El consulado español en Santiago ha estado en permanente contacto con Patricia Ballesteros, y en Madrid, el senador del Partido Popular por las islas Baleares Jaén Palacios trató el tema con el ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes. El Pais Digital6 de Marzo de 1999
Sábado 6 marzo 1999 - Nº 1037
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INTERNACIONAL
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Una joven española puede ser expulsada de Chile por apoyar a los indígenas contra los proyectos hidroelécticos FRANCESC RELEA , Santiago
La joven española Patricia Ballesteros,
19 años, detenida el pasado 18 de febrero por participar en una
manifestación de apoyo a las comunidades indígenas los mapuches
de Chile, en el valle del alto Biobío, ha presentado recurso ante
el Tribunal Supremo de Chile contra la sentencia de expulsión dictada
el jueves por un juez de Concepción. Ballesteros
abandonó anteanoche las dependencias de la sección internacional
de la policía de investigaciones, donde ha estado "retenida", según
la terminología oficial chilena.
La joven española queda a partir de ahora bajo la custodia de
su abogado, Roberto Celedón, en el domicilio de éste, y con
la obligación de presentarse diariamente ante la policía.
Por lo demás, tiene entera libertad de movimientos.
Su futuro inmediato está en manos de un juez de apelaciones de
Santiago, que está a la espera de recibir el expediente del caso
procedente del juzgado de Concepción. El trámite durará
una semana, como mínimo, según indican fuentes consulares.
Si el fallo es a favor de la expulsión, como desea el Ministerio
del Interior, Patricia Ballesteros
será conducida al aeropuerto y embarcada en el primer avión
rumbo a España. En este caso, tendrá prohibida su entrada
a Chile.
"No me quiero ir expulsada porque todavía no entiendo por qué.
¿Qué he hecho de malo? Yo quiero al pueblo mapuche por su
cultura y su humanidad y no me he metido en nada más. Me encantaría
regresar a Chile, pero si me expulsan no podré hacerlo", declaró
a EL PAÍS tras ser puesta en libertad. La joven Patricia,
originaria de Menorca, pertenece a la ONG Comité de Solidaridad
con los Pueblos de América Latina. Está fascinada después
de haber convivido con los mapuches. "Lo quiero repetir, porque me considero
una ciudadana del mundo y creo que la sabiduría de los pueblos indígenas
enriquece".
La "experiencia fantástica" acabó abruptamente hace dos
semanas, cuando varias decenas de carabineros, equipados con material antidisturbios,
cargaron violentamente contra un grupo de mujeres mapuches y de jóvenes
ecologistas que habían cortado un camino para detener las obras
de la presa hidroeléctrica que construye Endesa Chile en el recóndito
valle del alto Biobío. La oposición a la presa de Ralco se
ha convertido en el estandarte de la lucha de las comunidades indígenas,
que, en un lento despertar, empiezan a protagonizar un foco de tensión
en Chile.
Las autoridades hablan de infiltrados y de supuestos agentes subversivos
que tratan de aprovecharse del malestar de los mapuches para provocar inestabilidad.
Cuesta creer esta afirmación al ver a los jóvenes, extranjeros
o chilenos, que colaboran con las comunidades en un ejercicio esencialmente
solidario. El germen rebelde más bien habría que atribuirlo
al olvido y la extrema pobreza en la que viven los distintos pueblos mapuches,
sean pehuenches, huilliches, lafquenches, huenteches o piquinches. Y a
siglos de abandono que tienen como colofón la depredación
de su hábitat natural, a través de las empresas madereras,
que llevan a cabo talas de bosques enteros, o de la construcción
de plantas hidroeléctricas que sumergen bajo las aguas las tierras
y casas de las comunidades indígenas.
El consulado español en Santiago ha estado en permanente contacto
con Patricia Ballesteros, y
en Madrid, el senador del Partido Popular por las islas Baleares Jaén
Palacios trató el tema con el ministro de Asuntos Exteriores, Abel
Matutes.
El incidente se produce en un momento en que las relaciones oficiales
entre España y Chile están bajo mínimos, debido a
la detención del ex dictador Augusto Pinochet y a la petición
de extradición por parte del juez Baltasar Garzón. La actitud
inflexible de las autoridades chilenas para lograr la expulsión
a la joven ecologista no es ajena, según sus abogados, al recelo
que produce estos días en Chile todo aquello que tenga que ver con
España.
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