peranza se ha instalado en el sur. Miles de personas han perdido sus fuentes laborales en los últimos tres años y nadie se atreve a pronosticar cuándo se revertirá el oscuro panorama. Los bingos y el reparto de canastas familiares ya no sirven de consuelo. La NaciónCl, 2 de agosto de 2009
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Domingo 2 de agosto de 2009
Por Daniel Gómez Yianatos
/ La Nación Domingo
Arauco es la zona más azotada
La crisis maderera: 60 aserraderos clausurados
La desesperanza se ha instalado en el sur. Miles de personas han perdido sus fuentes laborales en los últimos tres años y nadie se atreve a pronosticar cuándo se revertirá el oscuro panorama. Los bingos y el reparto de canastas familiares ya no sirven de consuelo.
Cerca de 10.000 trabajadores forestales hace meses que no tocan madera. No les importa la cábala. Esa antigua invocación, que supuestamente sirve para protegerse de males, ha adquirido un cruel significado tras la clausura de 60 aserraderos en todo el país. Ya no interesa atraer la suerte con los tres golpes de puño. En las calles de las provincias del Biobío, sólo quieren ver los troncos para recuperar su estabilidad laboral. Con eso bastaría.
"En Arauco ha sido especialmente duro. Algunos se han ido al norte o han partido a otras industrias. Como el trabajador es multifacético, también ha sobrevivido con pegas esporádicas o pololitos", señala Juan Miranda, presidente de la Unión de Sindicatos Forestales (Usinfa).
El cierre masivo de aserraderos se desencadenó por la brusca caída de la demanda maderera de Estados Unidos, principal destino de las exportaciones nacionales. La explosión de la burbuja de los créditos hipotecarios paralizó la construcción norteamericana a mediados de 2007. La historia es conocida. Las entidades financieras prestaron plata a segmentos riesgosos que no fueron capaces de sostener el pago de sus viviendas.
Expulsadas estas familias de sus hogares, las casas quedaron botadas, con los jardines secos e ilusos carteles "For sale" en sus ventanas. Así siguen. El terremoto financiero de octubre pasado en Wall Street no sólo dejó a los imitadores de Gordon Gekko, el codicioso ejecutivo que interpretó Michael Douglas en el cine, con la cola entre las piernas. También agudizó el estancamiento inmobiliario. El efecto dominó se extendió miles de kilómetros al sur. Sin casas en carpeta, la madera chilena se ha transformado en un bien absolutamente prescindible desde Obama para abajo. Hasta nuevo aviso.
"El sector forestal chileno no se ha recuperado. La construcción de viviendas en Estados Unidos está aumentando muy levemente, así es que no sería muy optimista. La construcción de viviendas llegó a dos millones hace dos años. En 2008 llegamos a 450 mil y este año estaríamos en 580 mil. Son niveles muy bajos todavía", explica José Rafael Campino, presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma) a LND.
Por su parte, Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos y Comerciales de Arauco, brazo forestal del grupo Angelini, precisa que la compañía ha cerrado cinco aserraderos en los últimos tres años y que el bajón de cortina es definitivo.
"Cerramos los aserraderos más chicos y menos eficientes de manera definitiva en zonas que estaban siendo poco aptas para esta actividad. De haber en el futuro un aumento en la demanda, que no creemos que ocurra en 2010, será cubierta con las nueve instalaciones que tenemos funcionando actualmente", adelanta.
Desesperación
El pasado 27 de abril, la Corma y el gobierno sellaron un acuerdo por $2.600 millones para implementar un programa de apoyo a los trabajadores forestales en la afligida Región del Biobío. Tres mil operarios, algunos ya sin fuente laboral y otros con sus puestos en riesgo, accederían a nivelación de estudios, capacitación y certificación de competencias laborales. El objetivo es resguardar esta mano de obra a la espera de una reactivación comercial."Ese plan, al que accedimos con la mejor voluntad, está estancado. No se sabe cuándo partirá. Por nuestra parte, hicimos todo: presentamos nóminas, buscamos datos de los compañeros, los ubicamos por comuna. La burocracia ha paralizado todo", expone Jorge González, presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Forestales (CTF) a LND.
La desesperación se ha instalado especialmente en la provincia de Arauco, donde la cesantía ya se ha disparado hasta un 12%.
"En la oficina me toca atender a mucha gente que va a preguntar cuándo parten los cursos. Hay mucho miedo", plantea Miranda.
En la Corma, que agrupa a las principales empresas del sector, partiendo por Arauco y CMPC, asumen que el retraso está incubando un ambiente desfavorable.
"Estamos continuamente hablando con el gobierno. Quisiéramos que fuera rápido, pero entendemos que hay ciertas cosas que hay que cumplir", afirma Campino.
En el gobierno regional entienden la impaciencia de los trabajadores. Según sus propias metas, en junio debería haber empezado el programa, pero las características del mismo acuerdo, inédito en el país, han entrabado su aplicación.
"Deberíamos haber partido a comienzos de junio. Esto se ha producido por situaciones que no son de fácil solución, en parte por lo novedoso del acuerdo y también por ciertas restricciones que van más allá de la voluntad de los actores y han obligado a postergar los plazos", asegura Jorge Oyarzún, seremi del Trabajo en la Región del Biobío.
Entre los factores que han jugado en contra del desarrollo de la iniciativa se encuentran la recolección de datos de los trabajadores y la necesidad legal del Sence de llamar a licitación en la ejecución de cualquier actividad de capacitación. Algo similar ocurre con los remanentes de las franquicias tributarias de las empresas, que representan poco menos de la mitad de los $700 millones que Corma entregará en Biobío.
Petitorio a Arauco
La inquietud de los trabajadores aumenta día a día. La rabia también en muchos. Atenta a cada señal, la CFT fija una premisa básica al analizar las declaraciones de las empresas: ganar menos no es lo mismo que perder."El gran daño de la crisis norteamericana perjudicó dos áreas: aserraderos y remanufactura. El resto de su negocio, como la celulosa y los paneles, no ha sido afectado. Por lo tanto, hemos visto que han seguido con cuantiosas ganancias y que gran parte de la producción se ha mantenido en los mismos estándares con la mitad de los trabajadores de antes", critica González.
Además del atraso en la entrega de capacitación y becas, en este organismo estiman que la compañía Arauco no ha cumplido con los compromisos adquiridos en las negociaciones de 2007. Hoy, en el marco de una asamblea en Curanilahue, la mesa directiva espera formalizar un nuevo petitorio, que sería presentado la próxima semana al gerente general de la firma forestal, Matías Domeyko. El candidato a diputado por el distrito 46 -que comprende todas las comunas de la provincia de Arauco y Lota- en el pacto Junto Podemos, Cristian Cuevas, ha participado activamente en estas gestiones.
Tanto en el gobierno como en las empresas existe preocupación por una eventual politización de las demandas forestales en beneficio de la postulación del secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
Al tanto de esta situación, Cuevas plantea a LND que "los trabajadores debemos politizar nuestro accionar sindical. Esta gente debe cumplir sus compromisos, porque aquí han precarizado el empleo. No lo digo yo, lo dicen los trabajadores".
Esta posición más radical no ha encontrado eco en la Unión de Sindicatos Forestales (Usinfa), liderada por Juan Miranda.
La división no es nueva. Desde las movilizaciones de 2007 que estas organizaciones corren por canales paralelos, arrogándose una más representatividad que la otra.
"Hay que asumir con responsabilidad que estamos frente a una crisis que, como sector forestal, nos ha tocado vivir fuerte. Sin duda, perder el empleo es lo más duro que se puede vivir. Hemos sido capaces, como movimiento social serio y responsable, de sensibilizar al gobierno y a los empleadores en cuanto a que tenemos que estar unidos en la crisis", señala Miranda.
Agrega que "los dirigentes responsables deben cooperar para que las empresas entiendan que tienen que abrirse. Es mejor eso que sabotearlas, hacer petitorios o crear falsas expectativas en la gente".
Según los cálculos del gobierno regional, a mediados de agosto debería partir el plan de becas y capacitación. "Hay que reconocer que faltaron detalles que han alargado el proceso más de la cuenta. Existe la posibilidad que surjan reclamos, pero, hasta ahora, los sindicatos han ayudado en esta paz social. Tenemos un muy buen acuerdo con dificultad de implementación y entendemos la urgencia. Esperamos que el tema no se politice ni se preste para ninguna candidatura en especial", admite el seremi del Trabajo de Biobío.
En las esquinas de la provincia de Arauco la gente se empeña en no perder la fe. Los bingos y las canastas familiares que improvisan para respaldar a los más afectados cada vez son menos frecuentes. Lo que importa es tocar pronto madera. // LND




