Los argentinos comparten pacíficamente el país con 191 colectividades del mundo. Pero su relación con los inmigrantes del Cono Sur es contradictoria. Por datos frescos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos y por la Dirección Nacional de Migraciones, ahora se sabe que esa relación está teñida de algunas creencias falsas, que expresan un vergonzante sentimiento de discriminación, no pocas veces atizado desde el poder. En 1994 ó 95, cuando fue el primer pico de la suba de la desocupación, Cavallo les echó la culpa a los inmigrantes limítrofes. En realidad era una maniobra política porque estaba desnudándose la desocupación inherente a la convertibilidad. Utilizó a los inmigrantes limítrofes como chivos expiatorios de la desocupación, consciente no sólo de que estaba diciendo una mentira, sino que era una mentira peligrosa. Clarín (Buenos Aires), 11 de abril de 2004.
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REVELADORES DATOS DEL INDEC Y DE LA DIRECCION DE MIGRACIONES
Adiós al prejuicio de la "invasión" de inmigrantes del Cono Sur
![]() PAPELES EN REGLA. Imagen en el Consulado de Bolivia. Una nueva ley facilita la radicación de extranjeros.(Foto:Archivo Clarín) |
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Entre 1950 y 2003 se fueron del país 883.258 argentinos. Este es el cálculo que realizó la Dirección Nacional de Migraciones a fines de 2003. Las partidas ocurrieron sobre todo por exilios políticos y económicos. Dado que el cálculo es quinquenal, se sabe que entre 1975— cuando comenzó la debacle del gobierno de Isabel Perón— y 1980— en plena oscuridad dictatorial— se fueron del país unos 168.710 argentinos; en el quinquenio siguiente, que abarca el fin de la dictadura y el comienzo de la restauración democrática, se fueron 165.416 argentinos. El total de esa década trágica: 334.126, la emigración más grande del siglo. En contraposición, también se sabe que el quinquenio 1985-1989 fue el de la esperanza ya que se fueron del país tan sólo 6.693 compatriotas, la menor cifra que se registra en medio siglo. |
¿Es verdad que los inmigrantes limítrofes son cada vez más? La Argentina tiene hoy el 5% de su población extranjera, o sea cerca de 1.600.000 almas. Se sabe que una regla de la inmigración en el mundo es que la más numerosa corresponde siempre a la de países limítrofes. Por lo tanto, no es excepcional que en la Argentina, de cada 5 extranjeros 3 correspondan a países limítrofes. Lo que seguramente no se sabe es que desde 1869, y con relación a la población total del país, el porcentaje de inmigrantes del Cono Sur nunca superó el 3% a lo largo de 130 años, según informó este verano el INDEC, que conduce Lelio Mármora. Desde aquel año del siglo XIX, entonces, el porcentaje medio nunca superó entre el 2,4 y 2.9%.
La pregunta es por qué y cuándo se instaló el prejuicio de la invasión extranjera limítrofe. El sociólogo José Nun sostiene que "esa percepción se debe a su presencia en los grandes centros urbanos. Pero es una falsedad indicadora de un espíritu discriminatorio. La sociedad argentina se precia en general de no ser racista, pero primero habló de los cabecitas negras y después de los 'bolitas' o 'paraguas'. Hay que demoler esa falsedad. Y decir, por ejemplo, que una de las barbaridades de la que es responsable (Domingo) Cavallo es que utilizó a los inmigrantes limítrofes como chivos expiatorios de la desocupación. Cavallo es doblemente responsable porque era consciente no sólo de que estaba diciendo una mentira, sino que era una mentira peligrosa."
El segundo prejuicio es que esos inmigrantes vecinos contribuyen a aumentar el desempleo. Popularmente no se sabe que hoy existen más de 15 millones de trabajadores nativos que forman la Población Económicamente Activa (PEA). Y que los vecinos del Cono Sur, más los de Perú que tienen empleo, son apenas un 4,5% de la PEA, es decir, unas 650.000 personas. Los empleos que tienen son, en general, el doméstico, la construcción, la zafra o las huertas.
Si bien es verdad que a partir de 1980— producto de la política económica de la dictadura, y más tarde, por efecto de la convertibilidad— comenzó a producirse un cambio en la relación entre la histórica cantidad de extranjeros provenientes del Cono Sur y aquellos provenientes de Europa o Asia. Pero esto no modificó nunca la cantidad de inmigrantes limítrofes en relación a la población argentina. Lo que sí produjo fue una sensación de presencia masiva que fomentó el prejuicio. Así, según se pudo medir a partir de 2001, tanto los inmigrantes peruanos (cerca de 100.000)— que casi quintuplicaron su presencia en la última década—, bolivianos (unos 230.000), paraguayos (unos 325.000), chilenos (cerca de 200.000) y brasileños (unos 35.000) superaron en número al medio millón de extranjeros de origen europeo.
La socióloga Susana Torrado analiza una de las razones que llevaron al prejuicio de la "invasión" conosureña. "En 1994 ó 95, cuando fue el primer pico de la suba de la desocupación, Cavallo les echó la culpa a los inmigrantes limítrofes. En realidad era una maniobra política porque estaba desnudándose la desocupación inherente a la convertibilidad. Otro tema que golpeó más es que se traían trabajadores limítrofes porque les pagaban menos que a los argentinos. Se usaba esa mano de obra para bajar costos."
Fue uno de los dramas del modelo
de país "Primer Mundo".
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