recibir el periódico "Nuestros Pueblos" (Inchiñ taiñ pueblos) en la Plaza de Armas.
Aunque desconocía su existencia, lo encuentra interesante y le parece excelente que se promueva.
Esa publicación gratuita - un tabloide de 12 páginas editado mensualmente por la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas (Conadi)- tiene tres versiones: mapuche, aimara y rapa nui (las tres lenguas vernáculas o nativas más habladas en Chile), cada una con traducción al español en el anverso.
Su objetivo es ser un puente entre esas etnias y el Gobierno para contribuir a acortar "la gran brecha que existe entre la sociedad chilena y su pluriculturalidad". Con ello, además, se busca cumplir con la Ley Indígena, que fomenta la difusión de la cultura a través de radios y canales de TV, y apoya la creación de radioemisoras y medios de comunicación indígenas.
Desde Temuco, donde se edita ese medio, Mirna Concha, directora de Comunicaciones de la Conadi, asegura que en la población indígena ha tenido muy buena aceptación y como prueba de ello dice que la primera edición se agotó.
Según indica, sólo unconsejero mapuche urbano se ha opuesto a la iniciativa por considerar que está al servicio del Gobierno y no de las comunidades.
Su contenido - que ya lleva dos números y cuya edición tiene un costo de $5.369.000- resalta principalmente las acciones del Gobierno hacia este sector de la población y las actividades conjuntas con los distintos ministerios u organismos públicos.
Buen Ejercicio Mental
Todavía no llega ningún
ejemplar de ese periódico a manos del profesor de lingüística
de la U. de Chile, vicedirector de la Academia Chilena de la Lengua y secretario
general del Instituto de Chile, Gilberto Sánchez. Pero no duda en
considerarlo una buena iniciativa.
Además, cree necesario más programas radiales y de TV, considerando que "en nuestra capital, reside un número importante de mapuches (más de 400 mil), los cuales tendrían así mayores posibilidades de expresión y participación".
La población indígena chilena se estima en un millón 300 mil personas, según el censo de 1992, mientras la encuesta Casen de 1996 indica que la gran mayoría de ellos es mapuche (81,39%).
Por lo anterior, Sánchez está convencido de que deberían existir cursos de lenguas vernáculas en los establecimientos de todo el país. "Desenvolverse en una lengua con estructura muy diferente de la del español - ya sea mapuche, aimara o rapa nui- es, sin duda, un buen ejercicio para la mente".
El académico dicta cursos de lenguas de América, tanto en la Facultad de Filosofía y Humanidades como en la de Ciencias Sociales, ambas de la U. de Chile. Incluso en esa última inició - "por primera vez y a petición de un número considerable de alumnos"- clases básicas de aimara. También, a nivel de posgrado dicta un seminario de lengua y cultura mapuche. Todos ellos tienen un carácter electivo y son muy apetecidos por estudiantes de Antropología, para quienes el conocimiento de los idiomas nativos es fundamental para acceder a esas culturas.
El entusiasmo por conocer más de estas lenguas puede tener los más variados orígenes. Para Tatiana Olivares (20) el lenguaje mapuche "es precioso y poético". Se fascinó con el tema desde que vio la obra "Medea Mapuche", de Juan Radrigán. Ella, oriunda de New Jersey, está en Santiago por un intercambio estudiantil de seis meses y asiste una vez a la semana a clases de mapudungun en la Facultad de Arte de la U. de Chile.
También reconoce su admiración por las culturas aborígenes el australiano Peter Mac Pherson, con pareja e hijo chilenos, quien tras hojear el diario mapuche lo califica de "¡genial!". "Es muy bueno que se den a conocer las tradiciones y lenguas nativas de cada país, como en Nueva Zelandia, donde el idioma y la cultura maorí se enseña en los colegios. Hay muchos que sin ser indígenas saben sus bailes y canciones. Eso lleva a un mayor respeto y sería bueno que se hiciera algo similar aquí".
No tan eufórico, Sánchez admite que el interés existe, pero no es generalizado. A su juicio, en ello influiría la toma progresiva de conciencia de que somos una nación multiétnica.
"Aunque se nos ha inculcado que somos como europeos - lo cual complace a muchos compatriotas- ello no sólo no es cierto, sino imposible, pues la mayor parte de los chilenos somos, en el fondo, mestizos de aborigen y español", subraya el profesor.
Una Mejor Convivencia
En Temuco, Meridion es un organismo
técnico de capacitación que desde julio de este año
imparte cursos de mapudungun y sabiduría mapuche. El valor del programa
es de $50.000 y dura 42 horas cronológicas. Su director, Juan Carlos
Aguila, también reconoce un renovado interés por acercarse
a esa etnia.
En su opinión, al existir más gente que conozca la cultura mapuche podrán desaparecer las barreras y coexistir más pacíficamente, sobre todo en una zona donde últimamente se han registrado enfrentamientos con trabajadores de empresas forestales. "Hay una desorientación en los mapuches y una ignorancia en el resto de la sociedad chilena sobre ellos. El ideal es buscar vías para una mejor convivencia".
A kilómetros de distancia, en la Plaza de Armas santiaguina y al alero de uno de sus pocos árboles, dos jóvenes hojean el periódico "Nuestros Pueblos". Jennifer Acuña (19), coincide con esa apreciación. Ella, estudió folclor en el Liceo Experimental Artístico y da clases en un colegio de Pudahuel. Valora dar a conocer más sobre todos esos pueblos, "porque de los mapuches algo se habla, pero de los pascuenses o de los aimaras se sabe a lo lejos. Se tienen que poner las pilas y enseñar más sobre ellos".
A su lado, Verónica Notario (22) también apoya una mayor difusión de las lenguas nativas. "Es nuestra cultura y de ahí venimos. Nunca se debería discriminar y tenemos que conocer más sobre quienes habitan nuestro territorio".
Andrea Aravena, jefa de la Oficina de Asuntos Indígenas de Santiago (cuya jurisdicción abarca desde la IV a la VI Región), informa que aparte del diario, trabajan en la incorporación de las lenguas originarias de los pueblos indígenas a los programas de la reforma educacional.
Sintonía Radial
La radio Canelo (149 del dial AM santiaguino)
tiene dos programas en lengua mapuche, que se transmiten los lunes y viernes
de 17 a 18 horas, de manera bilingüe. Su director, Fernando Kilaleo,
cuenta que desde los inicios de la estación en 1994 han transmitido
espacios en esa lengua e incluso una vez tuvieron al aire uno en aimara,
pero no prosperó.
Sin embargo, su novedad se llama Alkütv Leaiñ (escuchémonos, en mapudungun), un proyecto educativo que saldrá al aire a fines de mes y que incluye un taller de radio, orientado principalmente a comunas de la zona sur de Santiago. También, se contempla la producción de cinco microespacios sobre lengua y cultura mapuches, que esperan distribuir a 40 radios de las regiones IV, V, VI y Metropolitana.



