| NEUQUEN .- Un equipo de investigadores se alista para la
gran aventura que significa la última etapa del proyecto de rescate
del mayor yacimiento arqueológico de la provincia, el cementerio
pehuenche de Caepe Malal.
Cinco profesionales estarán durante 40 días en el lugar
que más aportó para descifrar la rica historia que escribieron
los indios Pehuenches en el norte de la provincia de Neuquén.
Los arqueólogos están convencidos de que Caepe Malal puede
ofrecer mucho más de lo que se ha descubierto e investigado hasta
ahora. E inician esta campaña con las expectativas de ahondar los
conocimientos sobre los indígenas que fueron los primeros empresarios
neuquinos. Y que -por ejemplo- durante su apogeo a mediados del 1.700,
negociaron en pie de igualdad con los colonizadores españoles.
Esta etapa tiene un aditamento extra: quizá sea la última
antes de que se concrete la instalación del museo de sitio de Caepe
Malal donde, precisamente, "in situ", se exhibirán los múltiples
hallazgos producidos desde 1984 hasta la fecha.
La campaña, en la que se gastarán alrededor de 10.000
pesos, será financiada íntegramente por la dirección
de Cultura de la provincia que en esta oportunidad pondrá en el
campo a cinco arqueólogos que durante 40 días trabajarán
en el lugar.
El equipo de profesionales está conformado por las arqueólogas
Estela Cúneo, Claudia Della Negra (ambas de la dirección
de Cultura neuquina), Ana María Albornoz (de la provincia de Río
Negro); el arqueólogo Adam Hajduk (investigador del Conicet y uno
de los primeros que investigó Caepe) y la bioarqueóloga Paula
Novellino.
A ellos sumarán un tres asistentes y algunos vecinos del paraje,
ubicado a unos 40 kilómetros de Chos Malal, que se contratan especialmente
para los trabajos secundarios.
Caepe Malal es un pequeño paraje que se levanta al pie del impresionante
cerro Negro y recostado sobre la cuenca del río Curi Leuvú.
Hasta el momento, los investigadores ya excavaron exitosamente más
400 metros cuadrados del entierro pehuenche, donde aparecieron ornamentas,
sables españoles, vasijas de cerámica y hasta una coraza
de bronce. Todas ofrendas de los pehuenches a sus muertos, cuyos estudios
de datación ubican al esplendor de esta tribu en pleno siglo XVIII.
En la última campaña de investigación, realizada
este año durante el verano, aparecieron piezas de cerámica
y restos óseos que hacen intuir a los investigadores que en el yacimiento
-aún inmensurable- hay elementos mucho más antiguos. Estos
elementos bien podrían ubicar a estos pehuenches mucho más
atrás en la historia. Quizá un par de siglos más atrás.
También hay indicios de piezas de cerámicas -de las que
se ha rescatado una amplia gama- que era común en la llanura pampeana
y de la que no había registros en esta parte de la Argentina.
Por ahora, los investigadores no quieren alimentar falsas expectativas
pero esperan con ansias el momento de empezar a descubrir una etapa en
la vida de los indígenas de la que sólo hay menciones en
las crónicas que escribieron los viajeros españoles. El desafío
consiste en contrastar los escritos con la información oculta bajo
tierra. |