el senador Enrique Silva Cimma afirmó que siempre el conflicto indígena ha sido un problema de tierras y que las comunidades reclaman su "verdad histórica", según la cual la "Pacificación de La Araucanía" fue una acción de fuerza del Estado chileno mediante el cual ocupó su espacio ancestral, se les despojó de gran parte de sus tierras entre el Bío-Bío y Chiloé y se les sometió a un sistema jurídico, político y cultural ajeno. A lo largo del siglo XX el Estado siguió usurpando dichas tierras y en el último tiempo, grandes proyectos de inversión pública y privada (carreteras, centrales hidroeléctricas, plantaciones forestales) se ejecutan en tierras que el Estado reconoce como indígenas, perjudicando su cultura y modo de vida.el senador refiere razones más profundas en el tema, en el sentido que el conflicto tiene su origen en la imposición de una cultura vencedora sobre otra vencida. La primera, estableció una institucionalidad que la benefició claramente, ya sea por la dictación de normas que la protegían y perjudicaban a los indígenas, o porque la corrupción de funcionarios permitió un despojo claramente ilegal. Cualquiera sea el caso -concluyó el parlamentario- el Estado es el que debe compensar a quienes fueron privados de sus bienes. Austral, 3 de agosto de 2003
| Año LXXXVIII - Nro. 31.599 - Domingo 3 de agosto de 2003 |
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