Los principios que rigen la conducta del magnate Douglas Tompkins incorporan facetas de conservacionista ambiental y también una férrea postura antiglobalización, el reemplazo de la agricultura industrial por los cultivos orgánicos, y la paulatina eliminación de la tecnología con la que hoy convive todo el planeta. Belisario Velasco, el ex subsecretario del Interior y actual embajador en Portugal ha sido el más férreo opositor a Tompkins. Ricardo Izurieta y los comandantes en jefe de las FF. AA. han sido silenciosos enemigos del norteamericano. Se oponen a Pumalín por razones de seguridad nacional. Mariana Aylwin- y su esposo, Carlos Bascuñán, ex jefe de gabinete del Presidente Patricio Aylwin, también han sido constante opositores al proyecto. Adolfo Zaldívar y Sergio Pavez- han insistido en el atentado económico que implicaría para la zona el despoblamiento provocado por las compras de terrenos a los colonos, y el cierre de empresas salmoneras. Arzobispo Antonio Moreno- actual arzobispo de Concepción fue párroco y misionero en la localidad de Rolecha, ubicada en el sector continental de la X Región cercana a la frontera de Pumalín. Desde esa época mantiene estrechos contactos con los colonos. Uno de los líderes del ala más conservadora de la Iglesia Católica chilena, Moreno ha denunciado ante sus pares los peligros que conlleva la adopción de la "ecología profunda". Eduardo Frei- El ex Presidente se opuso férreamente al proyecto de Tompkins, pero cedió por la presión del presidente norteamericano Bill Clinton. Acusa a Tompkins, de haber articulado el movimiento ambientalista chileno en una serie de temas que se convirtieron en dolores de cabeza durante su paso por La Moneda. No tolera a Tompkins, pero fue su gobierno quien legitimó Pumalín al firmar con él, un particular, un protocolo de acuerdo. La Tercera en Internet, 1 de julio de 2001

| 1 de Julio de 2001 |
Empresario
desplegó intenso lobby ante La Moneda
Palena:
la guerra subterránea que ganó Tompkins
El
empresario norteamericano logró el viernes una de sus mayores victorias.
En sólo cinco días, y tras amenazar con declarar inviable
su proyecto ante las presiones de la DC, logró un potente respaldo
de La Moneda para materializar su proyecto Pumalín, que llevaba
cuatro años durmiendo en la burocracia gubernamental.
Por
Francsico Artaza y Beatriz Burgos
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En una jugada en la que sabía que tenía más que ganar que perder, el empresario había amenazado el lunes pasado con declarar inviable el Parque Pumalín para contrarrestar las presiones de los senadores DC que se oponían a su proyecto, mientras negociaba silenciosamente con el gobierno de Lagos la puesta en marcha del santuario de la naturaleza en la provincia de Palena. Apenas cinco días después, su operación logró el potente respaldo de La Moneda a su proyecto y le permitió vencer una guerra subterránea sin ceder prácticamente en nada de lo que antes había cedido.
"Esto se va a poner muy difícil", le advirtió el viernes 15 de junio pasado Alvaro García al representante legal de Douglas Tompkins, Pedro Pablo Gutiérrez. El ministro, que conoce hace años al magnate y que heredó el tema al entrar a La Moneda, estaba preocupado de que las conversaciones que sostenía hacía meses con el magnate fracasaran ante una potente arremetida de sectores de la DC que, alertados de la inminencia de un acuerdo, amenazarían en las semanas siguientes los planes del ecologista y La Moneda.
Tras meses de arduas negociaciones, todo estaba presupuestado para que el 7 de julio próximo el gobierno rubricara el decreto que declaraba Santuario de la Naturaleza a Pumalín. Ese día se cumplían cuatro años desde que el ex ministro de Frei Juan Villarzú y Tompkins firmaron el acuerdo que resolvería el conflicto. A cambio del nuevo carácter del parque, el magnate traspasaría sus tierras a una fundación chilena con personalidad jurídica.
García y Tompkins habían comenzado a discutir el tema en noviembre del año pasado. Por esa fecha, ambos se reunieron para definir la forma en que se cumpliría el acuerdo rubricado con Villarzú. "Se quejó que estaba abandonado y que no se había avanzado nada desde el ´97, señalan fuentes de gobierno. Tompkins le entregó una serie de informes que, a su juicio, demostraban que había cumplido todos los requisitos. Y le pidió que se designara a un funcionario responsable del tema que pudiera acelerar el trabajo empantanado en los distintos ministerios. García nombró al funcionario de la Segpres Alberto Etchegaray, hijo del ex ministro de la Vivienda de Aylwin del mismo nombre.
Etchegaray no sólo se limitó a revisar lo protocolos del acuerdo del 97 y las razones por las que estaban detenidas varias de sus cláusulas. En febrero de este año, aceptó una invitación de Tompkins para conocer in situ el proyecto Pumalín, pese a la reticencia que esa visita provocó en Palacio.
En abril, poco antes de dejar su cargo para cursar un potsgrado en EE.UU., Etchegaray entregó un informe a García en el que reiteraba que no existían obstáculos que impidieran el cumplimiento por parte del gobierno de los compromisos adquiridos con Tompkins en 1997.
García,
con el informe en la mano, decidió comenzar a acelerar el tema.
Y en eso estaba cuando detectó la arremetida de la DC.
Arremetida DC
Sólo cuatro días después de la alerta que le había dado García, el abogado de Tompkins percibió personalmente cuán articulada estaba la resistencia DC. Un estrecho colaborador de Tompkins relató que el martes 19 de junio se reunieron la ministra Aylwin y Gutiérrez, miembro del estudio jurídico Carey y Cía. El objetivo era intentar convencer a la ministra que terminara con su oposición a la firma del decreto para la creación del santuario de la naturaleza, el que ya fue aprobado por unanimidad en dos ocasiones por el Consejo de Monumentos Nacionales.La reunión fue dura. La ministra -cuyo marido, Carlos Bascuñan, es otro férreo opositor a Tompkins- lanzó al abogado del magnate las mismas críticas que habían hecho los senadores de su partido. Tras manifestarle su preocupación por el progresivo despoblamiento de la zona, le reprochó que no actuaban junto a la comunidad y que por eso debían aceptar incorporar al directorio de la futura fundación a los alcaldes de la provincia. Luego le preguntó quién mantendría el control del borde costero, un tema que es primordial para la industria salmonera, la que Tompkins desprecia porque no es "ecológicamente sustentable".
Alertados por la inminencia de un acuerdo, sectores de la DC habían encontrado en la ministra de Educación la forma de parar el acuerdo con Tompkins. Ella sólo debía cumplir, según La Moneda, con el trámite administrativo de firmar el decreto. Pero ahora utilizaba ese resorte para exigir nuevas condiciones al empresario bajo la amenaza de no dar su consentimiento.
Aunque sabía que este nuevo requisito jamás tendría la aprobación de Tompkins, García sondeó con los representantes del empresario la posibilidad de incluir en el directorio de la Fundación a los alcaldes de Palena. La respuesta fue rotunda: ¡Imposible! No sólo se trataba de modificar la composición del directorio, que según el acuerdo de 1997 estaría integrado por cuatro representantes designados por Tompkins y otras tres autoridades ajenas a él. Además, esa fórmula le hacía perder el control del parque. Además, dos de los ediles que se incorporarían -el DC José Miguel Fritis, alcalde de Chaitén, y el RN Eduardo Sanhueza, de Hualaihué, figuran entre sus más enconados enemigos.
Dos días después del encuentro de Aylwin con su abogado, la molestia de Tompkins con la ministra volvió a incrementarse. En un duro reportaje sobre Pumalín emitido por Canal 13, Aylwin aparecía criticando públicamente al empresario. Y eso, para el magnate, rompía un compromiso que había suscrito en enero con García de no hacer declaraciones para no entorpecer las negociaciones. En el entorno del estadounidense, el hecho se interpretó como una señal de que García no podía garantizarles que el gobierno actuaría unido respecto del Parque Pumalín.
El pasado lunes 25 siguiente, seis días después del encuentro con Aylwin, Tompkins lanzó una última y exitosa ofensiva para defenderse de los ataques de la DC y comprometer al gobierno a cumplir lo que había prometido Frei. A través de sus colaboradores, difundió un comunicado en el que anunciaba que abandonaba el proyecto acusando a un "pequeño, pero poderoso grupo político, de actuar "con la clara intención de dañar el trabajo y reputación del parque Pumalín". Aunque centró sus dardos en los alcaldes de la zona y en los parlamentarios Rodolfo Stange (UDI) y Sergio Páez (DC), entre otros, su mira apuntaba también a Aylwin.
El cálculo de Tompkins era simple: si la operación no resultaba, él seguiría manteniendo el control de sus tierras como un particular, lo que le da total libertad.
La
creación de esta fundación, con domicilio en Chile y regida
por las leyes chilenas, permite al Gobierno dejar de entenderse con un
particular y a la vez subsana los resquemores que genera el hecho que la
mayoría de los predios estén en estos momentos a nombre de
fundaciones con domicilio en California, EE.UU.
Espaldarazo desde La Moneda
La reacción del gobierno fue inmediata. García anunció el martes que se reuniría con Tompkins a conversar. Luego aseguró que la administración Lagos honraría los compromisos suscritos por el gobierno anterior con el empresario. Y Lagos, que había mantenido estricto silencio ante la posibilidad de que el caso Tompkins desatara otro conflicto de La Moneda con la DC a sólo semanas del impasse De Gregorio, decidió jugarse por el magnate."Tengo la mejor impresión de él, me parece que lo que hace es positivo", dijo el jueves el Presidente. Y recordó que existían acuerdos anteriores que se cumplirían "en su integridad". Eso incluía hacer uso de una de sus facultades privativas, como es eximir a Tompkins del pago de los impuestos por donar sus tierras a una fundación.
Con la decisión de cumplir el acuerdo con Tompkins ya tomada, La Moneda optó por acelerar el paso para evitar más presiones. La reunión de García con el empresario, que originalmente había sido planeada para este fin de semana, se adelantó para el viernes. Y se preparó una puesta en escena que no dejara dudas respecto del respaldo oficial a Pumalín.
Dos veces conversó el viernes el ministro secretario general de la presidencia con Tompkins. Primero, para afinar los últimos detalles del acuerdo que creará la fundación. Y luego para anunciar en una conferencia de prensa realizada dentro del Palacio Presidencial, que el gobierno agilizaría los trámites pendientes para resolver el conflicto.
La Moneda, ya lanzada en favor de Tompkins, no se detuvo ni siquiera después de que Frei entrara al tema y criticara duramente al empresario, a pesar de que él mismo había firmado durante su gobierno un pacto con él.
El acuerdo con Tompkins implica la creación de una fundación que controlará el parque, de cuyo directorio el empresario mantendrá el control. El magnate nombrará a cuatro miembros: él mismo, su mujer Chris, y los ingenieros forestales Carlos Cuevas y Jorenonme Holffugel, que trabajan en Pumalín. Y los otros tres serán el obispo de Ancud, el rector de la Universidad Austral de Valdivia y el intendente de la X Región.
Actualmente, esos cargos son ocupados por dos férreos aliados de Tompkins y uno de sus adversarios. Los dos primeros son el obispo José Luis Ysern, muy cercano al magnate, y el ecologista Manfred Max-Neef. El opositor es el nuevo intendente Carlos Tudela, un dirigente de la DC propuesto por el senador Sergio Páez para reemplazar al defenestrado Iván Navarro, quien fue sacado de su cargo hace unas semanas. Páez es uno de los opositores más duros de Tompkins.
La
entrada del intendente al directorio, una condición a la que Tompkins
se oponía duramente, fue una herramienta del Gobierno para calmar
a la DC. Y el magnate, con la victoria al alcance de la mano, decidió
aceptar esa pequeña derrota. Mal que mal, en sólo cinco días
había conseguido todo el respaldo de La Moneda.
Frei versus Lagos
El ex presidente Eduardo Frei ha sido uno de los más duros adversarios de Tompkins, a pesar de que fue su gobierno el que firmó un acuerdo con él en 1997.Frei nunca quiso firmar ese pacto, pero debió hacerlo por la presión de EE.UU. justo cuando negociaba un tratado de libre comercio. (Ver página 6).
Más
allá de sus razones para enfrentarse con el empresario, el viernes
Frei optó por una jugada que no había usado nunca antes:
alinearse con dos colorines de la DC, los senadores Adolfo Zaldívar
y Rafael Moreno. Y si bien sus críticas a Tompkins no tuvieron ningún
resultado concreto y ese mismo día La Moneda selló un nuevo
pacto con él, cercanos a Frei aseguran que el ex presidente sí
logró al menos insinuar lo que puede ser su estilo hacia adelante.
Ppr primera vez desde su salida del poder, optó por una línea
100% contratria a Lagos que puede convertirlo, de insistir, en el hombre
de su partido que quiere encarar al presidente.
El mismo pacto, cuatro años después
Luego de incesantes tiras y aflojas que tardaron casi seis años, el gobierno, a través del entonces Secretario General de la Presidencia, Juan Villarzú, y el ecologista estadounidense Douglas Tompkins firmaron el 7 de julio de 1997, un acuerdo protocolar para dirimir los destinos de las hectáreas ya compradas por el magnate.Entre los puntos más relevantes del acuerdo figura el reconocimiento del Parque Pumalín como Santuario de la Naturaleza, junto al traspaso de éste a la Fundación chilena EDUCEC, que debía ser conformada por un directorio pluralista y que no sólo representara la opinión del empresario. También se contemplaba la exención del impuesto a las donaciones para poder efectuar el traspaso de tierras; la regularización de títulos de los colonos que habitan dentro del parque; el uso de tránsito y acceso en el sector y, el facilitar obras de interés nacional, así como la abstención de Tompkins de comprar predios superiores a las 4 mil hectáreas durante un año.
La
ceremonia de firma del acuerdo fue presidida por el Presidente Eduardo
Frei Ruiz-Tagle, el ministro del Interior, Carlos Figueroa, y el subsecretario
de esa cartera, Belisario Velasco. El pacto del viernes entre García
y el ecologista respeta cada uno de estos puntos.
Los negocios, la televisión e internet
Los principios que rigen la conducta del magnate Douglas Tompkins esconden una armazón que incluye no sólo la más conocida de sus facetas de conservacionista ambiental. También incorpora una férrea postura antiglobalización, el reemplazo de la agricultura industrial por los cultivos orgánicos, y la paulatina eliminación de la tecnología con la que hoy convive todo el planeta.La Ecología profunda- "Somos parte del ecosistema, por eso hay que respetar cada especie que tiene un valor aparte de su utilidad. Un oso tiene valor independiente de cazarlo, comer su carne o hacer un abrigo con su piel".
El gran converso- "Yo soy un beneficiario del sistema tal cual es. Acumulé una enorme riqueza a través de mis seis mil empleados y todos los recursos que fluyeron, pero creo que eso no aporta al bienestar de la sociedad mundial. Creo que es un mal camino y por eso estoy más a favor del sistema de los países nórdicos, donde hay una mejor distribución de los ingresos, gracias a que aplican mayores impuestos a quienes ganan más".
Los productos de consumo- "Me di cuenta que la producción y la promoción de los productos de consumo no constituían necesidades vitales para nadie salvo como parte de la crisis social. Contribuí, simplemente, al problema en si mismo. Tenía que hacer algo más. Así es que me dediqué a encontrar una solución para ambos problemas".
Una solución- "Esperamos crear un modelo con fundos de tamaño mediano y chico, muy diversificados, que tengan ingresos por la producción de miel, muebles, cría de corderos, lana, artesanías, queso y agroturismo".
Contra la globalización- "Con la reciente promoción de los modelos económicos de libre comercio, con la consiguiente integración económica o globalización, estamos siendo testigos del mayor cambio en los acuerdos del poder global desde la Revolución Industrial. El poder político y económico real han sido alejados de las democracias populares y de las comunidades regionales y locales, a través de las burocracias globales tales como la Organización Mundial de Comercio y el Fondo Monetario Internacional, dominado por intereses corporativos".
Las protestas de Seattle- "El '92, cuando comenzamos a involucrarnos en contra de la globalización, éramos una de sólo tres fundaciones activas en esa área. Ahora estamos optimistas de que, tras el éxito de las masivas protestas en Seattle contra la Organización Mundial de Comercio, se expandirá el interés entre los activistas en torno a la necesidad de enfrentar los intereses globales".
No a Internet- "Es un hecho que las grandes corporaciones transnacionales de hoy no podrían existir sin Internet. Algunos creen que Internet puede servir para descentralizar y para potenciar el rol del individuo. Pero la verdad es que sin Internet las corporaciones no podrían operar globalmente con la velocidad y eficiencia que lo hacen hoy. Nosotros creemos que muy pronto será reconocido que la revolución informática está produciendo la más grande concentración de poder en la historia".
Enemigo
de la televisión- "La televisión es un instrumento que
puede instalar en las mentes de las personas, en cualquier parte de la
Tierra, una visión unívoca de la vida que se ajusta a los
intereses corporativos globales y que homogeneiza la cultura y los valores"
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