Sabíamos algo sobre la etnia rapa nui como podíamos conocer de los selknam o de los vikingos, pero de ellos, como personas...¡nada! Si algo escuchamos, fueron siempre cosas negativas: que eran ladrones y que no le gustaban los "chilenos", la gente del "conti". Pero bastaron apenas unos días para afirmar ahora, que eso era MENTIRA. Así con letras bien grandes: MENTIRA. Diario el Sur, 3 de Diciembre de 1998

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
 

 Opinion
Jueves 3 de Diciembre de 1998

Con letra femenina
Regreso desde Rapa Nui

A mediados de noviembre escribimos respecto de una gira de estudios singular. Para realizarla, damos fe de ello, los alumnos del tercero medio se prepararon con gran acuciosidad a través de una orientación pedagógica entusiasta. Es decir, habían tomado muy en cuenta el sentido que encierran ambas palabras: gira, por todo lo que tiene de recreación y de compañerismo; y de estudio, es decir, de aprendizaje, descubrimiento y conocimiento.

Con este equipaje viajaron a Isla de Pascua o Rapa Nui. Pasada la semana, se produjo el ansiado regreso y el consiguiente alud de preguntas con que los adultos bombardeamos a nuestros hijos para saber todo, de todos, en el menor tiempo posible. ¿Cómo lo pasaron? ¿Te gustó? ¿Cómo se portaron? ¿Qué tal los "profes"? ¿No hubo peligro? ¿Nadie se enfermó? ¿Alguien se "descuadró"? ¿Te alcanzó la plata? ¿No te robaron? ¡¡¡Cuenta, cuenta .....!!!

Entonces nos contaron que descubrieron un lugar que nunca habían pensado que existía y que hoy describen como "donde uno vive a la vida y no la vida lo vive a uno." Y agregan, con tono sepulcral: "como aquí". Ante la imposibilidad de reproducir una vivencia expresada en tales términos, pedimos que nos escribieran lo que para ellos significó la gira de estudios a Rapa Nui.

Así lo resumió una alumna: "Decir que fuimos al paraíso sería poco. Bueno, en verdad no conozco el paraíso, pero si no es como Rapa Nui, creo que debe ser muy parecido.

Antes de viajar, aquí en Concepción, estudiamos la geografía, la historia y la cultura de la Isla. Sabíamos del enorme tamaño de los moais y de la belleza de los volcanes y playas. Pero....¿y la gente? Nunca nadie nos habló de la gente. Sabíamos algo sobre la etnia rapa nui como podíamos conocer de los selknam o de los vikingos, pero de ellos, como personas...¡nada! Si algo escuchamos, fueron siempre cosas negativas: que eran ladrones y que no le gustaban los "chilenos", la gente del "conti". Pero bastaron apenas unos días para afirmar ahora, que eso era MENTIRA. Así con letras bien grandes: MENTIRA. Ya a los pocos minutos de caminar por las calles de Hanga Roa nos dimos cuenta que la gente que allí vivía era alegre, tranquila, orgullosísima de su cultura y que, al igual que nosotros, lo único que esperan de los demás es un poco de respeto por su espacio y por su estilo de vida.

Los moais, las playas y los volcanes no nos decepcionaron. ¡Al contrario! Son más espectaculares de lo que habíamos pensado, pero de su gente y el ambiente que allí se respira nadie nos habló, aunque creo que si lo hubieran hecho tampoco lo habríamos entendido. Sólo se comprende viviéndolo... La magia que allí se vive -y que no hay fotografía o programa de televisión que reproduzca- es tanta, que a la hora de volver, nadie se quería subir al avión...!

Regresamos hace dos semanas y ya estamos planificando el viaje de vuelta. No es seguro que podamos hacerlo. Son sólo sueños, por ahora. Lo único cierto es que nuestra gira jamás se nos borrará de la memoria ni de nuestro corazón, porque no sólo en un rincón -como usted escribió- guardaremos la imagen de Te Pito o Te' Henua, el Ombligo del Mundo."

Marina


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