La ayuda material no es lo más importante. El hombre dice la frase varias veces durante la charla. Quiere que el concepto quede bien claro. Y se entiende. Habla de Formosa, de su proyecto, que en realidad ya lleva un año de práctica. Es el Programa Padrinos para Estudiantes Aborígenes: apoya a un grupo de chicos tobas para que se reciban de maestros. Es que en ninguna de las escuelas del lugar hay maestros tobas, lo que complica el aprendizaje de los chicos de la comunidad, que son mayoría. "Existen los M.E.M.A., que son maestros especiales que traducen todo al lenguaje aborigen, pero no es lo mismo", explica. Y otro de los problemas es que en general ninguno de los chicos de la comunidad llega a empezar el Polimodal, sino que dejan la escuela al terminar el EGB, el ciclo de Educación General Básica. Clarín (Buenos Aires), 4 de julio de 2004.
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Se interesó por esa comunidad
desde que uno de sus hijos viajó a Formosa.
Así, impulsó el proyecto de capacitación de docentes
indígenas.
![]() SOLIDARIO. Fumeo, los jovenes y docentes del proyecto, a punto de viajar, en la terminal de Retiro. |
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El financiamiento del Programa Padrinos para Estudiantes Aborígenes sale pura y exclusivamente del bolsillo de Raúl Fumeo. El hombre busca sponsors o personas que quieran ayudarlo. "Lo que más me interesa es que otra gente apadrine a otros estudiantes, así son más los chicos que estudien sin dificultades", dice Fumeo. Otra manera de colaborar con este proyecto es a través de donaciones. La ropa, los alimentos no perecederos, los útiles escolares y los libros siempre son bienvenidos. "También sería interesante que se sumaran voluntarios para viajar a la comunidad. El tema es que más allá de la ayuda económica, otra pata importante del proyecto es la compañía, el tiempo que uno se toma en estar allí, en entender su idiosincrasia, y poder intercambiar experiencias". Informes: |
Raúl Fumeo está más que entusiasmado. Tiene 52 años, tres hijos, un pasado como directivo de IBM y un presente de empresario de la informática que matiza con actividades solidarias a 1.450 kilómetros de su casa.
Todo comenzó el año pasado, cuando su hijo Juan Ignacio, de 19 años, volvió de un viaje a la Colonia Aborigen La Primavera, una población de 5.000 habitantes que está a 40 kilómetros de Clorinda. El chico había ido junto al Grupo Acción de la Parroquia San Gabriel de Vicente López. En esa oportunidad, les llevaron zapatillas, ropa, golosinas. Y los chicos de la comunidad les agradecieron el viaje con cartitas.
"Le pedí a mi hijo que me mostrara las notas, y cuando las leí, lo que más me emocionó fue que en ninguna hablaban de la ayuda material ni de las donaciones sino del tiempo, de la semana que habían compartido con ellos", dice Raúl, que pidió permiso para participar del siguiente viaje.
Viajó en agosto del año pasado. Dejó su trabajo por una semana, y aprovechó su estancia en el norte para hacer arreglos en las escuelas. "En la N° 196, donde estudian 150 chicos, no tenían agua. Y en la N° 291, con 300 alumnos, estaban sin luz", cuenta el hombre, que después de los arreglos pasó a ser algo así como un héroe en la comunidad.
"Estoy convencido de que para que la ayuda sea más efectiva y permanente hay que hacer algo de base. Y también sé que la escuela es el mejor vehículo para lograrlo. Por eso pensé que si se lograse la inserción de maestros aborígenes junto a los maestros que ya trabajan en la zona para conformar planteles docentes mixtos, y que aseguren una actividad pedagógica adecuada, esto favorecería la integración de las dos culturas sin perder su esencia", dice el hombre.
Es que en ninguna de las escuelas del lugar hay maestros tobas, lo que complica el aprendizaje de los chicos de la comunidad, que son mayoría. "Existen los M.E.M.A., que son maestros especiales que traducen todo al lenguaje aborigen, pero no es lo mismo", explica.
Y otro de los problemas es que en general ninguno de los chicos de la comunidad llega a empezar el Polimodal, sino que dejan la escuela al terminar el EGB, el ciclo de Educación General Básica.
Raúl se juntó con autoridades de la escuela, representantes del gobierno, y miembros de la comunidad aborigen. Les contó su proyecto, que todos aplaudieron, y así nació el programa que apadrina siete chicos de esa comunidad. El plan es que estudien durante seis años y que luego se inserten como maestros en las escuelas que hay en la colonia.
El programa se implementó en octubre. En aquel momento, Cristina, Claudia, Sintia, Edith, Antonio, Irineo y Raúl (todos de 15 años) empezaron el primer año del Polimodal. Ahora todos están en el segundo año.
La ayuda también consiste en darles apoyo económico a las familias, para que no tengan la necesidad de que los chicos salgan a trabajar. Además, se les dan libros, útiles, ropa. Y una maestra les brinda apoyo escolar tres veces por semana, doce horas en total. Otro detalle: a todos los chicos les compraron una bicicleta, ya que las escuelas están a más de diez kilómetros de sus casas.
Otro momento importante del programa fue cuando este año el grupo viajó a Buenos Aires. Toda una aventura para estos chicos que nunca habían estado en una gran ciudad.
Durante esa semana asistieron a clases en el colegio San Gabriel y pararon en casas de alumnos. Según cuenta Raúl, "el intercambio de experiencias resultó buenísimo".
"El programa marcha muy bien, mejor de lo pensado. No sólo estos chicos y sus familias están contentos sino que toda la comunidad está motivada con lo que está pasando. En ese sentido, ya se están empezando a ver algunos resultados. Las escuelas que participan incrementaron sus alumnos en un 30 por ciento", dice Raúl entusiasmado.
Si bien es el único que pone plata para que todo salga adelante, el hombre no está solo en el proyecto. Lo acompaña la directora de una de las escuelas de Formosa, Dominga Gómez, la maestra Ana Blanco y también Elvira Trama, la directora del colegio San Gabriel de Vicente López.
"Me siento sumamente feliz con el
programa. Lo mejor es ver en qué forma se capitaliza lo que uno
pone", dice Raúl. Cada día sueña con que otras
personas lo acompañen en esta idea solidaria. Y que se multipliquen
estas acciones.
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