...El viejo araucano lo miró sorprendido y le preguntó: Padre, ¿A dónde se van los españoles cuando se confiesan? -Pues, hijo -le contestó: ¡los españoles cuando se confiesan se van al cielo! -¡Entonces, padre, yo no me confieso, porque yo no voy donde van los españoles! Tercera en Internet, 2 de Abril de 1999
| OPINIóN CORREO 02 de Abril de 1999 |
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| Mapuches Señor director: Yo tenía una mamá muy querida por mí, Elena Nahuelpán. Me relataba orgullosa historias de sus ancestros. Por eso, quizás, no me extraña la briosa y altanera inquietud de los mapuches. Los españoles están de nuevo aquí... Ella me contaba que una tarde sombría de otoño un piquete de soldados españoles se disponía a ejecutar a un viejo luchador araucano. Este,resignado a su suerte, esperaba con mirada firme y serena el momento fatal. Un sacerdote se le acercó y le dijo mansamente: hijo, ¿por qué no te confiesas?, los españoles, antes de morir, tienen por costumbre encontrar en el sacramento de la confesión consuelo y resignación. El viejo araucano lo miró sorprendido y le preguntó: Padre, ¿A dónde se van los españoles cuando se confiesan? Jorge Cash Boizard |
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