Grupos de indígenas resistían el lunes una orden judicial para salir de 14 haciendas que invadieron, en reclamo de lo que consideran sus territorios ancestrales. Los indígenas han prometido resistir los intentos de sacarlos por la fuerza, mientras la policía ha dudado en seguir las órdenes del juez por temor a que ocurran actos de violencia. Bajo la constitución de Brasil de 1988, todas las tierras indígenas debían ser demarcadas en cinco años. Pero hasta ahora, solo cerca de 30% ha sido totalmente delimitado. "En realidad, las invasiones son la única forma de que se demarquen las reservas, de otra forma no pasa nada", dijo Antonio Brant, profesor en la Universidad Católica de Campo Grande, que estudia los Guaraní y Kaiowa. Hasta los años 40, los Kaiowa y sus parientes Guaraní circulaban libremente por casi un cuarto del territorio de Mato Grosso. Por estos días, unos 60.000 indígenas de las dos etnias están confinados a pequeños lotes, de tierras difíciles de cultivar, y que tienen menos de 1% del total del área del estado. Los Andes (Mendoza), 20 de enero de 2004. 

 
Los Andes (Mendoza), 20 de enero de 2004.

Indígenas brasileros desafían decisión judicial

Grupos de indígenas resistían el lunes una orden judicial para salir de 14 haciendas que invadieron, en reclamo de lo que consideran sus territorios ancestrales.

Cerca de 3.000 indios Guaraní y Kaiowa invadieron los ranchos en semanas recientes, como medida de presión para que el gobierno federal demarque tales tierras como una reserva indígena.

La semana pasada, el juez Odilón de Oliveira dio un plazo hasta el lunes para que los indígenas salgan de cerca de 9.400 hectáreas de tierras en la frontera con Paraguay.

"Si no obedecen la orden serán removidos por la fuerza", dijo Oliveira a la televisora Globo.

Pero un vocero de la policía federal en la capital del estado de Mato Grosso, Campo Grande, a unos 1.200 kilómetros al oeste de Río de Janeiro, indicó que tomaría mas tiempo poder cumplir la disposición judicial.

Entre tanto, el fiscal federal Ramiro Rockenback da Silva apelaba el dictamen ante una instancia superior en el estado de Sao Paulo.

Los indígenas han prometido resistir los intentos de sacarlos por la fuerza, mientras la policía ha dudado en seguir las órdenes del juez por temor a que ocurran actos de violencia.

Todas las haciendas ocupadas están en zonas que antropólogos han calificado como tierras tradicionales y pertenecientes a las dos etnias, cercanamente relacionadas.

Bajo la constitución de Brasil de 1988, todas las tierras indígenas debían ser demarcadas en cinco años. Pero hasta ahora, solo cerca de 30% ha sido totalmente delimitado.

Para presionar una acción del gobierno, los indígenas con frecuencia resuelven invadir ranchos en tierras que consideran de su propiedad. Doce de las 16 reservaciones Kaiowa-Guaraní, creadas desde 1988, fueron resultado de esas invasiones, que aunque ilegales son en general toleradas.

"En realidad, las invasiones son la única forma de que se demarquen las reservas, de otra forma no pasa nada", dijo Antonio Brant, profesor en la Universidad Católica de Campo Grande, que estudia los Guaraní y Kaiowa.

Hasta los años 40, los Kaiowa y sus parientes Guaraní circulaban libremente por casi un cuarto del territorio de Mato Grosso. Por estos días, unos 60.000 indígenas de las dos etnias están confinados a pequeños lotes, de tierras difíciles de cultivar, y que tienen menos de 1% del total del área del estado.
 

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