Irma Jara, una de las propietarias que fuera agredida físicamente en septiembre de 1996 por negarse a abandonar su tierra cuando comenzaba el llenado del embalse de Pangue, se mantiene firme ypese a constantes presiones no ha querido negociar con Endesa ni Besalco, ni ha dado autorización a la empresa para que efectúetrabajos allí. Punto Final, 3 de julio 1998 

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
 
 
 
Se acerca la batalla final
    Alto Bío - Bío

Punto Final, 3 de julio 1998




Si fuera por lo que se difunde en la prensa tradicional uno pensaría que nadie saldrá al paso de los planes de Endesa en el Alto Bío-Bío y que, salvo los
típicos problemas creados por un pequeño grupo de ambientalistas e indígenas "intransigentes", el proyecto hidroeléctrico de Ralco avanza inexorable -de acuerdo a los plazos y a la ley- y que irremediablemente se construirá.

     Pero una mirada más profunda revela que los "problemillas" que
     enfrenta la empresa privada más poderosa de Chile (aliada ahora
     con los españoles) no son menores y que las críticas a su
     accionar en el Alto Bío-Bío, lejos de disminuir, aumentan día a
     día. El hecho es que el proyecto Ralco está legalmente en jaque y
     la violación de los derechos humanos de los pehuenche, con la
     aparente complicidad del gobierno, están adquiriendo cada vez más
     resonancia internacional.

     Está por verse si el estado de derecho funcionará también para
     los pehuenche y si el gobierno escuchará las fuertes críticas que
     han hecho recientemente instituciones internacionales del ámbito
     financiero, de los derechos humanos y del ámbito académico.

     No está claro que así será, ya que el Alto Bío-Bío está
     prácticamente tomado por los funcionarios de Endesa, que
     amedrentan a pehuenche, ecologistas y hasta a diputados. Por
     mientras, sus camiones y motoniveladoras comienzan las obras
     mayores, sin el consentimiento de los pehuenche ni de la Conadi.
     Eso sucede en estos instantes y no el próximo año como informa
     engañosamente la empresa.

     Es poco el tiempo que queda. Valga entonces dar un vistazo a
     hechos recientes, y no tanto, que muestran las pocos conocidas
     escaramuzas de esta nueva guerra que se libra en el Bío-Bío.



     INFORMES CONDENATORIOS



     Dos importantes informes internacionales sobre la situación de
     las comunidades pehuenche del Alto Bío-Bío y el accionar del
     gobierno chileno y del Banco Mundial fueron dados a conocer a
     fines de abril. Como ha ocurrido tantas veces, a pesar de haberse
     citado a toda la prensa sólo un par de radios y diarios se
     hicieron presente en el Palacio Ariztía ese 20 de abril,
     censurando en los hechos una noticia que afecta la imagen del
     país.

     Se trataba de dar a conocer dos informes, uno elaborado por una
     organización internacional de derechos humanos y otro por la
     Asociación Norteamericana de Antropología.

     El informe "Los Mapuche-Pehuenche y el proyecto hidroeléctrico de
     Ralco: un pueblo amenazado" fue elaborado por una misión de
     investigación de la Federación Internacional de Ligas de Derechos
     Humanos (FIDH), llevada a cabo entre el 3 y 11 de julio de 1997
     por Thomas Berger, ex juez de la Corte Suprema de British
     Columbia, y Claude Katz, secretario general de la FIDH. El
     informe de 31 páginas, elaborado originalmente en francés,
     analiza la legislación indígena, el proceso de negociación que
     está llevando a cabo Endesa con las familias pehuenche que serían
     afectadas por el aún no autorizado proyecto Ralco, y el rol del
     gobierno.

     "Más allá de lo que significa el traslado de alrededor de 125
     familias, es la efectividad de la existencia misma de una
     voluntad del gobierno chileno de proteger a los pueblos indígenas
     lo que está a prueba en este caso", dice el informe.

     "Habida cuenta del desequilibrio existente entre las partes, el
     gobierno chileno tiene el deber de garantizar la credibilidad de
     la consulta a las comunidades afectadas, y de verificar que las
     familias mapuche-pehuenche cuyo traslado se contempla en dicho
     proyecto de la compañía Endesa se pronuncien libremente, en plena
     conciencia de las consecuencias de su elección. En realidad, le
     corresponde al Estado chileno garantizarles y proveerles de todos
     modos de lo indispensable y en el lugar donde ellas actualmente
     viven", agrega el informe.

     Esta conclusión de los abogados de derechos humanos, es
     importante. Habría que recordar que a pesar de que Endesa dice
     que habían 85 familias de un total de 98, de acuerdo con su
     traslado a otras tierras, estas familias dijeron claramente al
     gobierno, durante la Evaluación de Impacto Ambiental del Proyecto
     Ralco, que no estaban de acuerdo con la construcción de la
     represa. Esa opinión, recogida por la propia Conama, quien
     contrató al Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de
     La Frontera para asegurarse que los pehuenche tuvieran adecuada
     participación en el proceso, fue luego desconocida por Conama y
     el gobierno, quienes procedieron a aprobar el proyecto y a
     juntarse con las familias, ya no para preguntarles su opinión y
     reafirmar su voluntad, sino para ver dónde querían trasladarse.

     Más aún, la mayoría de las 85 familias que Endesa dice que están
     de acuerdo con el proyecto, han firmado como resultado de
     presiones y engaños. Los funcionarios de Endesa, recorren hace un
     par de años la zona diciendo que el proyecto está autorizado, que
     se llevará a cabo de todas maneras y que los que no negocien
     resultarán perjudicados.

     Esta realidad la ha constatado la propia Conadi, conversando
     personalmente con los que han pedido la permuta de sus tierras.



     ENDESA Y EL BM OCULTARON INFORMACION



     Por otra parte el 31 de marzo de 1998, fue dado a conocer el
     original en inglés (traducido posteriormente al español por el
     GABB) del informe titulado "Los Pehuenche, el Banco Mundial y
     Endesa S.A.: Violaciones de los Derechos Humanos en los Proyectos
     Hidroeléctricos Pangue-Ralco en el río Bío-Bío de Chile" del
     Comité de Derechos Humanos de la Asociación Estadounidense de
     Antropología con sede en Arlington, Virginia.

     El informe, donde se hace un extenso análisis de la situación en
     el Alto Bío-Bío y del accionar del Banco Mundial, fue producto de
     una queja interpuesta por el miembro de la Asociación, Dr.
     Theodore Downing. El alegó violaciones a sus derechos
     profesionales y a los derechos humanos de los pehuenche en su
     trabajo de consultoría para la Corporación Financiera
     Internacional, que lo contrató para llevar a cabo una evaluación
     de la Fundación Pehuén. Aunque según algunos, esta evaluación
     estaba planificada, hubo fuertes presiones del GABB e
     instituciones indígenas amigas que exigieron una pronta
     evaluación de la Fundación, creada originalmente para compensar
     los impacto económicos y sociales de la represa Pangue en el Alto
     Bío-Bío.

     El informe abunda en detalles sobre el incumplimiento de los
     objetivos de la Fundación y el ocultamiento por parte de Endesa y
     del Banco Mundial de los resultados del informe, lo que habría
     llevado no sólo a la violación de los derechos profesionales y
     éticos del consultor Downing, sino al engaño de los pehuenche al
     hacerlos negociar las permutas de sus tierras desconociendo sus
     derechos y los graves impactos que ya está provocando Pangue.

     El informe, en que se menciona también el ocultamiento de la
     investigación sobre el proyecto Pangue llevada a cabo por Jay
     Hair, recomienda una serie de acciones, entre ellas la
     reestructuración de la Fundación Pehuén, la consulta adecuada a
     las familias afectadas por el proyecto Ralco e incluso,
     recomendaciones a los antropólogos para asegurarse que sus
     investigaciones no sean ocultadas ni utilizadas inadecuadamente
     por la empresa o instituciones como el Banco Mundial.

     Ambos informes fueron dados a conocer en Chile el lunes 20 de
     abril. Al día siguiente, durante la Junta Anual de Accionistas de
     Endesa, donde asistieron una vez más representantes pehuenche y
     grupos ecologistas, se entregaron copias a los directores de la
     empresa, quienes se comprometieron a estudiarlos. Se han
     entregado también copias a funcionarios del gobierno y algunos
     diputados se proponen pedir una investigación sobre las
     consecuencias que tuvo el ocultar esa información en la
     aprobación ambiental del proyecto Ralco.

     Por supuesto que Endesa no se ha pronunciado respecto a los
     informes. Es más, apremiada por avanzar con su proyecto, desde
     hace un par de meses la empresa ha comenzado a trabajar
     intensamente en la comunidad indígena de Quepuca-Ralco,
     desconociendo la voluntad de los pehuenche y también, a través de
     triquiñuelas legales, las autorizaciones que debe dar Conadi para
     los trabajos en tierra indígena.



     DIPUTADOS SE UNEN

     A DEMANDA



     El Jueves 18 de junio, los parlamentarios Alejandro Navarro
     (Partido Socialista), Guido Guirardi (PPD) y Mario Acuña
     (Demócrata Cristiano) concurrieron al Sexto Juzgado Civil de
     Santiago para hacerse parte de la demanda de nulidad de derecho
     público presentada en junio de 1997 por tres mujeres pehuenche en
     contra de Conama y Endesa por haber dado irregularmente la
     autorización ambiental del proyecto. Al día subsiguiente los
     diputados, abogados y dirigentes ecologistas hablaron con la
     prensa y reiteraron que Endesa ha comenzado las obras definitivas
     de la central, pese a que no se han resuelto las acciones legales
     y que nueve familias pehuenche se han rehusado a negociar con
     Endesa, lo que haría inviable el proyecto.

     Durante la conferencia de prensa se escuchó una grabación de
     transmisiones radiales internas de Endesa (interceptadas por un
     periodista) mostraban el seguimiento e intentos de impedir que
     llegara al Alto Bío-Bío una delegación de parlamentarios,
     periodistas y abogados el pasado mes de mayo. En esa ocasión la
     delegación comprobó que ya que habían comenzado trabajos mayores
     dentro de los predios indígenas, sin el consentimiento de los
     afectados ni la autorización de la Conadi. La empresa sostienen
     que cuenta con un contrato de arrendamiento por cinco años y la
     autorización de Conama. Sin embargo, Juan Quipaiñán, pehuenche
     dueño del predio donde se pretende construir el muro de la presa
     Ralco, expresó por escrito hace algún tiempo que se arrepentía de
     los acuerdos con Endesa.

     Por informaciones extraoficiales y por un oficio a la Cámara de
     Diputados, se sabe que muchos de los que han pedido permutas lo
     han hecho desconociendo su derecho a permanecer en su tierra o,
     en el mejor de los casos, sin entender a cabalidad los términos
     de la negociación. Es importante señalar que la mayoría de la
     población adulta del Alto Bío-Bío no sabe leer ni escribir y su
     principal idioma es el mapudungún y no el español.

     Por otra parte, el permiso de la Conama no significa que la
     empresa no tenga que obtener otros permisos, como los de Conadi y
     las concesiones definitivas para la central, proceso que no ha
     culminado.

     Con el fin de parar las obras ilegales de Endesa, se presentó
     hace poco una medida precautoria para paralizar las obras,
     petición que la Corte de Apelaciones debiera resolver en el
     futuro cercano.



     ¿QUIEN DETENDRA

     A ENDESA?



     Endesa y Besalco, empresa subcontratista que realiza los trabajos
     en el Alto Bío-Bío han ido aún más lejos. El 19 de junio la
     empresa Besalco comenzó trabajos en un terreno colindante con
     estero Ñireco, que demarca la comunidad de Quepuca-Ralco. Esto lo
     hizo a pesar de que, contrariamente a lo que sucede en el terreno
     de Juan Quipaiñan, la empresa no tiene los permisos, ni contratos
     de arriendo con los pehuenche propietarios de este terreno
     comunitario.

     Irma Jara, una de las propietarias que fuera agredida físicamente
     en septiembre de 1996 por negarse a abandonar su tierra cuando
     comenzaba el llenado del embalse de Pangue, se mantiene firme y
     pese a constantes presiones no ha querido negociar con Endesa ni
     Besalco, ni ha dado autorización a la empresa para que efectúe
     trabajos allí.

     Conadi habría interpuesto una querella por daños a favor de la
     señora Irma Jara. ¿Pero cuánto tardará el fallo judicial? ¿Quién
     velará porque Endesa no siga amedrentando, mintiendo y violando
     los derechos de los pehuenche? Es la pregunta que se hicieron en
     Concepción representantes de grupos de Santiago, Valparaíso,
     Chillán, Los Angeles, Concepción y Temuco quienes resolvieron
     mantener presencia permanente en el Alto Bío-Bío para acompañar a
     los pehuenche y velar por que se cumpla la ley.

     Arriba los esperan las mujeres pehuenche que resisten. Porque son
     mujeres las que lideran esta resistencia de las nueve familias
     que no transan.

     Jóvenes y mujeres indígenas combaten en estas últimas batallas.
     En un país racista y discriminatorio como Chile de este tiempo,
     ¿quién apostaría por ellos?

     CRISTIAN OPASO

     Vicepresidente del Grupo de Acción por el Bío-Bío (GABB)
  
 
 
 
    


 

 

 

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