Según el Instituto Libertad y Desarrollo (organización de estudios ligada a la derecha); la población indígena rural mayor de 10 años (que considera a mapuches) tiene una tasa de analfabetismo que llega al 19 por ciento. A nivel nacional, el analfabetismo es de un 4,4 por ciento. Sólo el 26 por ciento se encuentra en la categoría de económicamente activa, es decir, con trabajo. La conclusión es clara, según el instituto: "se condena a las etnias a la pobreza y a los bajos salarios" Tercera en Internet 12 de junio de 1998

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
 
 
 
 
 
NACIONAL CRONICA
12 de Junio de 1998 
    
 
Instituto Libertad y Desarrollo pide modificar políticas 
Negativo estudio sobre pobreza indígena 

Un análisis formulado por la entidad planteó que los recursos que el gobierno ha destinado a las comunidades mapuches, lejos de mejorar su condición "los ha hundido más" en la miseria.

 
Por Víctor Hugo Durán.

 


Acceder a la educación es más difícil para los mapuches que conseguir terrenos o derechos de agua, plantea el informe de Libertad y Desarrollo.
 
A lo menos unas 53 mil familias indígenas, en su mayoría mapuches habitan en los sectores rurales de las regiones Octava, Novena y Décima y, a pesar de los recursos que se han entregado, en los últimos años, para solucionar los graves problemas sociales que enfrentan, su condición es desmedrada.

 Según el Instituto Libertad y Desarrollo -organización de estudios ligada a la derecha-, la ayuda que entrega el gobierno ha aumentado considerablemente, pero no se advierten avances.

 Un estudio difundido hace algunos días precisó que se percibe una errónea focalización de los recursos estatales para dar solución a las comunidades indígenas del sur del país.

 De acuerdo al texto, "las equivocadas políticas públicas relacionadas con la etnia han agravado la situación al perpetuar el círculo vicioso de la pobreza".

 

Carencias

Acceder a la educación es más difícil para los mapuches que conseguir terrenos o derechos de agua, plantea el informe de Libertad y Desarrollo.

 Uno de los principales indicadores se relaciona con el analfabetismo, que es casi cinco veces superior al promedio nacional.

 La población indígena rural mayor de 10 años (que considera a mapuches) tiene una tasa de analfabetismo que llega al 19 por ciento. A nivel nacional, el analfabetismo es de un 4,4 por ciento y el promedio en sectores rurales es de 12,2 por ciento.

 En el ámbito del trabajo, la situación no es muy distinta. Sólo el 26 por ciento se encuentra en la categoría de económicamente activa, es decir, con trabajo. De este grupo minoritario, un ocho por ciento nunca acudió a la escuela y el 56 por ciento no completó siquiera la educación básica, a diferencia del promedio nacional, donde la media de estudio es de nueve años completos, es decir, por lo menos la educación básica se termina.

 En cuanto a su calidad, la educación que reciben los indígenas rurales -agrega el texto de Libertad y Desarrollo- es deficiente y ello se ha comprobado en los resultados de la prueba Simce que demostraron que en los sectores rurales de las regiones Octava y Novena se observan los peores indicadores por comuna a nivel nacional.

 

Drástica evaluación

Libertad y Desarrollo no se guarda las críticas al analizar la aplicación de diversas políticas sociales del gobierno en la materia. En su análisis, el organismo afirma que es notoria la mala distribución de los ingresos. Dice que de los seis mil 437 millones de pesos entregados a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), "el 75 por ciento corresponde al Fondo de Tierras y Aguas Indígenas. Con estos recursos se adquirieron en 1997 cerca de 70 predios, lo que benefició a mil 674 familias".

 Otras 554 familias se beneficiaron con obras de riego y dos mil más con la regularización de sus derechos de agua. Sin embargo, no hace referencia a otros programas impulsados por el gobierno aduciendo que "no se tiene mayor información".

 No obstante, con estos datos la entidad aventura su juicio. "Se está gastando una enorme cantidad de recursos, los que se están destinando a ciertas áreas que no significan un mejoramiento en las oportunidades que logran los indígenas, y que los pudiera ayudar a superar su situación desmejorada en relación con el resto del territorio nacional. Los recursos que se están destinando a estas actividades llegan a un número reducido de familias -menos de dos mil en el Fondo de Tierras y Aguas-, siendo que el número de hogares, sólo de población mapuche rural, supera los 53 mil".

 Otro de los problemas que causan estos problemas, señala Libertad y Desarrollo, es que los fondos destinados a tierras y aguas "generan el surgimiento de minifundios y disminuye el valor alternativo de las tierras, no siendo posible incorporar mejor tecnología y obligando a estas comunidades a seguir destinando sus terrenos a usos con una mala rentabilidad".

 La conclusión es clara, según el instituto: "se condena a las etnias a la pobreza y a los bajos salarios" y sugiere entregar capital humano a los indígenas para dedicarse a otras actividades no vinculadas a la agricultura que a la vez les reporten mejores salarios. "La nueva prioridad debe ser aumentar la cobertura y calidad de la educación de las personas que habitan esas áreas y eliminarles las restricciones a la propiedad de la tierra", finaliza el documento.

 

 
 
 

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