El diputado socialista Alejandro Navarro Brain señaló que el diálogo de las comunidades mapuches en conflicto en la Novena Región debe realizarse en forma directa con las autoridades de gobierno y no con los representantes de éstas. Diario el Sur, 5 de julio de 1999
Puntos de vista
Honestidad política mapuche
El miércoles 23 de junio gocé de la buena suerte de haber sido invitado por los estudiantes de antropología de la U. Academia de Humanismo Cristiano a escuchar una charla de Adolfo Millabur, alcalde de Tirúa.
Mis juicios sobre exposiciones de relatores en seminarios, foros u otros eventos semejantes, no son los de un profano en la materia. Por más de diez años fue una parte de mi trabajo, frecuentemente fastidiosa, asistir a estos actos y oír con atención crítica. Además, desde los tiempos de Pedro Aguirre Cerda, soy animal político. He mantenido atención preferente por los hechos y los pensamientos de índole política. Algunas veces me tenté por incursionar en los infecundos campos del activismo político.
Para un viejo desconfiado, ya muy aburrido de oír sartas de circunloquios ocultadores de lugares comunes y de conocer las tretas archisabidas de embaucamiento de consumidores y de electores, la exposición de A. Millabur fue una novedosa y gratificante experiencia.
El mediador del encuentro, el profesor José Bengoa, le pidió que contase por qué y cómo se había dedicado a la política. Con sinceridad, enteramente inusual de parte de los agentes políticos de Chile y de otros países, A. Millabur informó de las maniobras de seducción; de intentos de sobornos; de las ofertas de "pegas" y de las presiones descalificatorias de los agentes de todos los partidos políticos, sin excepción, en las dos oportunidades en que se presentó como candidato en elecciones municipales. En la última, su alta votación personal lo dejó por fuera del alcance de los marullos politiqueros.
Cualquiera persona, medianamente versada en las modalidades y estilos de hacer política en Chile, sabe que la versión de A. Millabur es verdad pura. Lo muy excepcional es que un protagonista político activo, exponga estas verdades de viva voz, en una asamblea pública concurrida por más de cien personas, con varias de ellas premunidas de grabadoras electrónicas. Merece también destacarse que Millabur no emplea sus francas descripciones de los hechos, como es costumbre, para usarlas de trampolín para lanzar diatribas y vituperios infamantes en contra de sus autores. Los menciona con admirable serenidad, como hechos de la causa que es necesario tener en debida consideración.
El fondo de la exposición de Millabur estuvo dedicada a la defensa de la Propuesta Lafkenche. En un artículo publicado en estas páginas el 14 de junio, opiné en función de la lectura de esa propuesta. Ahora complemento mis juicios después de haber escuchado a uno de sus principales autores.
La Propuesta Lafkenche es un texto que entrega bien fundadas razones de sus dichos. Está expuesta con mérito persuasivo y está provista de un singular encantamiento político. Oír a Millabur sintetizar y defender con transparente sinceridad la Propuesta Lafkenche, invita a reconocer su indubitable sinceridad y además a compartir la justicia humanista de sus demandas.
Los que deben aprender de los mapuches son nuestros políticos activos de hoy y esperamos, con todo el corazón, que los mapuches no se sientan tentados a imitar las prácticas políticas tan arraigadas en nuestro ambiente.
Intuimos que la honestidad política mapuche puede ser muy atractiva para los millones de jóvenes chilenos que hoy sienten repugnancia visceral por la política "huinca".
¡Atención a los codiciosos de votos mapuches! Ya su mayoría ha tomado conciencia de cuánto tiempo y de cómo han sido engañados con desparpajo e impunidad desde que se les concedió derecho a voto. Los procedimientos viles para conculcar la voluntad de los electores fueron predominantes en Chile hasta la instauración de la cédula única a comienzos de la década de los años cincuenta. Se continuaron practicando respecto de los pueblos originarios hasta las últimas elecciones generales. Las elecciones próximas, municipales y parlamentarias, pueden arrojar sorpresas.
Carlos Neely I.
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