Durante el último tiempo las familias, principalmente mujeres y niños, de la Comunidad Mapuche Wente Winkul Mapu, han sufrido el hostigamiento, persecución y violentos allanamientos. Por Gonzalo Manquepillán O. (Escrito originalmente en www.werken.cl)
Durante el último tiempo las familias, principalmente mujeres y niños, de la Comunidad Mapuche Wente Winkul Mapu del Lof Chekenko en Ercilla, han sufrido el hostigamiento, persecución y violentos allanamientos de parte de la policía militarizada de carabineros.El año 2011 el mundo se sorprendió al ver las imágenes capturadas por un corresponsal gráfico que mostraba a policías irrumpiendo con armas de guerra, bombas lacrimógenas y violencia inusitada contra casas donde viven humildes familias pertenecientes a esta comunidad. Se les llegó a comparar como una invasión “vietnamita” en el territorio mapuche, donde sin conformarse con romper todo a su paso, atacan a mujeres y niños con un odio racista solo comparado con políticas de represión de dictaduras fascistas, las que a través de la militarización y la represión violenta quieren acallar las reivindicaciones justas de quienes ponen en riesgo la llamada seguridad interior del estado que quiere ser impuesta en un territorio usurpado por latifundistas y empresas forestales que han invadido, destrozado y apoderado estas tierras al amparo de esas políticas de una guerra irregular y donde el mapuche es el “terrorista enemigo” al que hay que aniquilar sin importar los métodos.
Hace unos años, jóvenes familias del Lof Chequenco formaron esta comunidad, con la mirada puesta en la recuperación de miles de hectáreas que componen el territorio ancestral mapuche y que hoy están en manos de forestales Arauco, Mininco y Cautín, además del latifundista colono Juan de Dios Fuentes, y como dice el werken Daniel Melinao: No se trata de exigir veinte o treinta hectáreas a Conadi o al Gobierno, se trata de una lucha por territorio, de 2500 hectáreas usurpadas por latifundistas como Fuentes y las empresas forestales, incluso existe un cementerio mapuche bajo plantaciones de eucaliptos.
Esta reivindicación territorial es la que se intenta sofocar desde el Estado chileno, quien además de ordenar los numerosos asaltos militares de Carabineros a sus hogares, ha involucrado a la mayoría de los miembros de la comunidad en distintos montajes político-judiciales. La mayoría han resultado absueltos de las acusaciones de los fiscales coludidos con los empresarios que ocupan wallmapu, incluso se ha determinado judicialmente que se deje de utilizar el uso de bombas lacrimógenas y la no aplicación de violencia contra mujeres, ancianos y niños. Eso sin embargo no se cumple y eso es amparado por fiscales que están asignados a cumplir misiones de mando mayor, como es el caso del fiscal Luis Chamorro quien estuvo el lunes recién pasado en el último allanamiento en la comunidad.
Lo sucedido el lunes recién pasado en la comunidad deja de manifiesto que no se calmarán tan pronto las acusaciones y persecución a sus integrantes. A pesar de los constantes fracasos en sus estrategias, la Fiscalía vuelve a utilizar a sus famosos “testigos sin rostro” para acusar y encarcelar a comuneros y dirigentes, a crear montajes que a la luz del momento y el tiempo resultan burdos, pero que la justicia al invocarse la criminal ley antiterrorista, le da un arma jurídica que permite encarcelar por meses y años a quienes son los “enemigos” de las políticas de invasión en el territorio mapuche y de quienes ven amenazados sus intereses económicos generados con el robo de los recursos naturales y la apropiación de tierras que no les pertenece.
La Comunidad Wente Winkul Mapu del Lof Chequenco sigue adelante con el proceso de recuperación del territorio ancestral en la zona de Ercilla, caracterizado por la dignidad de su gente al enfrentar la dura lucha que a diario mantienen y las consecuencias asumidas con la frente en alto por la comunidad, que sin dejarse manipular por el asistencialismo del gobierno chileno de turno, continuará movilizándose por el territorio ancestral y la soberanía mapuche sobre él, han señalado sus dirigentes
Los hechos ocurridos el lunes fueron conocidos por la opinión pública en un relato neutral hecho por el jesuita Luis García que daba cuenta de mas de 50 efectivos fuertemente armados, acompañados de carros blindados y con un destino claro: reprimir a mujeres, ancianos y niños que se encontraban en sus viviendas. No habían hombres, no hubo enfrentamiento, quizás los únicos que podrían estar en las inmediaciones fueran los llamados “testigos protegidos” o integrantes de algún comando que defiende al latifundista Juan Fuentes, mapuche de la comunidad según el relato del jesuita no habían, sin embargo resultó herido un policía del Gope que posteriormente falleció, escenario ideal para un montaje que posiblemente estaba preparado.
Rápidamente el Ministro del Interior se traslada raudamente, tal como lo hiciera para los incendios de Carahue. Su obsesión por el tema mapuche es clara y los reveses que ha tenido lo impacientan. La ley está diseñada para aplicarla al mapuche, cuando la ha invocado en otros escenarios el no ha asistido tan presuroso, sin embargo los ministros responsables de esos casos han debido abandonar sus sillones de palacio, como son Lavín en Educación y Rordigo Álvarez por el caso Aysén. Por el caso Bombas reclutó en premio a su asesor experto Alejandro Peña.
Los montajes están muy presentes en cada accionar del estado y sus organismos en cada incursión represiva y muchos medios lo han demostrado haciendo rápidamente eco de ese aparataje que ingresa por el medio comunicacional como primer eslabón. Salen mapas, biografías y antecedentes a escasos minutos de sucedidos los hechos. Y paradójicamente no es por eficiencia periodística. Aunque burdos a veces, tienen su objetivo, tal como se lo comentaba ayer a unos amigos en referencia a lo que me llamó mucho la atención por la similitud del lenguaje transmitido: En Wente Winkul Mapu se dice que el carabinero muerto recibió una bala de 9 mm , sin embargo lo informado por la misma institución dice que se requisó una escopeta hechiza, que sin entrar en cuestionamiento de que todos los habitantes del sur usan alguna para su defensa, llama la atención de que pudiera disparar balas de ese calibre. Y ese mismo lenguaje de 9 mm fue el que usó un periodista de Mega cuando relataba un supuesto enfrentamiento en los días del incendio de Carahue, señalando a las 5 de una oscura mañana que “mapuche disparaban desde el interior y silbaban las balas de 9 mm”. Oído experto de un corresponsal de guerra?
En fin, hoy fue Wente Winkul Mapu, ayer Lleu Lleu, también Temucuicui y Trafún. Siguen los gruesos calibres y quizás ya piensen en usar una bomba atómica para acallar la demanda justa del pueblo mapuche, claro está que consecuencias parecidas ya se respiran en el territorio mapuche con su contaminación, plagas, destrucción y muerte de sus recursos naturales… sin embargo ¡el mapuche Resiste!




