Pienso que el de la discriminación y el racismo en Salta es un tema que debe ser debatido para buscar alternativas superadoras, haciendo la salvedad de que existe una ley que pena la discriminación. Considero que esta situación se acrecienta con el esquema de exclusión económico-social que produjo en la Argentina la aplicación de un modelo económico con la instrumentación de medidas "sin anestesia", que agregó a los "negros", "collas" y "cabecitas negras los "blanquitos" desocupados, los excluidos, los marginados y los pobres. El Tribuno (Salta), 3 de diciembre de 2002.
El Tribuno (Salta), 3 de diciembre de 2002.
Cartas
Discriminación y racismo
Pienso
que el de la discriminación y el racismo en Salta es un tema que
debe ser debatido para buscar alternativas superadoras, haciendo la salvedad
de que existe una ley que pena la discriminación. Coincido en muchos
aspectos con la licenciada Sonia Alvarez, en una entrevista publicada por
El Tribuno el 21 de noviembre último. Considero que esta situación
se acrecienta con el esquema de exclusión económico-social
que produjo en la Argentina la aplicación de un modelo económico
con la instrumentación de medidas "sin anestesia", que agregó
a los "negros", "collas" y "cabecitas negras los "blanquitos" desocupados,
los excluidos, los marginados y los pobres. Me contaban que algunos profesionales
que emigraron en los últimos tiempos a Estados Unidos y a otros
países del denominado Primer Mundo, por la situación económica
del país, a pesar de ser "rubitos de ojos claros" son sometidos
a un trato a nivel de linyeras en esos países y, desde luego, son
discriminados. Por lo tanto, a lo bien expuesto por Sonia Alvarez, se agrega
otra forma de discriminación, que agrava la situación descripta:
la de los desocupados, marginales y pobres que produjo el modelo liberal
implementado en la Argentina, donde también están los "rubitos"
que pertenecían a la denominada orgullosa "clase media argentina".
Personalmente he sufrido este tipo de agresión en ámbitos profesionales y del deporte, cuando sobre todo el agresor, que no era un alemán o un anglosajón, sino que tenía un poquito más de piel clara, por ser descendiente de algún gallego que llegó a estos lugares a forjarse un futuro, se sentía superado en algunos aspectos y allí nacía esta descalificación de "negro de m...". Sin embargo, esta descalificación realmente me resbala, por mi formación humana y mi preparación académica, que me ayudan a comprender bastante estas miserias humanas.
El problema
se complica con los jóvenes, a quienes hay que fomentarles, desde
la escuela, un trato igualitario y de respeto, en el contexto de una sociedad
democrática. Concluyo, coincidiendo con Sonia Alvarez, en el sentido
de hacer un ejercicio de tolerancia hacia el otro, a partir del aprendizaje
del control de los instintos, lo que implica la naturalización de
un trato cordial.
CPN Carlos
Eduardo López
DNI 10.581.795
Prof. en
Cs. Económicas
Ciudad
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