EN EL MEDIANO PLAZO:
Líderes
del Conflicto Mapuche Apuntan a Definir Estrategias
Coordinadora Arauco-Malleco, sindicada
como responsable de recientes acciones de violencia en el sur, reivindica
esta vía ante la inexistencia de otros caminos para solucionar demandas.
Un
planteamiento de mediano plazo, que implica tener configurado dentro de
un año y medio o dos una estrategia más definitiva para enfrentar
globalmente la problemática mapuche, es el horizonte que maneja
la denominada Coordinadora de Comunidades en Conflicto de Arauco y Malleco.
Así lo planteó uno de
los dirigente de esa organización, Alihuén Antileo, quien
en Santiago preside la Meli Wixan Mapu, una de las más grandes en
la capital.
Dicha entidad ha adquirido paulatinamente
relevancia en las últimas semanas, pues es sindicada como el principal
soporte existente tras los hechos de violencia y las fuertes reivindicaciones
surgidas entre sectores mapuches.
Al respecto, Antileo recalcó
que si bien lamentan haber llegado a la violencia como herramienta, ella
se justifica en términos que no les quedó otra vía
para intentar solucionar sus demandas.
Aunque han sido constantemente desautorizados
como interlocutores válidos por parte de las autoridades gubernamentales,
el hecho es que existen y son un actor más en medio de este tema.
Algunas de las características
que diferencian esta organización de las restantes y de numerosas
agrupaciones de esta etnia es la juventud de sus líderes y la radicalidad
de sus postulados.
Sus dirigentes pertenecen a diversas
comunidades tanto de Arauco como de Malleco, a los que se suman otros de
la capital, y aunque sus contactos no son recientes, se agruparon como
coordinadora sólo hace un par de meses.
El principal requisito que exhiben
los líderes que integran este grupo es que todos están en
mayor o menor grado fogueados en conflictos, y acompañan sus publicitadas
acciones - como las efectuadas en Lleu Lleu y Traiguén- con un planteamiento
ideológico.
En la cabeza destaca principalmente
José Huenchunao, que es acompañado por dirigentes de diversas
comunidades, que son Víctor Ancalaf, Pascual Pichún, Antonio
Fren, María Llanquileo y José Remigio Chureo, más
Antileo.
Este último explicó que
el genésis de la Coordinadora Arauco-Malleco está en un encuentro
que convocó a gran parte de las organizaciones mapuches del país
y que se desarrolló en Tranaquepe a comienzos de 1998.
En dicha instancia se estableció
la movilización como herramienta principal en torno al conflicto
mapuche, con el fin que su utilización permitiera develar las diferencias
existentes entre la etnia y el resto de la sociedad chilena.
Esto porque su acción se basa
en el supuesto que la nación mapuche está oprimida al interior
del Estado, siendo imposible que exista un reconocimiento a la autonomía
de nación mapuche.
El dirigente aclara que en ningún
caso lo que ellos pretenden es crear la figura de un "Estado dentro de
otro Estado", sino que reclaman una autonomía como la que pueden
tener los vascos en España.
De hecho, su principal reivindicación
es ser reconocidos como nación, para lo cual entre otras cosas apelan
a la necesidad de ampliar la denominación constitucional que los
denomina como "descendientes de pueblos originarios", estableciendo que
Chile es un país plurinacional.
Si bien existían algunos conflictos
emblemáticos, como el caso de la central Ralco, Antileo indicó
que para obtener una solución a largo plazo necesariamente había
que apuntar a instalar sus reivindicaciones como una problemática
nacional.
Así, un grupo bastante más
reducido que el año anterior se reúne nuevamente a comienzos
de este año en Tranaquepe, ocasión en que concuerdan que
la movilización es un camino válido, pero que necesariamente
implica pasar a una etapa superior.
Ello fundamentado en que pese a las
movilizaciones la mayor parte de los conflictos que tienen las comunidades
- principalmente en lo referido a tierra- permanecían interminables
años en procesos judiciales, desgastando a la gente involucrada.
Por todo ello surgió la coordinadora,
en un afán por crear un referente que lograra combinar paralelamente
formas de lucha y los objetivos de fondo.
Más allá de lo radical
que suenan estos planteamientos, Antileo señala que toda instancia
puede hacer aportes de diverso tipo, incluso la cuestionada Comisión
Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) o la Comisión de
Notables recientemente impulsada por el Gobierno.
Y añadió que estarían
dispuestos a conversar con cualquiera de ellas, teniendo claridad siempre
sobre respuestas efectivas que puedan derivar de esos diálogos.
Uno de los elementos más complicados
que enfrenta la coordinadora es la violencia, pues son sindicados como
los principales impulsores de los recientes ataques a forestales y agricultores
en el sur.
Antileo enfatizó que lamentan
haber haber llegado a la violencia como instrumento, pero la justifican
ante la inexistencia de otra vía que solucione sus demandas, por
lo cual implica que ello es una responsabilidad compartida con el resto
de la sociedad.
En todo caso, señaló
que quienes pretenden vincularlos a grupos de extrema izquierda no entienden
la lógica con que están actuando, pues la única posibiliadd
que de ser exitosos es que sus dirigentes no tengan nexos con partidos
ni movimientos que tengan otros intereses que los indigenistas.
El principal argumento que ha esgrimido
el Gobierno para no validar como interlocutor a la Coordinadora de Arauco-Malleco
es la falta de representatividad que tiene en la totalidad del universo
mapuche.
Las autoridades han reiterado que sólo
dialogarán con los dirigentes que adquieran su representatividad
mediante una elección en sus comunidades de base.
Sin embargo, Antileo explica que no
esperan representar a la totalidad del mundo mapuche, sino que pretenden
trabajar con los que permanezcan fiel a su lógica indígena,
aunque sean la minoría.
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