Instan a Utilizar Energía Térmica:
Inquieta a Gbno. y Empresas Creciente Déficit de Lluvias
Las regiones de mayor potencial hidroeléctrico presentan una falta
de precipitaciones de entre 40 y 60 %. Compromiso para optimizar recursos.
La prolongada ausencia de lluvias en la zona centro sur y que concentra
el mayor parque de generación hidraúlica nacional -principal
insumo energético chileno- preocupa al Gobierno. De hecho, en estas
regiones el déficit pluviométrico respecto de un año
normal oscila entre el 40 y el 60 por ciento.
Tradicionalmente, el Sistema Interconectado Central, SIC, que cubre
desde Taltal hasta Chiloé donde habita el 90 por ciento de la población
del país y que concentra la mayor parte de la actividad industrial
y comercial, se abastece en 70 por ciento de la energía producida
por centrales alimentadas por cursos de agua o hidroeléctricas.
El porcentaje restante, en tanto, es provisto por centrales a carbón
y petróleo, a las que sólo recientemente se han agregado
las de ciclo combinado o a gas.
La diferencia entre la primera y segunda fuente es de costos: las hidraúlicas
son mucho más baratas que las térmicas.
Y aunque las autoridades afirman que el país no está frente
a una situación de crisis en materia de abastecimiento eléctrico,
lo cierto es que han estado en contacto con los principales ejecutivos
de las empresas generadoras recomendando el reemplazo de energía
hidroeléctrica por aquella de generación térmica.
La idea es prevenir al país de los efectos de una prolongación
del actual déficit de precipitaciones, el que puede generar una
sequía.
La secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía
(CNE), María Isabel González, precisó que si bien
no han acordado un plan de emergencia eléctrica propiamente tal,
en la reunión efectuada el pasado viernes se logró un compromiso
con las empresas para optimizar los recursos hídricos.
"El petróleo y el gas natural se pueden comprar en cualquier
momento; sin embargo, cuando hay escasez de agua, el problema se torna
más grave", afirmó la personera de Gobierno.
Chile vivió una crisis energética entre 1995 y principios
de 1997, derivada precisamente de una aguda sequía que amenazó
incluso con terminar en un racionamiento eléctrico. Finalmente,
en mayo del año pasado se desató un período inusualmente
activo de lluvias que alejó esa posibilidad y permitió llenar
los principales embalses del territorio.
Este año, la situación de escasez de lluvias comenzó
a repetirse y los pronósticos no son alentadores debido a la desaparición
del Fenómeno del Niño -cuya ocurrencia en las costas nacionales
incrementa las precipitaciones- y la formación de la Niña,
que enfría las aguas del Pacífico provocando una menor evaporación
y por ende, derivando en períodos de sequía.
A pesar de los antecedentes anteriores, María Isabel González
descartó que el país se encuentre en una situación
de crisis energética y muy lejos de un racionamiento.
Por ello, señaló que las recomendaciones a las empresas
y al público en general relativas al ahorro de eléctricidad
son ante todo "de prevención y seguridad".
Hasta el año pasado, el abastecimiento energético del
país era provisto en 70 por ciento por centrales hidroeléctricas,
situación que se espera se revierta con la incorporación
de las de ciclo combinado o gas natural, la primera de las cuales inició
su producción recientemente -Nueva Renca- en tanto que antes de
fines de año lo harían San Isidro y Nehuenco.
Con la actual situación hídrica más la incorporación
de Nueva Renca, el 46 por ciento del total de la energía generada
en el país proviene de centrales térmicas. María Isabel
González dijo que esta proporción podría llegar al
60 por ciento cuando opere Nehuenco.
En vista del creciente parque de centrales térmicas disponibles,
las empresas generadoras que pertenecen al Centro de Despacho Económico
del Sistema Interconectado Central (CDEC-SIC), junto a la CNE, acordaron
activar las plantas de generación a gas natural, petróleo
o carbón y con ello acelerar los proyectos de este tipo.
En este último punto, en la reunión del viernes pasado
se hizo ver la necesidad de que la Central Nehuenco, de la empresa Colbún,
opere dentro los plazos programados.
Este planta térmica estaba programada para entrar en funciones
en abril o mayo, pero se postergó hasta septiembre por el retraso
de los proyectos de ingeniería.
REUNION CLAVE
El reemplazo de los recursos hidráulicos por los térmicos
en la generación eléctrica se tomó sobre la base de
un modelo matemático que incluyó los datos de menor cantidad
de lluvia caída hasta la fecha así como el aumento del parque
disponible de generación térmica, aseguró el presidente
del CDEC-SIC y director de operaciones de Colbún, Eduardo Ricke.
Precisó que semanalmente el organismo hace una evaluación
del sistema de generación eléctrica, pero que en esta última
oportunidad se reunió con la Comisón Nacional de Energía
para analizar este punto.
Indicó que estos encuentros son rutinarios y que el modelo matemático
usado para determinar los tipos de generación energética
a utilizar dio el resultado previsible, ya que indudablemente las cotas
de los embalses han bajado.
DEFICIT HIDRICO
La escasez de precipitaciones producto del fenómeno climático
denominado La Niña ha derivado en déficit en los embalses
que generan energía hidráulica. En este contexto, el Director
General de Aguas, Humberto Peña, puntualizó que desde Santiago
al sur y con excepción de la XII Región, los caudales de
los ríos están bajo los promedios considerados normales.
La situación es crítica en la VI Región, donde
el déficit de lluvias se sitúa entre el 60 y el 70 por ciento
en relación a un año normal.
En las dos regiones de mayor producción hidroeléctrica,
la VII y VIII, en tanto, el escenario también se muestra complicado,
ya que la falta de precipitaciones oscila entre 40 y 60 por ciento respecto
a los promedios históricos.
De hecho, el informe de mayo del organismo señala que los déficit
de agua caída más pronunciados se registran en Curicó
(65 %), Temuco (56 %), Puerto Montt (54 %), Valparaíso (52 %), Chillán
(49 %), Valdivia (45 %) y Santiago (42 %), mientras que en Concepción,
la escasez de lluvias llega al 35 % en relación a los promedios
históricos.
Respecto del lago Colbún, que alimenta a la central hidroeléctrica
más importante del país, el último informe de la Dirección
General de Aguas reveló un déficit del 35 por ciento, e incluso,
el nivel embalsado es inferior en 294 millones de metros cúbicos
a lo que tenía a la misma fecha el año pasado.
No obstante que el promedio histórico que registra el lago Colbún
llega a 1.027 millones de metros cúbicos, su capacidad alcanza a
1.544 millones y fue superada -en cuatro millones- en diciembre del año
pasado, fecha desde la cual se ha producido una contínua caída
en el volumen de agua.
También en un 35 por ciento respecto de su media histórica
ha caído el volumen de la Laguna del Maule, que registraba 609 millones
de metros cúbicos al 31 de mayo. Sin embargo, a diferencia de Colbún,
el año pasado a la misma fecha la cantidad del recurso era de sólo
200 millones de metros cúbicos.
El promedio de agua de este lago artificial en mayo era de 609 millones
de metros cúbicos, lo que equivale al 42 por ciento de su capacidad
total.
Pese al déficit, la Laguna del Maule ha venido llenándose
con el correr de los meses. De hecho, las reservas de mayo son las mayores
de la temporada 1998.
En el lago Laja, VIII Región, si bien los 2.925 millones de metros
cúbicos embalsados en mayo de este año superan en 637 millones
a lo que había hace un año, el déficit frente a lo
histórico es de un 44 por ciento.
La capacidad total del lago, el mayor embalse de Chile, alcanza a 7.380
millones de metros cúbicos y en los últimos doce meses su
mayor índice fue de 3.681 millones, registrado en febrero de 1998.
El informe de la Dirección Nacional de Aguas consigna déficit
frente a los promedios históricos en casi los ocho embalses ubicados
entre la VI y la VIII Región, a excepción del lago Rapel
(VI Región) y Coihueco (VIII Región) que presentan porcentajes
del 0,8 y 42 por ciento de superávit respectivamente.
La Dirección de Meteorología destacó que si bien
ha habido pocas precipitaciones en el país durante el año,
sobre todo de la IV a la X Región, ello no es indicativo que se
trate de un año seco.
De hecho, se estimó que en julio, agosto y parte de septiembre
se recuperarán los índices de lluvias, pues corresponden
a los meses en que caen el 70 por ciento de las precipitaciones de un año
normal.
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