... Imagínate que se le dé la razón a Endesa, ¿acaso van a ir a desalojar a las hermanas Quintremán y a las hermanas Huenteao Beroiza?, ¿las van a sacar los carabineros a tirones?, ¿crees que ese escenario el país lo puede tolerar?, ¿el gobierno puede pagar el costo político que significaría la imagen de la señora Nicolasa y Berta con la cabeza quebrada de un palo, siendo sacadas a tirones por carabineros?. Diario el Sur 14 de Octubre de 1998
Domingo 11 de Octubre de 1998Juan Pablo Orrego, Premio Nobel Alternativo
"Con Ralco, Chile pierde dinero"
![]()
El ecologista recién galardonado por una fundación sueca producto de su trabajo en contra de la construcción de centrales hidroeléctricas en el Alto Biobío, asegura que los costos de producción de las termoeléctricas se han equiparado con las primeras. Para Orrego este conflicto es trascendente porque están en juego la política indígena, la ambiental, la energética, los sistemas de participación democrática y el propio modelo económico.
Sergio Alvaro Maureira
Satisfacción se siente en las palabras del ecologista Juan Pablo Orrego, presidente del Grupo de Acción por el Biobío (Gabb), luego de recibir de la Right Livelihood Foundation de Suecia su premio en la temática de la defensa del medioambiente, llamado metafóricamente el Nobel Alternativo.
En 1980, un experto filatélico sueco-germano de nombre Jakob von Uexkull decidió vender su maravillosa colección de estampillas para formar un fondo que premiara a quienes se hubieran destacado en la búsqueda y lucha por trabajar a favor del conocimiento más vital para la supervivencia humana, así como en la defensa del medioambiente, tecnologías alternativas y defensa de los derechos humanos.
La distinción consiste en alrededor de 27 millones de pesos, los que serán recibidos en diciembre por este chileno, master en Estudios del Medioambiente con mención en Antropología y Ecología de la Universidad de York, Canadá, y licenciado en Bellas Artes en la misma universidad.
"Significa un importante apoyo a nuestro trabajo y más que nada a nuestros argumentos y la forma en que hemos defendido el Biobío -destaca Orrego-. La Right Livelihood Foundation ve que el trabajo nuestro ha ayudado a que se pongan en la mesa de discusión muchos temas que hoy están ausentes en Chile o que es difícil de plantear, porque inmediatamente uno es tildado de radical o ecoterrorista".
Orrego explica que el Gabb consta de sólo cuatro personas en Santiago y dos de apoyo en el Alto Biobío. Sus actividades son financiadas desde 1993 por la Sociedad Sueca para la Conservación del Ambiente, dinero con el cual han podido, según él, contrarrestar la decisión de Endesa de levantar a cualquier costo la segunda central en el lecho del Biobío, la ya emblemática Central Ralco.
-En la inauguración de Pangue, hace casi dos años, Frei preguntaba dónde estaban los ecologistas antes de la ejecución de ese proyecto. ¿Qué labor han realizado desde 1991?
-Durante los siete años que llevamos trabajando en el Alto Biobío hemos equilibrado la defensa ecológica de la cuenca con los derechos humanos y territoriales de los Pehuenche. Lo primero que hizo el Gabb fue investigar por muchos meses el proyecto, cosa que no fue nada fácil porque muchos de los documentos eran confidenciales. Una vez que entendimos mejor lo que era el proyecto, con más decisión nos pusimos a cuestionarlo y terminamos, por desgracia, oponiéndonos, poque las seis centrales que Endesa tiene proyectadas para el Alto Biobío, simplemente, lo destruyen.
-¿Por qué organizarse para defender el río Biobío?
-El tema es trascendente. Es una situación tan compleja que involucra tantos aspectos que sentimos que el país está sentando precedente, está mostrando su sabiduría o falta de sabiduría.
En el Alto Biobío confluyen la temática indígena, toda la cultura que tiene el país respecto a sus pueblos originarios; la temática ambiental; la política energética, por qué el país quiere construir estas megacentrales; confluye el tema de la democracia, es decir, cómo se están tomando las decisiones en Chile, cómo se están evaluando y autorizando; confluye también el tema del modelo de desarrollo, cómo Chile se está desarrollando con esta fase industrial primaria en que estamos como atascados.
-Hay quienes opinan que ustedes critican, pero no aportan nada y no tienen nada qué ofrecerles a los pehuenches...
-Hay empresarios y autoridades de gobierno que han asumido una postura defensiva, defendiendo un modelo de desarrollo de manera demasiado cerrada. Nuestra crítica y cuestionamiento es absolutamente constructivo. No pertenecemos a partidos políticos, no tenemos agendas extrañas ni propósitos escondidos. Queremos tratar que este país sea un país mejor para todos.
-¿El Gabb se adscribe a los postulados de la ecología profunda?
-No, en absoluto. Yo estudié ecología profunda como un ramo en la Universidad de York y encuentro que tiene premisas sumamente interesantes, pero no me considero un activista de ella. Lo que concluí es que es un espacio de reflexión muy sofisticado, bastante elitista, que no tiene movimiento ni activistas, no es una cofradía o secta. Es un espacio teórico de reflexión. Esta especie de cuco que se ha creado en torno a ella y Douglas Tompkins es un absurdo vergonzoso, que muestra a Chile a un nivel intelectual y académico muy, muy bajo.
"Ha caído mucha Gente por Ralco"
![]()
-Que en su momento la Comisión Nacional de Medio Ambiente haya aprobado el proyecto Ralco y que hoy sólo ocho familias se opongan a la central, ¿significa un fracaso de las metas de su organización?
-En lo absoluto. Existe conciencia de la irregularidad tremenda a través de la cual se autorizó el proyecto ambientalmente. Uno puede ir a Conama, pedir que abran el archivo "Ralco" y ubicar un documento del 23 de julio de 1996 en que la Conama rechaza el proyecto, con el nombre al pie de la página 40 de Vivian Blanlot -a la sazón, directora del organismo-, pero el documento nunca llegó a ser firmado por ella.
Ese documento es fruto de la evaluación de 22 servicios públicos y ministerios, la Conama recibió toda la participación ciudadana y trabajó en él todo su equipo técnico. La resolución tajante es que dijo que este proyecto debía ser rechazado. También hay parlamentarios de toda la Concertación que han denunciado junto con nosotros todas estas irregularidades y esta extrañísima voluntad cupular del gobierno que ha forzado la aprobación del gobierno.
Nosotros no reconocemos esa autorización ambiental, porque es imposible mitigar que Ralco junto con Pangue funcionen como una obra continua que destruirá 70 kilómetros del Alto Biobío. Ese impacto es inmitigable.
-Desde la salida desde la Conadi de su ex director, Domingo Namuncura, el gobierno ha declarado públicamente su neutralidad en el tema. ¿Considera que es así?
-El gobierno debería estar defendiendo los derechos de los pehuenches en primer lugar. Además ha quedado absolutamente demostrado que el gobierno no es neutro. Tenemos que hacer un poco de historia, aunque a mi no me gusta levantar polvareda, pero ha caído mucha gente en el proceso de autorización del proyecto Ralco: Vivian Blanlot; en seguida Mauricio Huenchulaf (ex director de Conadi), el siete de marzo de 1997 la Conadi dijo que Ralco era absolutamente ilegal y lo despiden; ponen a Domingo Namuncura, persona extremadamente legalista y cautelosa, hace una evaluación de dos años con todo un equipo técnico, abogados y consultores externos, y llega a la conclusión de que el proyecto es inviable, que las permutas por motivos legales no pueden ser aprobadas; lo despiden a él y a dos consejeros no indígenas de confianza del Presidente, Cristián Vives y Milén Valenzuela, quienes también llegaron a la conclusión de que en estas circunstancias no se podían aprobar las permutas; Roberto Pizarro, (ex) ministro de Planificación, también salió del ministerio por el problema de Ralco. No nos tapemos los ojos.
-¿Por qué tanta desconfianza y recelo contra Endesa?
-Lo que está sucediendo en el Alto Biobío son pérdidas patrimoniales y territoriales en manos de una empresa transnacional. Endesa tiene problemas a lo largo de todo el territorio nacional, incluso internacionalmente: en el norte con los gasoductos y los petroglifos, con los regantes del Laja y el Maule, están acusados de estafa por el Consejo de Defensa del Estado y la Superintendencia de Valores. Esa es la empresa que quiere imponer este proyecto en el Biobío, de alguna manera con el apoyo del gobierno. Para nosotros es algo absolutamente incomprensible.
"Existen alternativas a Ralco"
-Hay certeza de que la decisión política de construir Ralco existe...
-Hay una voluntad política cupular del Ejecutivo absolutamente real. La encontramos incomprensible.
-¿Cómo las ocho familias que se oponen a la Central Ralco pueden contrarrestar este poder político y económico?
-En primer lugar cuestiono que las otras 84 familias hayan firmado esas promesas de permuta voluntariamente. Lo que Namuncura delató (y extrañanamente la documentación y el video de Conadi desaparecieron) fue que esas familias habían sido presionadas, engañadas y que habían sólo 19 promesas de permutas que habían sido hechas en forma clara, voluntaria y deliberada...
-Pero ninguna de las familias supuestamente engañadas se ha retractado de la petición de permutar sus tierras...
-No se retractan porque sigue el mismo clima de presión arriba. A los pehuenches nunca se les ha permitido elegir entre alternativas. Nunca. Simplemente la pregunta que se les hizo fue ‘para dónde se van, ¿para allá o para acá?’.
Nuestra propuesta es que el gobierno les ofrezca el Area de Desarrollo Indígena como alternativa, que incluye todas las cosas que Endesa les está ofreciendo a cambio de destruir el Alto Biobío, sus cementerios, sus casas, pastizales y chacras. Si los pehuenches aceptan de esa forma las ofertas de Endesa, igual consideraríamos que el proyecto Ralco es un pésimo proyecto para Chile.
-¿Por qué?
-Porque perjudica a este país. Nos hace perder patrimono natural, cultural e, incluso, en el ámbito económico. Endesa tiene razones estratégicas propias de la empresa por las cuales necesita construir Ralco. No tiene nada que ver con el ‘interés nacional’ y con el ‘bien común’. Está demostrado: con Ralco, Chile pierde dinero.
-¿Existen alternativas energéticas que permitan reemplazar Ralco eficientemente?
-En este momento es más conveniente para Chile (según el modelo GOL de la Comisión Nacional de Energía, CNE) construir dos centrales termoeléctricas de ciclo combinado de última generación usando el gas natural que está llegando por el gasoducto a través del Cajón del Maipo. El costo del kiloWatt/hora en este momento, según la propia CNE, está a 1,9 centavos de dólar, y el producido por gas natural es de 2 centavos de dólar. Es decir, se han equiparado los costos hídricos y térmicos en este momento. La gran diferencia es el costo de inversión: Ralco costaría cerca de 400 millones de dólares y una central térmoeléctrica cuesta US$120 millones.
Eso sin evaluar los costos ambientales y culturales. ¿Cuál es el valor de la cultura de un pueblo originario, de la cuenca del Biobío, de sus bosques?- se pregunta Juan Pablo Orrego.
-Una de las actitudes que más es tomada en cuenta por lo medios de comunicación y criticada por el gobierno son el uso de las tomas y ocupaciones por parte de grupos de mapuches como mecanismo de presión. ¿Comparte esas estrategias?
-Nosotros somos pacifistas, pero siento que ellos están en lo justo. Este país tiene que cambiar de actitud. Aquí los indígenas mencionan las palabras territorio y autonomía y parece que estuvieran hablando de revolución bolchevique.
Yo he estado en las maravillosas reservas de los návajos, de los opis, ellos tienen su propio gobierno, su propia policía y juzgados, pero sigue siendo Estados Unidos. No ha dañado su soberanía haberles reconocido finalmente su autonomía en términos de su cultura, forma de ser y territorio.
-En este conflicto, ¿cuál es el escenario a corto plazo?
-Los escenarios posibles son impredecibles. El gobierno ha subestimado de forma muy grave el tema indígena en general. Este es un problema de todos los indígenas del país; el problema de todos los mapuches es el Biobío, porque ellos están concientes que está en juego la institucionalidad y la legislación indígenas.
Puede suceder que Endesa pretenda seguir trabajando y llevar a estas ocho familias a juicio para demoler la ley indígena con la ley eléctrica. Ese escenario nos lleva a las cortes. Pero imagínate que se le dé la razón a Endesa, ¿acaso van a ir a desalojar a las hermanas Quintremán y a las hermanas Huenteao Beroiza?, ¿las van a sacar los carabineros a tirones?, ¿crees que ese escenario el país lo puede tolerar?, ¿el gobierno puede pagar el costo político que significaría la imagen de la señora Nicolasa y Berta con la cabeza quebrada de un palo, siendo sacadas a tirones por carabineros?. Yo no puedo visualizar eso.
| ©1998 todos los derechos reservados para Diario del Sur S.A. |



