munidades en Conflicto de Arauco y Malleco que ha sido constantemente desautorizados como interlocutores válidos por parte de las autoridades gubernamentales, el hecho es que existen y son un actor más en medio de este tema. Sus dirigentes pertenecen a diversas comunidades tanto de Arauco como de Malleco, a los que se suman otros de la capital, se agruparon como coordinadora sólo hace un par de meses. Los orígenes de la Coordinadora Arauco-Malleco está en un encuentro que convocó a gran parte de las organizaciones mapuches del país y que se desarrolló en Tranaquepe a comienzos de 1998. El principal requisito que exhiben los líderes que integran este grupo es que todos están en mayor o menor grado fogueados en conflictos, y acompañan sus publicitadas acciones - como las efectuadas en Lleu Lleu y Traiguén- con un planteamiento ideológico. Lo que ellos reclaman es una autonomía como la que pueden tener los vascos en España. En la cabeza destaca principalmente José Huenchunao, que es acompañado por dirigentes de diversas comunidades, que son Víctor Ancalaf, Pascual Pichún, Antonio Fren, María Llanquileo y José Remigio Chureo, más Alihuén Antileo, quien en Santiago preside la Meli Wixan Mapu, una de las más grandes en la capital. Antileo señaló que quienes pretenden vincularlos a grupos de extrema izquierda no entienden la lógica con que están actuando, pues la única posibiliadd que de ser exitosos es que sus dirigentes no tengan nexos con partidos ni movimientos que tengan otros intereses que los indigenistas. El Mercurio, 19 de Abril de 1999

 Proyecto de Documentación Ñuke Mapu

 
 
 
 
 
El Mercurio Electrónico

Santiago de Chile, Lunes 19 de Abril de 1999
 

 
 
 
 
 
 

EN EL MEDIANO PLAZO:
Líderes del Conflicto Mapuche Apuntan a Definir Estrategias

Coordinadora Arauco-Malleco, sindicada como responsable de recientes acciones de violencia en el sur, reivindica esta vía ante la inexistencia de otros caminos para solucionar demandas.
 

Un planteamiento de mediano plazo, que implica tener configurado dentro de un año y medio o dos una estrategia más definitiva para enfrentar globalmente la problemática mapuche, es el horizonte que maneja la denominada Coordinadora de Comunidades en Conflicto de Arauco y Malleco.

Así lo planteó uno de los dirigente de esa organización, Alihuén Antileo, quien en Santiago preside la Meli Wixan Mapu, una de las más grandes en la capital.

Dicha entidad ha adquirido paulatinamente relevancia en las últimas semanas, pues es sindicada como el principal soporte existente tras los hechos de violencia y las fuertes reivindicaciones surgidas entre sectores mapuches.

Al respecto, Antileo recalcó que si bien lamentan haber llegado a la violencia como herramienta, ella se justifica en términos que no les quedó otra vía para intentar solucionar sus demandas.

Aunque han sido constantemente desautorizados como interlocutores válidos por parte de las autoridades gubernamentales, el hecho es que existen y son un actor más en medio de este tema.

Algunas de las características que diferencian esta organización de las restantes y de numerosas agrupaciones de esta etnia es la juventud de sus líderes y la radicalidad de sus postulados.

Sus dirigentes pertenecen a diversas comunidades tanto de Arauco como de Malleco, a los que se suman otros de la capital, y aunque sus contactos no son recientes, se agruparon como coordinadora sólo hace un par de meses.

El principal requisito que exhiben los líderes que integran este grupo es que todos están en mayor o menor grado fogueados en conflictos, y acompañan sus publicitadas acciones - como las efectuadas en Lleu Lleu y Traiguén- con un planteamiento ideológico.

En la cabeza destaca principalmente José Huenchunao, que es acompañado por dirigentes de diversas comunidades, que son Víctor Ancalaf, Pascual Pichún, Antonio Fren, María Llanquileo y José Remigio Chureo, más Antileo.

Este último explicó que el genésis de la Coordinadora Arauco-Malleco está en un encuentro que convocó a gran parte de las organizaciones mapuches del país y que se desarrolló en Tranaquepe a comienzos de 1998.

En dicha instancia se estableció la movilización como herramienta principal en torno al conflicto mapuche, con el fin que su utilización permitiera develar las diferencias existentes entre la etnia y el resto de la sociedad chilena.

Esto porque su acción se basa en el supuesto que la nación mapuche está oprimida al interior del Estado, siendo imposible que exista un reconocimiento a la autonomía de nación mapuche.

El dirigente aclara que en ningún caso lo que ellos pretenden es crear la figura de un "Estado dentro de otro Estado", sino que reclaman una autonomía como la que pueden tener los vascos en España.

De hecho, su principal reivindicación es ser reconocidos como nación, para lo cual entre otras cosas apelan a la necesidad de ampliar la denominación constitucional que los denomina como "descendientes de pueblos originarios", estableciendo que Chile es un país plurinacional.

Si bien existían algunos conflictos emblemáticos, como el caso de la central Ralco, Antileo indicó que para obtener una solución a largo plazo necesariamente había que apuntar a instalar sus reivindicaciones como una problemática nacional.

Así, un grupo bastante más reducido que el año anterior se reúne nuevamente a comienzos de este año en Tranaquepe, ocasión en que concuerdan que la movilización es un camino válido, pero que necesariamente implica pasar a una etapa superior.

Ello fundamentado en que pese a las movilizaciones la mayor parte de los conflictos que tienen las comunidades - principalmente en lo referido a tierra- permanecían interminables años en procesos judiciales, desgastando a la gente involucrada.

Por todo ello surgió la coordinadora, en un afán por crear un referente que lograra combinar paralelamente formas de lucha y los objetivos de fondo.

Más allá de lo radical que suenan estos planteamientos, Antileo señala que toda instancia puede hacer aportes de diverso tipo, incluso la cuestionada Comisión Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) o la Comisión de Notables recientemente impulsada por el Gobierno.

Y añadió que estarían dispuestos a conversar con cualquiera de ellas, teniendo claridad siempre sobre respuestas efectivas que puedan derivar de esos diálogos.

Uno de los elementos más complicados que enfrenta la coordinadora es la violencia, pues son sindicados como los principales impulsores de los recientes ataques a forestales y agricultores en el sur.

Antileo enfatizó que lamentan haber haber llegado a la violencia como instrumento, pero la justifican ante la inexistencia de otra vía que solucione sus demandas, por lo cual implica que ello es una responsabilidad compartida con el resto de la sociedad.

En todo caso, señaló que quienes pretenden vincularlos a grupos de extrema izquierda no entienden la lógica con que están actuando, pues la única posibiliadd que de ser exitosos es que sus dirigentes no tengan nexos con partidos ni movimientos que tengan otros intereses que los indigenistas.

El principal argumento que ha esgrimido el Gobierno para no validar como interlocutor a la Coordinadora de Arauco-Malleco es la falta de representatividad que tiene en la totalidad del universo mapuche.

Las autoridades han reiterado que sólo dialogarán con los dirigentes que adquieran su representatividad mediante una elección en sus comunidades de base.

Sin embargo, Antileo explica que no esperan representar a la totalidad del mundo mapuche, sino que pretenden trabajar con los que permanezcan fiel a su lógica indígena, aunque sean la minoría.
 

 
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