El filón de diamante con el que tropezó Antonio Jose dos Santos en lo profundo de la selva amazónica prometía riquezas inimaginables. Que estuviera en el corazón de una reserva habitada por fieros indígenas era sólo un detalle. "Nosotros somos guerreros, cuando no había hombres blancos, ninguna de las tribus eran amigas. Nos peleábamos y nos matábamos. Es así como resolvemos las cosas", dijo el jefe indio Pio Cinta Larga. Ésa es también la forma en que los hombres blancos han resuelto sus problemas con los Cinta Larga. "Esta matanza fue coordinada por blancos. Lo hicieron para ahuyentar a los garimpeiros porque quieren quedarse con los diamantes'' aseguró Celso Fantim, del sindicato de los buscadores. Río Negro (Viedma), 9 de mayo de 2004.
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No cesa el conflicto entre mapuches y la calera
El enfrentamiento que mantienen dos familias de mapuches con la calera Ambar no cesa. Ayer la empresa seguía sacando material por un camino lateral, al estar el principal bloqueado.
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Separados por escasos metros, la
convivencia entre los campamentos de trabajadores y mapuches era normal.
Dirigentes indígenas denunciaron que Ambar contrató subsidiados
para romper el alambrado y que por la noche consumen alcohol generando
un clima de hostilidad. El presidente de Ambar, Santiago Sapag, elevó
una propuesta para zanjar las diferencias.
"Nos quieren enfrentar en una lucha
de pobres conta pobres pero nosotros vamos a resistir porque nos asiste
el derecho ancestral de ocupar estas tierras que nos dejaron nuestros antepasados"
explicó Dora Romero, de la comunidad Millaqueo.
Ayer, la imagen del acceso a la molienda sobre la ruta nacional 22 ofrecía dos caras de la misma realidad. En la tranquera, medio centenar de mapuches mantenía firme su reclamo cobijados por un fogón y algunos vehículos. Apenas unos metros más allá, un puñados de empleados también buscaba mitigar la baja temperatura al calor de las brasas mientras controlaban el tránsito vehicular que a buen ritmo fluía por el paso alternativo que abrieron.
"Aquí llegó el señor Nuno Sapag con su familia y casi nos atropella argumentando que debíamos salir porque estas tierras son suyas", advirtió Romero. El episodio ocurrió el miércoles y posibilitó la apertura de un paso anexo por parte del personal de Ambar sin que se registraran heridos en ambos sectores.
De acuerdo al relato de los mapuches en ese momento los tres policías que estaban de custodia no actuaron. "Eramos un grupo de mujeres y chicos y tuvimos que defendernos solos porque los efectivos miraron para otro lado mientras esta gente nos atropellaba y cortaba la ruta por largos minutos" dijo Romero.
Ayer, dirigentes de la Confederación realizaban gestiones en la capital neuquina para comprometer a funcionarios de primera línea con el objetivo de resolver el diferendo que amenaza con extenderse en el tiempo. En este sentido, el dirigente mapuche Fidel Collipan anticipó que "ya recibimos apoyo de otras comunidades que vendrán a sumarse al reclamo de todo el pueblo indígena".
La situación de calma que se vivía ayer a la mañana contrastaba con el relato de varios mapuches que advirtieron sobre el consumo de alcohol en el campamento vecino. "Anoche estuvieron tomando y como sabemo que hay gente que no tiene nada que ver con empresa pueden generarse hechos de violencia" anticipó Romero.
Dirigentes de CTA y ATE llegaron ayer para respaldar la medida de fuerza y repudiar el accionar de lo que calificaron como el "imperialismo Sapag".
Ambar ofreció tierras
ZAPALA (AZ) - El presidente de la empresa Ambar, Santiago Sapag, ofreció personalmente una propuesta para resolver el conflicto. La iniciativa, que establece básicamente la cesión de 50 hectáreas de pastoreo a los mapuches, era analizada por los dirigentes y se esperaba una respuesta a la brevedad.
"Queremos que esto se resuelva rápido y en paz de manera que ofrecimos ceder 50 hectáreas de nuestra propiedad", explicó Sapag quien ayer se encontraba acompañando a sus empleados en el acceso alternativo que abrieron a pocos metros de la tranquera. El empresario señaló que el eje del conflicto son las 25 hectáreas que ocupa el emprendimiento minero cuya concesión data de 1997 ya que el resto del terreno es propiedad privada.
"Hay que aclarar que la ley que rige la entrega de tierras a los mapuches establece que solo debe tratarse de campos de pastoreo", sostuvo. Además reveló que las 460 hectáreas de la empresa Andina S.A cuya propiedad discuten ahora los indígenas "fueron adquiridas a un particular en segunda escritura".
Sapag consideró que la imagen
que esta protesta brinda de la Argentina en el exterior es sumamente grave.
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