Testimonio de Juan Carlos Reinao: durante su encarcelamiento en Temuco. Transcripción de la grabación realizada por la Misión Europea, enero de 1998.

 

 Testimonio de Juan Carlos Reinao durante su encarcelamiento en Temuco.

          Transcripción de la grabación realizada por la Misión Europea, enero de 1998. 

 
 

     Pregunta: -¿Puedes explicar las causas de tu detención y de lo que se te acusa?

     Juan Carlos Reinao: -La primera detención se produjo el 14 de Octubre, en esa
     fecha nosotros realizamos una manifestación. En esa oportunidad unos 80 policías nos
     detuvieron a 27 mapuche, 11 hombres, 6 niños y 10 mujeres. Después nosotros
     continuamos pacíficamente a obstruir el trabajo de la empresa, la policía intervino en
     repetidas ocasiones en contra de nosotros, no nos quedó otra cosa que defendernos de
     esos ataques produciéndose nuevos incidentes entre policías y mapuche.
     Nuestros hermanos que participan en esas manifestaciones son analfabetos y se dicen;
     prefiero morir luchando que morir de hambre, ya que es esa la situación en que nos
     encontramos.
     Luego se produjo un enfrentamiento con gente que trabaja en la Forestal y que son
     guardias de seguridad, ellos nos atacaron y nosotros respondimos.

     Pregunta: -¿Dónde ocurre todo esto?

     Juan Carlos Reinao: -Cerca de Lumaco en el fundo Pidenco donde Forestal Arauco
     está explotando una plantación que nosotros mismos sembramos, ellos ya se adueñaron
     de todo eso porque tienen mucha plata. Este campo tiene 1.400 hectáreas y fue aquí
     que se produjeron los hechos en el cual se quemaron tres camiones, fue un acto en el
     cual nadie se dio cuenta de la gravedad, todo el mundo decía prefiero morir luchando
     que morir de hambre, fue un acto espontáneo y del momento. Producto de esto fue que
     el gobierno interpuso un requerimiento de aplicación de la ley de Seguridad Interior del
     Estado acusándonos de terroristas, de violentistas, todo eso ocurrió el 1° de diciembre.

     Así, el día 6 procedieron a mi captura en el campo mientras regresaba a mi casa, unos
     25 policías que tenían orden de dispararme si yo me arrancaba, me apuntaron todos e
     interceptaron el bus y amenazaron a toda la gente que solicitaron que pasaba conmigo,
     yo no tenía nada sobre mí, ninguna arma porque yo nunca he tenido.
     Así procedieron a llevarme a unos 80 kilómetros de la zona de Arauco, a la IX Región
     donde me pasaron e un retén de carabineros y luego me trasladaron a otra zona, como
     a eso de las diez de la noche, aquí me dejaron solo en una sala de cemento y con el
     suelo medio de agua, aquí pasé la noche muerto de frío.

     Al día siguiente me tocó un interrogatorio, como a eso de las 9 de la mañana hasta
     como eso de la 4 de la tarde, aquí recibí amenazas y grabaciones de mi madre en las
     cuales se escuchaban sus llantos, ya a esa altura no comencé a entender nada, los
     policías me decían que yo era el hombre clave de todo el atentado que había ocurrido,
     yo no tenía ningún antecedente de lo que había ocurrido, no conocía mayormente el
     hecho.

     Como a eso de las 11 de la noche me trasladaron a otra sala, incomunicado en una sala
     obscura en la cual uno pierde la noción del tiempo, no sabe qué día es, ni qué hora es,
     lo único que recibe a cada momento son amenazas. Aquí pasé entonces toda la noche y
     como no llevaba ropa me entumí de frío con los pies en el agua.

     Al día siguiente me desperté ya con sol y me encontré en una camilla botado con
     algunos doctores a mi lado, ellos siguieron interrogándome y diciéndome que dijera la
     verdad, que les aportara, entre ellos me acusaban que era terrorista y que entregara
     todo el armamento.
     Yo como dirigente social nunca he pensado en eso, no tenía conocimiento de ningún
     grupo armado, yo sólo con mi intelectualidad llevaba un grupo de gente a recuperar sus
     tierras.

     Al tercer día me dejaron en un baño colgado con los brazos atrás, fueron los días más
     duros que tuve. Después, creo que fue como el día miércoles me trasladaron a una sala
     donde tendrían que aplicarme corriente, aquí en este lugar me amarraron los testículos y
     brazos con ligas, seguían mientras tanto solicitándome que aportara a la investigación.
     De hecho como yo no era terrorista, ni tampoco tenía antecedentes mayores, no tenía
     nada que aportar, tampoco se me ocurría nada a inventar. Así pasé también esa etapa
     en la cual seguí recibiendo amenazas, en una de esas me recuerdo que me colocaron un
     arma en la cabeza con la bala pasada y dispararon al lado mío. Yo no tenía temor y me
     dije si muero por mi pueblo, por nada más, eso decía yo y minuto que pasaba era
     minuto de vida más que yo tenía.

     Al fin nunca sentí temor, y me decía que si moría por esta causa era un orgullo para mí,
     ese era mi pensamiento, y de colaborar nada, ya que no tenía antecedentes de lo que
     ellos me preguntaban. Todo eso fue duro para mí y la ley chilena establece que uno
     puede estar 5 días incomunicado y yo por ser joven y por tener una capacidad de
     estudios mayor que el resto de mis compañeros me tuvieron 7 días incomunicado y la
     ley chilena no dice nada, para uno así queda en evidencia el racismo que existe contra
     nosotros y el acto discriminatorio.

     Luego me trasladaron a Temuco frente al ministro, eso fue el séptimo día y luego de la
     entrevista con el ministro me llevaron nuevamente incomunicado a un calabozo de
     cemento con alambres, me mantuve aquí diciéndome siempre que estaba luchando por
     mi causa y que no tenía antecedentes de lo que se me preguntaba.

     Aquí todo el mundo me trataba mal, el que pasaba se permitía de pegarme, bueno eso
     parece que es la realidad que vivimos los mapuche acá en Chile y eso sin
     reconocernos.

     Bueno, aparte de eso hay una serie de torturas más que ellos aplican, a mí me dejaron
     entumirme, me esposaron todo el tiempo durante el régimen de tortura, durante los 7
     días de tortura me tuvieron que llevar tres veces al hospital y los certificados del
     hospital cuando los pedí se les perdieron todos.

     Hoy, aunque pasé todo eso, que es duro, seguiré luchando, soy joven y los hermanos
     me reconocen. Finalmente me digo que es un acto de injusticia más que comete el
     Estado. Creo que nuestros antepasados han sufrido mucho más, y mis padres por el
     hecho de vivir en un terreno reducido sufren y yo no quiero sufrir como sufren ellos, es
     por eso que pienso que es necesario luchar y que es la única forma de decir que somos
     autónomos y que nos respeten de una vez por todas y por eso voy a seguir luchando.