Al escuchar por primera vez el trabajo discográfico de Beatriz Pichi Malén uno no puede menos que sorprenderse. Es que ese canto profundo y sentido, esa voz que sube de la tierra misma nos llega en un logrado equilibrio de respeto a la tradición y la adecuación sonora de los parámetros de hoy. Rio Negro (Viedma), 26 de mayo de 2003.
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Rio Negro (Viedma), 26 de mayo de 2003.
La belleza del canto mapuche
Al escuchar por primera vez el trabajo discográfico de Beatriz Pichi Malén uno no puede menos que sorprenderse. Es que ese canto profundo y sentido, esa voz que sube de la tierra misma nos llega en un logrado equilibrio de respeto a la tradición y la adecuación sonora de los parámetros de hoy.
Por eso "Plata" está acertadamente subtitulado como "canciones de origen mapuche", en un doble respeto, tanto a las costumbres ancestrales de la raza como a las expectativas de quienes escuchan el material.
En "Plata" se logra fusionar en forma
impecable los instrumentos sagrados para rituales -como cascawillas, kultrun,
trutruka, trompe y kull kull-, con guitarras, sintetizadores, percusión
y acordeón, todo aunado con una voz pura y sentida.
Las canciones de "Plata" le llegaron
a la intérprete desde distintas fuentes y en distintos momentos,
pero mantienen la unidad de ser melodías nacidas de un momento,
un hecho, un elemento de la naturaleza. En ese expresar (sacar lo opreso,
dice la cantante) tanto se canta a la época de la cosecha, a la
muerte de una esposa como a una ceremonia de la machi.
La placa se inicia con la bellísima
y conmovedora "Kürüf tayül" (Canción sagrada del
viento), que dice: "Es hermoso cuando viene/ el viento de la tierra cordillerana/
viene el viento del Oeste/ El viento del Sur/ el viento del Este/ el viento
del Norte/ ¡A su paso va pegando (contra los montes) el pasto!/ piedras
amontonadas.../ Arranca los arbustos/ piedras desamontonadas".
Como éste, otros temas siguen
la misma línea de renovación musical, como "Poyenekayan"
(Seguiré amando), "Ul kamtum", "Canción para dormir un niño",
y "Iapinilke mapu", la que parece más arriesgada con un suave ritmo
reggae. En contraposición, además de algunas interpretaciones
a capella, hay temas que respetan por completo su forma original.
La tarea de esta mujer es por demás loable. Las composiciones tradicionales que canta, a pesar de formar parte del primer acervo cultural, permanecen al margen de la cultura popular de nuestra región y del país.
La calidad artística de este
disco y la propuesta de recobrar estas piezas de raíz aborigen,
debería bastar para alejar cualquier objeción. Es un trabajo
exquisito, donde la música mapuche -que puede hasta sonar ríspida
para los oídos "occidentalizados"-, es elevada con un respetuoso
aire de evolución. (I. A)
Difusora de su cultura
Beatriz Pichi Malén es oriunda de Los Toldos, provincia de Buenos Aires, tataranieta por línea materna del cacique Coliqueo. Además de cantar, difunde los conocimientos que obtiene a través de sus ancestros, especialmente en el área educativa.
En "Plata" Beatriz canta y toca trompa,
kultrun y cascawillas, acompañada de Néstor Iencenella en
sintetizadores, acordeón, percusión, aerófonos y arreglos,
Sergio Bajos en violoncelo y Carlos Biafra Giménez en percusión
y guitarra.
Su repertorio contiene composiciones
mapuches en diferentes expresiones: Tayül (cantos sagrados), Ul Kantun
(cantos populares), Elegíacos (cantos de pena/dolor) y Cantos Profanos.
Hace poco terminó de grabar su segundo material discográfico
"Añil", que espera edición.




