El conflicto está clarito y bien marcado: la aldea de los Yryapú se encuentra cerca de las Cataratas del Yguazú, a orillas del río, lugar que el gobierno provincial y el municipal pretenden negociar para que las empresas inunden de hoteles, áreas de recreación y canchas de golf. El problema es que las 600 hectáreas que comprende la inversión turística afectaría directamente a la comunidad que allí habita desde varios años atrás; pisoteando el derecho natural y constitucional que tienen los pueblos a permanecer en sus territorios. AIPIN (Buenos Aires), 5 de junio de 2003. 

 
 AIPIN, Prensa India
"Difundiendo presente y sembrando futuro"

 
 

AIPIN, 5 de junio de 2003.
 

Comunidad Guaraní resiste usurpación de sus tierras

Editor Endepa. Misiones.­ La zona donde habita la comunidad Yryapú se ve nuevamente amenazada. Las tierras se encuentran cerca de las Cataratas, por ello el gobierno de Misiones pretende aplicar un decreto que permitiría la explotación turística. Los pobladores pidieron la colaboración de la asesoría jurídica de la pastoral aborigen.

Ante la insistente postura del gobierno provincial de Misiones de realizar explotaciones turísticas en las tierras de la comunidad Tekoá Yryapú, sus integrantes solicitaron la intervención de la asesoría jurídica del equipo nacional (ENDEPA) y el equipo misionero (EMIPA) de pastoral aborigen.

Este pedido se debe a que la comunidad consideró -en la última reunión del sábado pasado- agotadas todas las acciones anteriores; escritos y presentaciones administrativas que nunca fueron tenidas en cuenta.

El conflicto está clarito y bien marcado: la aldea de los Yryapú se encuentra cerca de las Cataratas del Yguazú, a orillas del río, lugar que el gobierno provincial y el municipal pretenden negociar para que las empresas inunden de hoteles, áreas de recreación y canchas de golf.

El problema es que las 600 hectáreas que comprende la inversión turística afectaría directamente a la comunidad que allí habita desde varios años atrás; pisoteando el derecho natural y constitucional que tienen los pueblos a permanecer en sus territorios. "Tuvimos una reunión con la gente de la comunidad, donde decidimos las acciones para reclamar las 600 hectáreas", comentó Miguel Morínigo, cacique Yryapú.

Hace un mes que el concejo deliberante decidió dar marcha al "simpático" decreto provincial Nº 1600 -firmado el año pasado-, donde se especifican las tareas de explotación a realizarse. Solo en un rinconcito de una de las hojas se habla de la protección a los Yryapú, otorgándoles un pequeño lote para su permanencia.

Tekoá quiere decir comunidad. Para ellos representa un concepto comunitario más amplio que abarca a todo el hábitat, un ecosistema que se nutre de cielo, tierra y aire. Esto explica la negativa de aceptar la oferta del gobierno, y la iniciativa de exigir la tierra necesaria para desarrollar su cultura.

Del mencionado decreto también se puede destacar que su firma es posterior a la reforma constitucional de 1994, y el curioso nombre que lleva: "Plan maestro para el desenvolvimiento integral de las 600 hectáreas y aledaños del Puerto Iguazú".

Intereses y presiones.­ Con orden de desalojo, y cumpliendo con los intereses empresarios, durante el invierno de 1990 la policía -previo desalojo- quemó las viviendas de los pobladores, para luego llevarlos en camiones hasta algún lugar perdido del monte. En 1995 se intentó entregar tierras -donde están los Yryapú- a YPF para que construya un estacionamiento de carga.

Originariamente estas comunidades eran nómades, pero ahora ya no hay tantos bosques ni tantos árboles. Cada vez más se reducen los espacios aborígenes, los hoteles y la tala de bosques van presionando a los pueblos. La violencia cultural es más que explícita.

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