La comunidad toba San Carlos, de Formosa, decidió que sus hijos en edad escolar no concurran a las escuela provincial 138 hasta que las autoridades provinciales dispongan la renuncia de su directora, Mirta Nélida Romano, a quien acusan de "malos tratos, insultos y abusos" a los alumnos indígenas. AIPIN, Prensa India, 11 de abril de 2003.
| AIPIN,
Prensa India "Difundiendo presente y sembrando futuro" |
Argentina
Recibido de Guillermo Riguera, corresponsal
de AIPIN.
Télam (Buenos Aires), 11 de abril
de 2003.
Más de cien chicos indígenas sin escuela porque los maltratan
La comunidad toba San Carlos,
de Formosa, decidió que sus hijos en edad escolar no concurran a
las escuela provincial 138 hasta que las autoridades provinciales dispongan
la renuncia de su directora, Mirta Nélida Romano, a quien acusan
de "malos tratos, insultos y abusos" a los alumnos indígenas.
Preocupados por el "nivel y la calidad de la educación" en ese establecimiento provincial, ubicado a 240 kilómetros de la capital de Formosa, integrantes de la comunidad aborigen liderados por el cacique Rafael Mansilla, hicieron oír sus reclamos ante las autoridades provinciales. Pero el pedido de los padres para que los maestros que trabajan con los más 100 alumnos que asisten a esa escuela, dejen de "pegar e insultar a los niños tobas", derivó en amenazas por parte de Romano: -"les vamos a quitar los planes jefes y jefas de hogar"-, denunciaron.
Por eso, el pedido no es sólo para que cese la violencia verbal y física contra los chicos por ser indígenas -sobre unos 110 alumnos, 100 son tobas- sino para que sean incorporados maestros aborígenes, "memas", que significa "maestro especial" en la modalidad aborigen. Estos docentes, que acompañan la labor de los maestros, se convierten en el verdadero y único puente cultural posible para que los niños de los distintos pueblos originarios puedan comenzar el proceso de aprendizaje de una lengua y cultura ajenas.
La comunidad San Carlos, además de elevar la nota 770/02 al Ministerio de Educacion provincial, presentó el reclamo ante legisladores nacionales, como Alfredo Bravo y Lucrecia Monteagudo, ante organismos como el INADI y hasta a la coordinadora nacional de Políticas Sociales, Hilda "Chiche" González de Duhalde. Monteagudo -que viajó a Formosa para hablar con los padres- impulsó en la Comisión de Población de la Cámara de Diputados un proyecto de resolución para que el Ejecutivo informe "si tiene conocimiento" de malos tratos y discriminación a los más de 100.
El artículo 75 de la Constitución Nacional reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos y garantiza el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural, además de otras normas concurrentes en ese sentido.
Por ejemplo, la resolución 107/99 del Consejo Federal de Educación que, tras definir a la Argentina como un país multicultural, pluriétnico y multilingüe, reconoce que la escuela tuvo "una tendencia a la homogeneización" sin tener en cuenta la presencia de población aborigen o migrantes hablantes de lenguas y culturas distintas. En tanto, la Ley Federal de Educación señala claramente el "derecho de las comunidades aborígenes a preservar sus pautas culturales y al aprendizaje y enseñanza de su lengua, dando lugar a la participación de sus mayores en el proceso de enseñanza".
Por su parte, el decreto 155 de 1989, que reglamenta la ley 23.302, establece que el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) será el encargado de elaborar y/o ejecutar, junto con los ministerios de Educación y de Justicia y los gobiernos provinciales, programas de educación bilingüe e intercultural.
Aunque muchas leyes amparan el desarrollo educativo y la preparación técnica de los pueblos originarios, subsisten situaciones como la de la comunidad San Carlos que el propio cacique "qom" -denominación propia que usan los toba- describe como "histórica". Este problema existe desde todos los tiempos. Lo que pasa que los aborígenes tenían siempre la boca cerrada, pero ahora llegó el momento de tener coraje y decir en público lo que pasa", aseguró Mansilla, durante una entrevista que concedió a Télam en la Capital Federal.
Entre las iglesias que trabajan fuertemente entre los tobas está la de los menonitas, y según sus propios miembros, están más interesados en una tarea de acercamiento cultural que evangelizadora o meramente religiosa. Por eso, no extraña que uno de sus pastores, Willy Horst, apoye los cambios que buscan los indígenas en cuanto a la educación que reciben sus hijos porque, a su juicio, la cultura mayoritaria "no le da la dignidad de su diferencia".
"Entiendo que buscan un cambio en
la educación y creo que lo merecen. En esa colonia hay chicos aborígenes
y no se toma en cuenta su cultura, a la que no le dan la dignidad de su
diferencia respecto de la cultura mayoritaria", explicó Horst.




