Los investigadores ya excavaron exitosamente más 400 metros cuadrados del entierro pehuenche, donde aparecieron ornamentas, sables españoles, vasijas de cerámica y hasta una coraza de bronce. Todas ofrendas de los pehuenches a sus muertos, cuyos estudios de datación ubican al esplendor de esta tribu en pleno siglo XVIII. Diario Río Negro, 20 diciembre 1998

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
 
 
 
Díario Rio Negro,  Domingo 20 diciembre 1998
 
 
 

Preparan el gran rescate de los secretos
de los pehuenches

Investigadores se instalarán 40 días en Caepe Malal.

Es el yacimiento arqueológico más importante del Neuquén.

 
  NEUQUEN .- Un equipo de investigadores se alista para la gran aventura que significa la última etapa del proyecto de rescate del mayor yacimiento arqueológico de la provincia, el cementerio pehuenche de Caepe Malal. 

Cinco profesionales estarán durante 40 días en el lugar que más aportó para descifrar la rica historia que escribieron los indios Pehuenches en el norte de la provincia de Neuquén. 

Los arqueólogos están convencidos de que Caepe Malal puede ofrecer mucho más de lo que se ha descubierto e investigado hasta ahora. E inician esta campaña con las expectativas de ahondar los conocimientos sobre los indígenas que fueron los primeros empresarios neuquinos. Y que -por ejemplo- durante su apogeo a mediados del 1.700, negociaron en pie de igualdad con los colonizadores españoles. 

Esta etapa tiene un aditamento extra: quizá sea la última antes de que se concrete la instalación del museo de sitio de Caepe Malal donde, precisamente, "in situ", se exhibirán los múltiples hallazgos producidos desde 1984 hasta la fecha. 

La campaña, en la que se gastarán alrededor de 10.000 pesos, será financiada íntegramente por la dirección de Cultura de la provincia que en esta oportunidad pondrá en el campo a cinco arqueólogos que durante 40 días trabajarán en el lugar. 

El equipo de profesionales está conformado por las arqueólogas Estela Cúneo, Claudia Della Negra (ambas de la dirección de Cultura neuquina), Ana María Albornoz (de la provincia de Río Negro); el arqueólogo Adam Hajduk (investigador del Conicet y uno de los primeros que investigó Caepe) y la bioarqueóloga Paula Novellino. 

A ellos sumarán un tres asistentes y algunos vecinos del paraje, ubicado a unos 40 kilómetros de Chos Malal, que se contratan especialmente para los trabajos secundarios. 

Caepe Malal es un pequeño paraje que se levanta al pie del impresionante cerro Negro y recostado sobre la cuenca del río Curi Leuvú. 

Hasta el momento, los investigadores ya excavaron exitosamente más 400 metros cuadrados del entierro pehuenche, donde aparecieron ornamentas, sables españoles, vasijas de cerámica y hasta una coraza de bronce. Todas ofrendas de los pehuenches a sus muertos, cuyos estudios de datación ubican al esplendor de esta tribu en pleno siglo XVIII. 

En la última campaña de investigación, realizada este año durante el verano, aparecieron piezas de cerámica y restos óseos que hacen intuir a los investigadores que en el yacimiento -aún inmensurable- hay elementos mucho más antiguos. Estos elementos bien podrían ubicar a estos pehuenches mucho más atrás en la historia. Quizá un par de siglos más atrás. 

También hay indicios de piezas de cerámicas -de las que se ha rescatado una amplia gama- que era común en la llanura pampeana y de la que no había registros en esta parte de la Argentina. 

Por ahora, los investigadores no quieren alimentar falsas expectativas pero esperan con ansias el momento de empezar a descubrir una etapa en la vida de los indígenas de la que sólo hay menciones en las crónicas que escribieron los viajeros españoles. El desafío consiste en contrastar los escritos con la información oculta bajo tierra.


 
 
 
 
 
 

 

Enlace al artículo original.