Inventaron una mermelada nueva: la de cochayuyo. El ingeniero comercial Jaime Ojeda (27 años) y el biólogo marino Osvaldo Sfeir (36) utilizaron esta alga marina para crear un producto que ya se está vendiendo en La Serena y otras ciudades de la IV Región con inusitado éxito. Le llaman "marmelada", que es el nombre que patentaron para comercializarla. La idea surgió en 1985: "La primera quedó muy mala, pésima, así que tomé lo que quedó, me metí a la cocina, agregué otros ingredientes naturales y salió la primera receta mejorada", recuerda Ojeda. Tras lograr el segundo lugar en un concurso nacional de emprendedores el 2002, comenzaron a consolidarse instalando una microempresa en Coquimbo, Alimentos Dulcemar, con una inversión cercana a los 12 millones de pesos. Hasta allí, según cuentan los socios, han llegado japoneses interesados en comprar este producto "único en el mundo". Sus creadores explican que, como van las cosas, esperan alcanzar en breve plazo una producción mensual de una tonelada y media de mermelada con cochayuyo traído desde el sur del país, especialmente de comunidades mapuches de la VIII Región, "donde tiene mejor calidad", dice Ojeda. Ojeda resalta que el cochayuyo "resulta un complemento alimenticio especial en dietas de control de peso por su bajo contenido de grasas y porque acelera el metabolismo. La fibra retiene el líquido en el aparato digestivo y reduce el apetito". La Tercera, 15 de diciembre del 2003



