Durante un operativo en Chocó en la Costa Pacífica de Colombia, el ejército obligó a índigenas a cavar sus propias tumbas. Soldados intentaron violar varias mujeres menores de edad y torturaron cruelmente a indígenas para que dijeran donde estaba la guerrilla. Ecoportal, 17 de abril de 2004.
![]() |
por Jhony Corto
Soldados torturan a indígenas Embera
El terror llegó a la comunidad indígena de Gengadó un martes por la tarde. Fue el 30 de marzo, cuando 76 soldados, pertenecientes al batallón Alfonso Manosalva Flórez, llegaron a esa pequeña comunidad de los Embera Wounaan, ubicada en el municipio de Río Quito, departamento de Chocó.
Los soldados comenzaron con sacar de su casa al indígena Elver Lana, y llevarlo al cementerio. Allí le preguntaron donde estaba la guerrilla. A esa misma hora otro grupo de la misma unidad del ejército, sacó de su casa a la fuerza a Girineldo Rubiano, y se lo llevaron detrás de una casa de la comunidad y lo obligaron a que hiciera un hueco de aproximadamente un metro y medio de ancho, de un metro de profundidad y de un metro con setenta centímetros de largo.
Luego lo obligaron a ir junto con otro preso indígena a patrullar con el ejército, para averiguar si estaba la guerrilla en la zona.
Según lo que expresó a ANNCOL la Organización Regional Embera Wounaan del Chocó (OREWA) los abusos por parte del ejército son sistemáticas.
"La Fuerza Pública mataron a 6 hermanos nuestros en el año 2003, y permiten el actuar de los paramilitares contra nuestras comunidades y nuestros territorios", dijo un vocero de la OREWA.
Exigió
también al Presidente Álvaro Uribe, dejar de permitir que
las fuerzas militares "nos sigan atacando".
Violación sexual como arma de guerra
Amnistía Internacional dice que el ejército colombiano utiliza la violación sexual como una "táctica para terrorizar comunidades y provocar desplazamiento masivo, y asegurar el control militar sobre una región".
Uno de los casos más conocidos ha sido la violación de tres niñas de 11, 12 y 15 años de la comunidad indígena de Bedoyes en el departamento de Arauca. Según el informe de Amnistía Internacional, tropas de la XVIII Brigada no sólo violaron a las niñas delante de la comunidad durante un operativo en mayo 2003, pero también violaron y mataron a una joven de 16 años embarazada, Omaira Fernández. Le abrieron el vientre y sacaron el feto. Luego metieron su cadáver en una bolsa y, según los informes, lo arrojaron al río.
La OREWA denunció que durante el primer día del reciente operativo militar en el territorio de los Embera Wounaan, soldados encañonaron a las indígenas Beyarcila Lana y Esmira Tapí y luego les arrancaron a la fuerza la ropa, obligándoles a que les dijeran donde estaba la guerrilla. Como las mujeres no respondieron nada, los soldados las acusaron de guerrilleras y les dijeron que merecían que las mataran por eso.
Al mismo tiempo llegó un grupo de cuatro soldados junto con un informante civil a una casa ubicada a cinco minutos de distancia de Gengadó. En la casa se encontraban las tres mujeres Rosalba Caizamo, María Lana, y Ana Melania Lana, la última menor de edad.
Según
las mujeres, los soldados las cogieron a la fuerza y a cada una se la llevaron
a diferentes partes de la casa. Luego les arrancaron la ropa y las intentaron
violar. Con la fuerza del pánico, las tres mujeres lograron defenderse,
pero fueron obligadas a acompañar a los soldados donde su comandante.
Despúés las soltaron.
Soldados torturan y roban
Al día siguiente el ejército abandonó la comunidad de Gengadó y se dirigieron a la comunidad de Quijaradó. Cerca de este caserío detuvieron a dos jóvenes indígenas que navegaban en una canoa. A Ramón Caizamo Rojas de 16 años lo torturaron, cogiéndolo del pelo le metieron la cabeza en el río y luego lo sacaban casi ahogándolo. Luego le metieron un arma en la boca y le sacaron a la fuerza la lengua y lo amenazaron con cortársela con un cuchillo. También lo golpearon fuertemente todo el cuerpo y en los testículos.
Mientras tanto a Ascensión Conde Cabrera de 21 años, le pegaron un puño en la cara y lo encañonaron en el pecho y luego lo golpearon fuertemente con el fusil en el pecho. Según los dos jovenes, ambos fueron presionados por el ejército para decir donde estaba la guerrilla. Al día siguiente cuando un indígena intentó llevar a Ramón Caizamo al hospital en la ciudad de Quibdó, se lo impidió el comandante de las tropas.
Según moradores de la comunidad de Quijaradó, durante el mismo operativo, cinco soldados intentaron de violar a tres indígenas adolescentes: Maria Norma Lana, Omaira Conde y Servelina Lana, de 16, 16 y 18 años respectivamente.
Denuncia también el indígena Alberto Conde, que cuando venia llegando de su trabajo de cultivar plátano, los soldados se lo llevaron a la playa cercana y lo golpearon, lo encañonaron con el fusil y lo presionaban para que dijera donde estaba la guerrilla.
Luego los soldados
le quitaron dos pollos y le dijeron que "así como el daba comida
a la guerrilla, así tenía que darle comida a ellos sin pagar
un peso".
Enviado por ANNCOL
Todos los derechos
reservados © 1999-2004
Reproducción
autorizada solo mencionando como fuente EcoPortal.net y con enlace en caso
de ser en Internet





