Aun cuando la comisión especial tiene cáracter amplio y participativo, las tres organizaciones más radicalizadas se autoexcluyeron, como manifestación de rechazo por la incorporación a ella del ratificado director de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), Rodrigo González, a quien no consideran un interlocutor válido. Se esperaba que en el cargo fuese designado un dirigente de ascendencia indígena, preferentemente mapuche. Ninguno de los tres dirigentes descartó el reinicio de ocupaciones de tierras antes del plazo de 50 días dispuesto por el Presidente Lagos, debido a que existen demandas urgentes cuya solución, en su opinión, está suficientemente estudiada y propuesta a través de innumerables diagnósticos. El Mercurio, 18 de marzo de 2000
Santiago de Chile, Sábado 18 de Marzo de 2000
AGRUPACIONES:
Cautela Mapuche ante La Mesa de Diálogo
Condicionan participación al cumplimiento de
demandas, estimando escaso plazo de 50 días para analizar problemática
étnica.
TEMUCO/CONCEPCION (Iván Fredes y Patricio Gómez).- Aun cuando se muestran dispuestos a colaborar mediante la presentación de propuestas, los voceros de dos de las tres agrupaciones mapuches que lideran las movilizaciones en la zona sur del país ven con escepticismo y reserva la recién creada mesa de diálogo gubernamental para abordar el tema indígena. Víctor Ancalaf, dirigente de la radicalizada Coordinadora Arauco-Malleco, desestimó dicha instancia y condicionó su eventual participación en ella al aumento de 150 mil a 200 mil hectáreas de terrenos durante la actual administración gubernamental, además de exigir el inmediato retiro de las fuerzas policiales desde la zona de Malleco. Por su parte, los líderes del Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, y el de la Identidad Territorial Lafquenche, Adolfo Millabur, alcalde mapuche de Tirúa, se desistieron de participar en la ceremonia en que se constituyó esa instancia de dialogo, a la que fueron formalmente invitados, insistiendo en que la solución de fondo del tema mapuche pasa por su reconocimiento constitucional, la entrega efectiva de tierras y participación política y autonomía territorial en algunos sectores específicos de la zona sur. La instancia de oficial de diálogo fue convocada el jueves último por el Presidente Ricardo Lagos y reúne a una treintena de representantes de los sectores involucrados en el tema - autoridades, indígenas y empresas- , con un plazo perenterio de 50 días para la elaboración de propuestas específicas destinadas a satisfacer las demandas de los pueblos originarios.
Particularmente, busca una fórmula de entendimiento para detener el creciente conflicto mapuche, concentrado en una veintena de comunidades indígenas de las regiones de la Araucanía (Novena) y del Bíobio (Octava).
La recién creada comisión se asienta en una iniciativa presidencial del llamado "nuevo trato", la que a través del diálogo y con base en la reparación histórica de los pueblos indígenas es impulsada por el Jefe de Estado en virtud del compromiso asumido durante su campaña electoral. Aun cuando la comisión especial tiene cáracter amplio y participativo, las tres organizaciones más radicalizadas se autoexcluyeron, como manifestación de rechazo por la incorporación a ella del ratificado director de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), Rodrigo González, a quien no consideran un interlocutor válido. Se esperaba que en el cargo fuese designado un dirigente de ascendencia indígena, preferentemente mapuche. Ninguno de los tres dirigentes descartó el reinicio de ocupaciones de tierras antes del plazo de 50 días dispuesto por el Presidente Lagos, debido a que existen demandas urgentes cuya solución, en su opinión, está suficientemente estudiada y propuesta a través de innumerables diagnósticos. "Nosotros reiniciaremos las movilizaciones mientras no observemos acciones concretas y voluntad política para resolver los problemas de fondo", manifestó Víctor Ancalaf, vocero de la Coordinadora, entidad mapuche involucrada en los hechos de mayor violencia de la zona de Malleco, en la Región de la Araucanía. "Una tregua pasa por el retiro de la policía y el aumento de tierras para los mapuches", enfatizó.
Alcalde Adolfo Millabur
El alcalde mapuche de Tirúa, Adolfo Millabur, uno
de los líderes de la moderada pero movilizada Identidad Territorial
Lafquenche, que agrupa a la mayoría de las comunidades indígenas
de la provincia de Arauco, dijo estar dispuesto a colaborar con la comisión
designada por el Gobierno, en la medida que se resuelvan problemas fundamentales
como la restitución de tierras, el reconocimiento constitucional
de la etnia y ciertos niveles de autonomía territorial. El edil
señaló dijo haber sido invitado a participar en la ceremonia
de constitución de la instancia de diálogo, pero que optó
por no concurrir por estimar se ésta le había sido formulada
a última hora, sin que existiera suficiente claridad y respeto hacia
el mundo indígena para sopesar su participación en esa convocatoria.
Millabur coincidió con los voceros del Consejo de Todas las Tierras
y de la Coordinadora Mapuche Arauco-Malleco, en el sentido de que no resulta
aconsejable para restablecer confianzas la ratificación como director
de la Conadi de Rodrigo González. Explicó que González
genera reticencias en el mundo indígena, por cuanto estuvo muy ligado
a la política que la administración del ex Presidente Eduardo
Frei implementó con el ex titular de Mideplán, Germán
Quintana, destinada más bien a bajar el perfil del conflicto mapuche
que a la búsqueda de soluciones reales. Millabur dijo estar dispuesto
a participar en la nueva comisión gubernamental en la medida que
exista un trabajo responsable destinado a resolver los problemas aún
pendientes. "no quiero ser parte de un papelón como el que hizo
el ex ministro Quintana con sus diálogos, que fueron sólo
golpes de imagen sin resultados concretos, dado que el objetivo fue sólo
amainar el conflicto mapuche", enfatizó. No obstante, aclaró
que no cree que el Presidente Lagos tenga una intención similar,
pues dijo creer en su honesta intención de resolver el problema
indígena en Chile, aun cuando enfatizó que todo dependará
de la forma en que éste sea abordado, dado que se trata de una situación
complicada. En tal sentido, señaló que no resulta lógico
esperar que sea resuelta en un plazo perentorio de sólo 50 días.
Millabur reiteró en que la solución no sólo pasa por
mejorar las condiciones de vida de las comunidades, sino por aspectos fundamantales
que dicen relación con el reconocimiento de los derechos políticos
de las etnias. En tal sentido, demandó que sea acogida la propuesta
Lafquenche de creación de una comisión de Verdad y Deuda
Histórica, la que debería realizar un análisis crítico,
minucioso y profundo sobre la problemática indígena durante
al menos un año, a fin de establecer la verdad de lo acontecido
con los derechos del pueblo mapuche y las razones que fundamentan sus actuales
demandas.



