ENTIDADES RADICALIZADAS:
Grupos Mapuches
Crean Frente Común
Objetivo de nuevo referente es contrarrestar
influencia que el Gobierno ha ganado en las comunidades indígenas
en el último tiempo.
TEMUCO
(María Angélica Venegas y Patricio Gómez).- Un referente
común capaz de revertir los espacios de confianza ganados por el
Gobierno al interior de la mayoría de las comunidades mapuches,
estudian crear las agrupaciones más radicalizadas de la etnia.
Estas son el Consejo de Todas Las Tierras,
Entidad Territorial Labquenche, Asociación Ñancucheo de Lumaco
y la Coordinadora Mapuche Metropolitana. También se integraría
la Coordinadora Mapuche de Arauco y Malleco. En conjunto, representan a
300 comunidades de un total nacional cercano a las 1.900.
El fundamento de este conglomerado
sería recuperar el liderazgo que estas organizaciones han perdido
en los últimos meses entre los propios mapuches.
Admiten que tras la agresión
a golpes que afectó al director de la Corporación Nacional
de Desarrollo Indígena (Conadi), Rodrigo González, se profundizó
el bajo perfil de sus organizaciones entre las bases mapuches, afianzando
la estrategia de diálogo promovida por el Gobierno. Pero la crisis
de representación no es producto sólo del incidente entre
mapuches del Consejo de Todas Las Tierras y el alto funcionario de la Conadi.
En meses pasados, las acciones organizadas
por estas agrupaciones - tomas de terrenos, quema de maquinaria forestal
o bienes particulares y enfrentamientos con la policía- no han logrado
solucionar las demandas más sentidas por la mayoría mapuche,
como son la recuperación de tierras o su condición de extrema
pobreza.
Pesó en estos grupos el hecho
de que el diputado de la denominada bancada verde, Alejandro Navarro, firme
defensor de la causa indígena, condenara categóricamente
la agresión que sufrió González.
Pero el signo de mayor alerta, según
reconocieron, fue lo sucedido en Lautaro el miércoles último,
donde una amplia mayoría mapuche optó por rechazar abiertamente
las acciones de algunos miembros del Consejo en contra de autoridades locales.
Sintieron como un fuerte revés
las pifias que este sector recibió cuando eran obligados a abandonar
el recinto, las que contrastaron con el respaldo que recibió el
Ministro de Planificación, Germán Quintana, al integrarse
al diálogo que allí se sostenía con comunidades indígenas.
Algo parecido le ocurrió a la
Entidad Territorial Labquenche en su llamado a movilización para
el viernes último. A la convocatoria, que culminó con el
bloqueo de accesos a seis fundos de empresas forestales y particulares,
sólo acudieron pequeños grupos.
Según fuentes cercanas a las
organizaciones mapuches, los temas comunes son posicionar internacionalmente
la lucha indígena con un conglomerado opositor a las políticas
estatales, aprovechando la experencia que en esta materia posee el líder
del Consejo de Todas Las Tierras, Aucán Huilcamán.
La idea es captar recursos para el
autofinanciamiento a través de la divulgación en el exterior
de las supuestas violaciones a los derechos humanos de que estarían
siendo víctimas los mapuches en Chile por parte del Estado.
El tema de la autonomía y autogestión
estaría también en las líneas de trabajo. Se considera
valiosa la experiencia que en esta materia tiene el alcalde de Tirúa,
Adolfo Millabur, el único jefe comunal mapuche del país.
Este ha sostenido que la mejor salida
al conflicto mapuche es imitar la experiencia canadiense, donde grupos
étnicos tienen un alto nivel de autonomía dentro del Estado.
En este sentido, adquiere importancia
para estas entidades lograr que los recursos provenientes de la cooperación
internacional se capten en el mediano plazo a través de ellos y
no por medio de la administración estatal.
En forma tentativa el nuevo referente
se denominaría Coordinadora por la Nación Mapuche, aunque
en estos días se discuten otras alternativas como Organización
por la Autonomía Mapuche y Organización por la Reconstrucción
del Territorio Mapuche.
Para subsanar las diferencias entre
estos grupos, la nueva entidad tendría un carácter instrumental,
es decir, análogo al proceso que vivió el Partido Por la
Democracia. El consenso básico estaría dado por la demanda
de un catastro de tierras en común y el acuerdo sobre normas básicas
de acción o lucha, como las acciones violentistas extremas.
Pero no descartan su uso si en un plazo
prudente han agotado otras vías como la negociación política,
caminos jurídicos y movilizaciones masivas tanto a nivel local,
como nacional e internacional.
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