Sede Villarrica de la UC hay una vía especial de admisión para jóvenes indígenas egresados de la enseñanza media. Se los exime de la obligación de la Prueba de Aptitud Académica (PAA), el acreditar un promedio de notas equivalente a 5 -durante la educación secundaria-, y dominio del mapudungún.Con ello se pretende formar profesores especialmente capacitados para trabajar en el mundo rural y las comunidades de prevalencia mapuche. Segun estudiantes mapuches "hay profesores que en sus cátedras dicen abiertamente que no les gusta la vía de admisión indígena, porque atenta contra la excelencia académica. Los estudiantes huincas también dicen que nosotros estamos bajando el nivel de la universidad", comenta otro joven mapuche. El Mercurio, 19 de junio 1998
Viernes 19, de Junio de 1998
De la Etnia Mapuche:Profesores para Enseñar el Mundo en Mapudungún
Sede Villarrica de la UC no exige PAA a quienes son de esas comunidades y hablan esa lengua. Sistema no está exento de conflictos.VILLARRICA.- Sin esconder su indignación, un grupo de unos quince estudiantes de origen mapuche, matriculado en la carrera de Pedagogía General Básica de la sede Villarrica de la Universidad Católica, niega cualquier tipo de opinión acerca del proyecto educativo desarrollado por el plantel.
Y en un rito casi marcial designan a un vocero para actuar en su representación, quien ofuscado comienza a hablar en su lengua, el mapudungún.
Un rasgo de carácter que refleja claramente los desafíos que impone convivir entre miembros de culturas diferentes. Un reto que asumió hace ya casi dos décadas este establecimiento de educación superior, a través del programa de estudios de esa carrera.
La sede Villarrica de la UC integró a su quehacer normal la ejecución de proyectos educativos destinados a estimular el desarrollo socio-educativo entre las comunidades de concentración mapuche de la zona.
Con ello se pretende formar profesores especialmente capacitados para trabajar en el mundo rural y las comunidades de prevalencia mapuche.
Reclamos como los del joven mapuche son difíciles de escuchar en otro campus universitario del país. Esto hace que se trate de una integración no exenta de complicaciones y de largo aliento.
La corporación fue progresivamente incorporando elementos de integración entre "huincas" y "mapuches", hasta llegar al momento actual, donde incluso hay una vía especial de admisión para jóvenes indígenas egresados de la enseñanza media, a quienes se los exime de la obligación de la Prueba de Aptitud Académica (PAA).
Pese a lo anterior, los encargado de este proyectos admiten que aún queda mucho por avanzar, pues se hacen evidentes todavía dificultades de convivencia y adaptación. Aunque las relaciones entre alumnos no demuestran mayores problemas, algunos se quejan de que existen ciertas conductas discriminatorias.
Para ingresar a este plan especial, los interesados sólo deben acreditar un promedio de notas equivalente a 5 -durante la educación secundaria-, y dominio del mapudungún. De esta forma, pueden acceder a los beneficios que incluyen, entre otros, el arancel de la carrera, alimentación y derecho a residir en hogares universitarios con costos no superiores a los $ 5 mil mensuales.
Así, cerca del 40 % de los más de 150 alumnos de la sede lleva a lo menos uno de sus dos apellidos mapuches y cursa estudios superiores prácticamente sin demandar sacrificios económicos a sus familias.
Los planes de esta carrera son equivalentes a los tradicionales estudios de Pedagogía que se dictan en las otras sedes de la corporación.
DERECHOS VS BENEFICIOS
Al hacer presente los beneficios de tal iniciativa, el vocero del grupo de estudiantes mapuches se limita a replicar: "Esos no son beneficios, son derechos".
Y agrega que contínuamente llegan fondos de países extranjeros a la universidad para desarrollar la educación indígena. "Eso es gracias a nosotros y mucha gente está sacando provecho de la situación", asegura.
Asimismo, afirma que el hecho de que el plantel incorpore a estudiantes de origen indígena no es sinónimo de integración. Según indica, hay profesores que en sus cátedras dicen abiertamente que no les gusta la vía de admisión indígena, porque atenta contra la excelencia académica.
"Siempre están preocupados de los alumnos que sacaron buenos puntajes en la PAA. Y los estudiantes huincas también dicen que nosotros estamos bajando el nivel de la universidad", comenta otro joven mapuche.
CONFLICTO REAL
El secretario de la sede, profesor Alejandro Bustamante, admite que hay un grupo de estudiantes mapuches insatisfechos. "Reclaman por reivindicaciones históricas todavía mayores a las ofrecidas por la universidad, pero esa es parte de una realidad que no se debe esconder, sino asumir".
En el fondo, se admite que integrar dos culturas no es fácil y es fuente de potenciales conflictos. Pero, como dice Bustamante, es parte del desafío de crear una carrera intercultural, donde se deben ir generando los espacios académicos que permitan canalizar adecuadamente las pretensiones de los estudiantes.
Francisco Manqueo Barrera es egresado de la sede Villarrica de la Universidad Católica y ya se ha desempeñado como profesor de enseñanza básica en una comunidad huilliche de la comuna de Calbuco. Hoy dice estar arrepentido de no haber tomado los cursos optativos de mapundungún y cultura indígena ofrecidos en la carrera de Pedagogía, porque a su juicio permiten entender la sicología de un pueblo.
Manqueo explica que el rol de profesor rural es absolutamente distinto al que se requiere en un aula urbana. En medio del aislamiento y pobreza mapuches - explica-, el pedagogo no sólo hace clases a los niños de la comunidad, sino también es asistente social, abogado, sicólogo, enfermero y director de una escuela que busca convertirse en polo de desarrollo.
El director del plantel, sacerdote Paul Wevering, sostiene que que la sede Villarrica cumple un antiguo mandato de la Iglesia, en el sentido de no negar al indígena su calidad de ser humano, razón por la cual el establecimiento pone en el centro de su quehacer el reconocimiento de esta cultura.
Ellos tienen una visión del mundo distinta a la nuestra y su idioma es diferente, sostiene el sacerdote, quien agrega que muchas de sus expresiones no son asimilables al castellano.
"Al no conocerlos ni entenderlos, muchas veces se los ha pasado a llevar", expresa.
El académico Urbano Salazar, quien dicta clases de técnicas curriculares en la UC, afirma que el desafío es formar docentes que tengan identidad con el pueblo mapuche, razón por la cual existe interés de captar alumnos provenientes de estas comunidades.
Un primer paso fue eliminar la PAA, porque estudios realizados en esa unidad académica establecieron que dicho test contiene elementos culturales que significan una discriminación hacia los estudiantes de origen mapuche.
Ahora se analizan reformas curriculares en la carrera de Pedagogía, con el objeto de fortalecer la enseñanza del mapudungún.
También, se quiere aliviar la carga académica y dejar más tiempo libre a los alumnos, como una forma de incentivar actividades extraprogramáticas -de convivencia- entre los estudiantes provenientes de la cultura urbana y aquellos formados en las comunidades rurales de concentración de esta etnia.
Otra área en la que trabaja esa casa de estudios superiores, se refiere al perfeccionamiento del postítulo en Educación Rural. Ofrecido desde 1983, su objetivo es formar profesores capaces de adaptar los programas de estudios a las necesidades de quienes viven en comunidades aisladas y donde las necesidades educativas son muy diferentes a las reclamadas en una gran ciudad.
En eso están los directivos, profesores y estudiantes. Se trata de una convivencia universitaria distinta a la conocida en la mayoría de las universidades del país, porque a pesar de los conflictos surgidos entre quienes provienen de culturas diferentes, existe el ánimo de lograr la unidad en medio de la diversidad.



