En Chile se ha producido en las ultimas décadas una modificación muy profunda en la estructura de la propiedad y en la estructura de producción en el agro. "Si se toma como referencia los censos de 1976 y 1997, en el caso del trigo el área sembrada registró un caída de 29%, mientras en el maíz el descenso alcanzó a 21%. En cambio, en el mismo lapso, el área forestal aumentó en 53% para totalizar 1.677.000 hectáreas" a fines de 1997, señala el economista del Cenda. Sin duda, los mayores beneficiados con esta política fueron dos grupos económicos, los mismos que hoy concentran más del 50 por ciento de la producción y la exportación maderera y sus derivados en el país: los Grupos Angelini y Matte. El grupo Angelini tiene presencia predominante en los rubros pesqueros, forestal, de los combustibles y de los seguros. Es el área forestal uno de los rubros donde tiene mayor predominancia, al ser dueño de Celarauco (en partes iguales con el consorcio norteamericano International Paper), Aserraderos Arauco y Forestal Cholguán, a través de las cuales el grupo controla más del 30 % de las plantaciones forestales que hay en el país. Sólo Celarauco, tiene poco menos de 500.000 hectáreas de plantaciones forestales, superando en un 66% las tierras que se encuentran en manos de las comunidades mapuches. Forestal Mininco hoy en medio del conflicto pertenece al grupo Matte, siendo controlada a través de su principal conglomerado, la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), la que maneja además en el área forestal un 100% de las empresas Aserraderos Mininco, Servicios Forestales Escuadrón Ltda. e Inmobiliaria Pinares Ltda., y con una participación cercana al 82% en las empresas Sociedad Forestal Crecex S.A., Forestal Río Vergara y Agrícola y Ganadera Monteverde. A fines de 1997, las plantaciones forestales del grupo Matte eran un poco menos de 20% del total nacional. Otra empresa que tiene presencia, aunque menor, en el rubro es Forestal Terranova (de capitales suizos), con Andinos S.A., con una exportación forestal de un 3,1 a nivel nacional. Sólo estos tres conglomerados controlan más del 53% (Estrategia, 5/05/98) del total nacional de la producción y la exportación forestal del país. Su principal ventaja competitiva en el mercado extranjero, según Hugo Fazio, es "el menor plazo en que son explotables en el territorio nacional determinadas especies forestales", comparando "los 20 ó 25 años que demora la rotación de los bosques de pino radiata (o insigne) en Chile, frente a los 35 ó 70 años de EE.UU. y los países nórdicos". El Siglo, Nº 923 - Del 19 al 25 de Marzo de 1999
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Conflicto mapuche
La
responsabilidad del gobierno y las forestales
Los dirigentes de las comunidades mapuches, hoy en conflicto, no se
cansan de afirmar frente a la postura del gobierno de dar soluciones parches,
que el problema de las tierras no es de unas cuantas comunidades sino de
todo la etnia, que vive en la miseria y en la marginalidad.
La situación que afecta a los mapuches, ciertamente no es un
problema que se resuelva con medidas de asistencia pública, ni con
la caja chica. El problema indígena se viene arrastrando desde hace
mucho y las políticas erradas sólo han profundizado el drama
que viven miles de mapuches, tanto en regiones, como en las ciudades, donde
llegan buscando salir de la pobreza y sólo encuentran los peores
empleos, malos sueldos y discriminación.
Como culpable directo de las condiciones de vida que sufren los mapuches
se ve a las forestales, las que siguiendo la lógica del capital
han ido expandiéndose y concentrando más territorio en unas
pocas empresas y aun menos grupos económicos.
Una de las medidas gubernamentales que favoreció la expansión
de territorios en manos de las forestales, así como la concentración
de estos territorios en pocas manos, fue la aplicación en 1974 del
Decreto Ley 701, que bonificó y subsidió la adquisición
de terreno para el uso forestal. Según información proporcionada
por Conaf a Sergio Gómez y Jorge Echeñique (1), hasta diciembre
de 1985 se habían bonificado por forestación 417.873 hectáreas,
que representaban el 71 por ciento del total plantado por el sector privado
en el período 1975-1984.
Los subsidios entregados por el gobierno dictatorial al área
privada para que adquiriera terrenos y los forestaran llegaron entre 1975
y 1985 a 62,2 millones de dólares, comprendiendo plantación,
administración de superficies plantadas, subsidio a podas, entre
otros. Incluso, reduciendo a un 50% los impuestos a las utilidades que
percibían estas empresas. Subsidios que no sólo estaban destinados
a fortalecer la empresa nacional, ya que incluso la tierra era vendida
a extranjeros con subsidios del Banco Central (Capítulos XVIII y
XIX) (2).
Para el economista Hugo Fazio (en su Carta Económica del 14/3/99),
la expansión de los territorios destinados al negocio forestal,
así como la concentración de la propiedad, "guarda mucha
similitud con lo que se denominó históricamente, la acumulación
originaria del capital", lo que "ha sido un hecho determinante para que
las comunidades mapuches hayan perdido cerca de la mitad de las tierras
que tenían hace un cuarto de siglo".
En Chile se ha producido en las ultimas décadas una modificación
muy profunda en la estructura de la propiedad y en la estructura de producción
en el agro. "Si se toma como referencia los censos de 1976 y 1997, en el
caso del trigo el área sembrada registró un caída
de 29%, mientras en el maíz el descenso alcanzó a 21%. En
cambio, en el mismo lapso, el área forestal aumentó en 53%
para totalizar 1.677.000 hectáreas" a fines de 1997, señala
el economista del Cenda.
Sin duda, los mayores beneficiados con esta política fueron
dos grupos económicos, los mismos que hoy concentran más
del 50 por ciento de la producción y la exportación maderera
y sus derivados en el país: los Grupos Angelini y Matte.
El grupo Angelini
El grupo Angelini tiene presencia predominante en los rubros pesqueros,
forestal, de los combustibles y de los seguros. Es el área forestal
uno de los rubros donde tiene mayor predominancia, al ser dueño
de Celarauco (en partes iguales con el consorcio norteamericano International
Paper), Aserraderos Arauco y Forestal Cholguán, a través
de las cuales el grupo controla más del 30 % de las plantaciones
forestales que hay en el país. Sólo Celarauco, tiene poco
menos de 500.000 hectáreas de plantaciones forestales, superando
en un 66% las tierras que se encuentran en manos de las comunidades mapuches.
Angelini fue uno de los grupos más favorecidos por la dictadura,
pudiendo adquirir a precio de liquidación las plantas de Celulosa
Arauco y Constitución, al quedar nuevamente en manos del Estado
luego de una privatización fracasada. De la misma manera se adjudicó
en 1985 el control de Copec, tras la reprivatización hecha por el
Estado. "En la década de los setenta, Copec fue privatizada entregándosele
al grupo Cruzat-Larraín, experiencia que terminó en un fracaso
debido al manejo especulativo que le dio el grupo a las inversiones de
Copec, llevándolo al colapso. La intervención estatal en
esos años no tuvo más objetivo que salvaguardar de la quiebra
a empresas de grupos económicos" (3).
El grupo Matte
Forestal Mininco hoy en medio del conflicto pertenece al grupo Matte,
siendo controlada a través de su principal conglomerado, la Compañía
Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), la que maneja además
en el área forestal un 100% de las empresas Aserraderos Mininco,
Servicios Forestales Escuadrón Ltda. e Inmobiliaria Pinares Ltda.,
y con una participación cercana al 82% en las empresas Sociedad
Forestal Crecex S.A., Forestal Río Vergara y Agrícola y Ganadera
Monteverde. A fines de 1997, las plantaciones forestales del grupo Matte
eran un poco menos de 20% del total nacional.
Otra empresa que tiene presencia, aunque menor, en el rubro es Forestal
Terranova (de capitales suizos), con Andinos S.A., con una exportación
forestal de un 3,1 a nivel nacional.
Sólo estos tres conglomerados controlan más del 53% (Estrategia,
5/05/98) del total nacional de la producción y la exportación
forestal del país. Su principal ventaja competitiva en el mercado
extranjero, según Hugo Fazio, es "el menor plazo en que son explotables
en el territorio nacional determinadas especies forestales", comparando
"los 20 ó 25 años que demora la rotación de los bosques
de pino radiata (o insigne) en Chile, frente a los 35 ó 70 años
de EE.UU. y los países nórdicos".
Hoy, estos grandes conglomerados forestales ya no pueden expandirse
más en nuestro país, debido a la limitada masa boscosa con
que cuenta y a la existencia de la Ley Indígena que impide la venta
de las tierras indígenas a personas de otra etnia. Esta es la razón
de los planteamientos que ha hecho el Instituto Libertad y Desarrollo,
insistiendo hasta el cansancio, a través de su principal vocero,
El Mercurio, en la necesidad de modificar esta ley en el sentido de que
les permita a los indígenas, mapuches principalmente, vender e hipotecar
sus tierras, argumentando que de esta manera podrían vender parte
de sus predios o adquirir créditos con qué financiar la producción
de sus tierras.
Lo cierto es que la expansión está llegando a su tope.
Así lo indican la compra de terrenos que estos grandes conglomerados
han realizado en el extranjero, principalmente en Argentina, Uruguay y
Brasil.
La Conadi, desde que está en vigencia, hace cinco años,
ha comprado a particulares cerca de 71 mil hectáreas y a pesar de
que se ha planteado que el compromiso adquirido con el ex Presidente Aylwin
en el Acuerdo de Nueva Imperial (que gestó la Ley Indígena
y la Conadi), era de la adquisición de 100 mil hectáreas,
sólo las reclamaciones de propiedades de las 14 comunidades de la
zona de Arauco, Tirúa, Cañete y Lleu Lleu alcanzan a las
55 mil hectáreas. Cantidad que representa apenas un 3,9 por ciento
del 1.525.940 (El Mercurio, 25/04/98) de hectáreas que poseen las
compañías madereras entre la Octava y la Décima regiones.
Hoy se escuchan voces del empresariado que argumentan de que el terreno
no es apropiado para los cultivos tradicionales y que lo mejor es que los
mapuches se conviertan en "empresarios forestales". Cabe preguntarse: ¿cuánta
responsabilidad tiene el gobierno frente a la pobreza del suelo y su incapacidad
para otro tipo de producción agrícola, que hoy es utilizada
como excusa?
Para Hugo Fazio, el problema no es sólo económico: es
un problema nacional y así debe ser encarado. "A nuestra manera
de ver, esto no se resuelve a través de medidas de tipo parcial.
Es decir, pueden resolver una determinada situación concreta pero
el problema como tal va a subsistir". (...) "... que por lo tanto aquí
exige que se tomen resguardos para esta minoría respecto a las tierras
en su poder. Hay que tener presente que la lógica del capital tiende
a destruir. Si se deja al capital operar libremente. la destruye, porque
van a ir absorbiendo paulatinamente esas tierras".
1. "La agricultura chilena. Las dos caras de la modernización".
1988, Flacso.
2. Idem.
3 "El mapa actual de la extrema pobreza en Chile", Hugo Fazio.
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