área vulnerable a incendios forestales en Chile es de 40 millones de hectáreas, de las cuales el 87% es de propiedad privada. La mitad de la superficie son praderas y matorrales, cuatro millones corresponden a terreno agrícola y dos millones a plantaciones forestales. El resto, boque nativo. Conaf atiende a 37 millones de hectáreas. El Mercurio, 19 de Noviembre de 1998

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
 
 
 
Jueves 19 de Noviembre de 1998© Copyright El Mercurio S.A.P., Prohibida su reproducción 

Conaf:

Alarma por Aumento de Incendios Forestales 

El país enfrenta el peor inicio de temporada de siniestros desde que se tiene registros.

Entidad forestal adelantó ante la emergencia su plan de operaciones.

El peor inicio de temporada de incendios forestales, desde que se tienen registros, está enfrentando el país. Esta situación ha obligado a la Corporación Nacional Forestal (Conaf) a solicitar recursos extraordinarios y a adelantar sus programas operativos de combate a los siniestros.

De acuerdo a las estadísticas diarias que maneja la institución, entre septiembre y el 16 de noviembre del presente año se han originado 911 incendios, con una superficie quemada de 2.184 hectáreas. El año pasado, a la fecha, los siniestros eran 22 y el área dañada llegaba a sólo nueve hectáreas.

El director de la Conaf, José Antonio Prado, señaló que si bien la sequía contribuye a crear condiciones para que ocurran los incendios, en los últimos años secos, tanto 1995 como 1996, el incremento porcentual de ocurrencia había sido del orden del cien y el doscientos por ciento respecto del año anterior, lejano a los niveles actuales que para cantidad de hechos es del 4.140 por ciento y para extensión arrasada es del 2.384 por ciento

Debido a ello se está investigando qué causa esta explosiva situación, que "se sale absolutamente de los cánones", dijo Prado.

Conaf maneja registros de incendios forestales desde el año 1964, aunque sólo desde 1976 posee informes propios. En tal sentido, el inicio más conflictivo correspondió a la temporada 1993-1994, cuando hubo -al 16 de noviembre de 1993- 129 siniestros, que dañaron 1.600 hectáreas.

Según explicó el jefe subrogante del programa de Manejo del Fuego, Herbert Haltenhoff, lo que se conoce como temporada de incendios es un período que se extiende, habitualmente, desde principios de noviembre hasta abril. No obstante, este año se generaron siniestros incluso durante el mes de septiembre.

Geográficamente, las zonas con mayor ocurrencia de incendios durante el segundo semestre de este año son la VIII Región (404), V Región (172) y IX Región (132). En el caso del Biobío, el año pasado se había registrado un incendio hasta la fecha y en la IX Región no hubo incendios antes del 16 de noviembre.

Respecto de la Región Metropolitana, los incendios suman 78 y han consumido 441,24 hectáreas. El año pasado a igual fecha se habían quemado 3,4 hectáreas en cuatro siniestro.

La temporada del año anterior sumó 4.337 incendios, que consumieron 89 mil 158 hectáreas, cifra inusualmente alta y explicada por una serie de incendios que afectó, hacia fines de marzo, a vastos e inaccesibles sectores en islas de Aysén.

El promedio de los últimos 10 años es de 5.400 incendios anuales, con una superficie quemada de 52 mil hectáreas, de las cuales un 27% es bosque nativo, un 15% es plantaciones y el resto corresponde a praderas y matorrales.

Además, el uno por ciento de los siniestros origina el 62% de los daños y más del 60% de ellos se concentra en las regiones Quinta, Octava y Décima.

Los registros de Conaf de los últimos cinco años le han permitido detectar las 20 comunas con mayor nivel de ocurrencia, a las cuales se destinan mayores esfuerzos y se ahondan campañas de prevención.

Estas son: Copiapó y Vallenar (III); La Serena y Los Vilos (IV); Viña del Mar, Valparaíso, Villa Alemana, San Antonio y Quilpué (V); San Bernardo, Melipilla, Huechuraba y Pudahuel (RM); Machalí, Requínoa y San Fernando (VI); Talca Constitución, Molina y Cauquenes (VII), Curanilahue, Concepción, Los Alamos, Los Angeles, Lebu, Lota, Chillán, Tomé, Coronel, Cabrero y Hualqui (VIII); Collipulli, Ercilla, Temuco y Angol (IX); Puerto Montt, Puerto Varas, Castro y Valdivia (X); Coihaique y Cochrane (XI), Punta Arenas y Puerto Natales (XII).

Según cifras entregadas por el subsecretario de Agricultura, Jean Jacques Duhart, las pérdidas anuales se pueden tasar en unos 50 millones de dólares. La inversión en prevención y combate alcanzan a unos 20 millones de dólares, de los cuales un tercio corresponden a Conaf.

El resto corresponde a la inversión que efectúan la empresas privadas, que cuidan un millón 200 mil hectáreas de plantaciones, con influencia sobre otras 1,8 millón de hectáreas de predios vecinos.

El 95% de los montos destinados al manejo del fuego va directamente a operaciones de combate y el resto se destina a prevención.

Según un reciente estudio de la Fundación Chile, el área vulnerable a incendios forestales en Chile es de 40 millones de hectáreas, de las cuales el 87% es de propiedad privada. La mitad de la superficie son praderas y matorrales, cuatro millones corresponden a terreno agrícola y dos millones a plantaciones forestales. El resto, boque nativo. Conaf atiende a 37 millones de hectáreas.

RECURSOS SUPLEMENTARIOS

José Antonio Prado detalló que la mayor actividad obligó a pedir recursos suplementarios al Gobierno, que destinó 140 millones de pesos extra al presupuesto anual, que suma alrededor de 2.800 millones de pesos.

El sobrecosto se originó en la necesidad de adelantar la entrada en funcionamiento de algunas brigadas, como también de arriendos de helicópteros y aviones.

Haltenhoff detalló que en un año normal debieran estar funcionando a la fecha unas 10 brigadas, pero ya hay en operaciones 23 de las 77 que contempla el programa. Cada brigada se compone de 15 personas, más un vehículo de transporte y herramientas de combate, y tiene un costo operacional de cinco millones de pesos mensuales.

De los siete helicópteros que arriendan para el verano, ya hay tres operativos, con un costo de 500 mil a 600 mil pesos por hora de vuelo. En el reciente incendio de la Laguna de Aculeo se volaron 30 horas. "Lamentablemente, no todos los helicópteros que habitualmente arrendamos están disponibles en estas fechas e incluso otros deben llegar desde el exterior", explico el jefe del departamento de Manejo del Fuego.

Asimismo, están trabajando los tres aviones "Dromader", cuyo costo es de 250 mil pesos la hora de vuelo.

Según Haltenhoff, toda temporada que se ha iniciado alta ha concluido con márgenes elevados de incendio y si a eso se le añade que no se prevén lluvias, el cuadro es más preocupante.

En ese sentido, destacó que "el principal cortafuegos en los incendios forestales está en la actitud de las personas", llamado a redoblar los esfuerzos para prevenir los siniestros. "No podemos tener un combatiente detrás de cada árbol. Sería lo mismo que Carabineros tuviera un efectivo en cada semáforo para controlar que no violen la luz roja", graficó.

Respecto de las causas de los incendios, se señaló que a excepción de un 16% de los siniestros investigados donde no se pudo establecer fehacientemente el origen, en el resto está la mano del hombre y directamente intencionales son un 22% de los hechos.

Cabe señalar que dentro de la nueva institucionalidad forestal que ha diseñado el Gobierno -la que contempla la creación de la Subsecretaría del ramo- se pretende introducir un nuevo esquema para el manejo de los incendios forestales, donde se asigna una mayor responsabilidad a los privados, por la vía de empresas de productores e incluso seguros contra terceros.


El Mercurio  GDA 
 
 

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