Los resultados se exhiben desde la semana pasada en el Museo Nacional de Antropología, y entre ellos se destacan varias reproducciones de entierros, correspondientes a hombres que fueron sacrificados y enterrados sentados en posición de flor de loto (piernas cruzadas), con ricas joyas y acompañados, en dos casos, de animales que fueron sepultados vivos, según las investigaciones. Esa forma de entierro no corresponde a los teotihuacanos, sino a los mayas, cuyas principales ciudades se encuentran a casi 1.000 kilómetros de distancia, en dirección Este. La Nueva Provincia (Bahía Blanca), 16 de mayo de 2004.
![]() |
Las pirámides de Teotihuacán empiezan a revelar sus misterios
MEJICO (AFP-NA) - El sitio arqueológico mejicano probablemente más conocido en el mundo, Teotihuacán (a unos 50 kilómetros al norte de la capital), confía sus secretos tras cinco años de exploraciones. Ellos, confirman que entre las culturas del centro del país y los lejanos mayas hubo más que un intercambio comercial.
Desde 1998, un equipo internacional de arqueólogos y expertos de diversas disciplinas cavó túneles transversales en la Pirámide de la Luna (44 metros de altura), situada en el extremo norte del sitio y al final de la monumental Calzada de los Muertos (4 kilómetros de longitud).
Los resultados se exhiben desde la
semana pasada en el Museo Nacional de Antropología, y entre ellos
se destacan varias reproducciones de entierros, correspondientes a hombres
que fueron sacrificados y enterrados sentados en posición de flor
de loto (piernas cruzadas), con ricas joyas y acompañados, en dos
casos, de animales que fueron sepultados vivos, según las investigaciones.
Esa forma de entierro no corresponde
a los teotihuacanos, sino a los mayas, cuyas principales ciudades se encuentran
a casi 1.000 kilómetros de distancia, en dirección Este.
"No sabemos el significado preciso,
sin embargo esto comprueba que la relación entre ambos pueblos fue
a nivel de política y de gobierno", declaró Rubén
Cabrera, jefe arqueólogo del sitio junto al japonés Saburo
Sugiyama.
"La duda es saber si eran personajes
de Teotihuacán o extranjeros que llegaron de la zona maya", añadió.
Los vínculos entre estas dos poderosas culturas, cuya influencia respectiva se dejó sentir desde el centro de Méjico hasta Honduras, eran representados hasta ahora por pinturas murales, objetos artísticos o entierros de poca importancia.
"Según algunas investigaciones en Copán (Honduras), un señor teotihuacano quizás llegó a fundar una dinastía", aventura Cabrera.
Las más de 1.000 Piezas halladas
en la Pirámide de la Luna mejicana permiten adentrarse poco a poco
en el conocimiento de la gigantesca ciudad, donde llegaron a vivir, en
su época de esplendor, unos 200.000 Habitantes.
Dudas que perduran. Los expertos siguen sin saber, después de décadas de investigaciones, si Teotihuacán contó con un líder o con un consejo de nobles, ni cómo se fundó y se perdió; ni siquiera el significado exacto de las fantásticas imágenes que pueblan sus muros.
"Estamos trabajando en un sitio de carácter ideológico, en una pirámide que tuvo una función muy importante en la política y en el gobierno", señaló Cabrera, quien cree que más temporadas de excavación permitirán conocer quién estaba en la cúspide de la vida social de Teotihuacán.
Para el profesor Enrique Florescano, que reivindica, en una obra reciente, que en Teotihuacán fue enterrado el mítico Quetzalcoátl (guerrero que asumió después el símbolo divino de la serpiente emplumada), está demostrado que Teotihuacán no fue solamente un centro religioso, sino una formidable máquina de guerra, cuya influencia trascendió el Valle de Méjico.
Ese esquema se repetiría siglos después con la llegada de los aztecas a la región, que acabaron por someter a prácticamente todas las culturas que los rodeaban, hasta las costas de la península de Yucatán.
"La ciudad está incendiada en partes, y eso quiere decir que hubo levantamientos, antes de que sus habitantes la abandonaran totalmente", asegura Cabrera.
Esos rastros de violencia se repiten
en otros sitios no muy alejados, como Xochicalco (700 después de
Cristo), una de las ciudades herederas de Teotihuacán, lo que parece
indicar que la agitación social contra las cúpulas dirigentes
fue frecuente, quizás provocada por hambrunas.
© Copyright 2003, prohibida su reproducción total o parcial sin expresa autorización de "Diario La Nueva Provincia S.R.L."




