Erupción del Cordón del Caulle sigue causando estragos en Puelmapu. Por habitar en zonas más aisladas, la ayuda les llega de manera irregular. Han perdido viviendas y ganado y reclaman ayuda. Al menos, Villa La Angostura tuvo ayer su primer día de sol y sin lluvia de cenizas. Se reanudan los vuelos al sur.

En la víspera de su año nuevo, el pueblo mapuche que habita en Neuquén y Río Negro intenta hacer frente al fenómeno desatado por el volcán Puyehue. Las organizaciones indígenas piden mayor asistencia del Estado en las comunidades que habitan en zonas rurales para poder sortear esta situación “dramática”, sobre todo porque la economía agropecuaria de subsistencia que practican se encuentra en situación crítica. “Necesitamos rearmar la vida comunitaria”, manifestó Mario Raylaf, poblador mapuche de Paichil Antriao, de Villa La Angostura.
El hombre contó que no sólo están faltos de forraje para el ganado, sino que también deben solucionar el colapso de algunas rucas (casas) y de pequeños viveros, en los que producen alimento, que cedieron por el peso de la ceniza en los techos. Desde el Ministerio de Desarrollo Social informaron que se trabaja en la asistencia de los pueblos originarios, mediante entrega de agua, barbijos y alimentos, como así también en el apoyo para alimentar animales. No obstante, desde esa cartera indicaron que todavía hay comunidades a las que no se llegó a causa de que “se encuentran en lugares de muy difícil acceso”.

Raylaf describió que en su comunidad se rompieron “cinco rucas” y también varios viveros (invernaderos) en los que producen frutas y verduras. El hombre contó que recibieron del Estado agua potable y barbijos, pero expresó la necesidad “urgente” de “conseguir material para restaurar” las construcciones caídas. El balance que hacen en su pueblo del impacto de la lluvia de cenizas incluye la pérdida de animales, la dificultad para afrontar un nuevo período de siembra y el impedimento de practicar actividades relacionadas al turismo en la temporada de invierno.

Raylaf aseguró que buscarán “una alternativa para rearmar la vida comunitaria”, pero temen “por los meses próximos”. En la zona centro de Neuquén la situación “es desesperante”, según sostuvo Relmú Ñanku, representante de la Confederación Mapuche. La mujer contó que entre Cutral-Có y Zapala, donde habitan veinte comunidades, las familias “perdieron la mitad de sus animales”. La cría de ganado caprino y ovino es la “actividad central” de la que obtienen el sustento. A eso se suma la “escasez de agua”, debido a que arrastran varios meses de sequía. Por ahora, dijo preocupada Ñanku, no tuvieron respuesta de los gobiernos nacional y provincial.

En Río Negro, desde el Consejo Asesor Indígena, que nuclea comunidades mapuches, sostuvieron que la asistencia con fardos de alimentos para los animales “tiene un alcance muy acotado”. Susana Lara, miembro de esta organización, explicó que la ayuda que llega “sólo es para alimentar chivos y ovejas”. “Pero las familias tal vez tienen una vaca, algunas gallinas o caballos y no pueden salvarlos”, agrega. “No tenemos los recursos con los que cuenta un ganadero para esperar una solución en el futuro”, agregó.

El director de Emergencia del Ministerio de Desarrollo Social, Sebastián Ciatti, explicó que “por dificultades en los caminos” hubo demora en llegar a las comunidades rurales. El equipo que integra Ciatti recorre desde los primeros días de la erupción del Puyehue las localidades de Río Negro y Neuquén más próximas al volcán. El funcionario asumió que “en cuanto la accesibilidad lo permita harán entrega de barbijos, alimentos y agua mineral” en cada uno de esos poblados.
Ciatti también remarcó la tarea del Ministerio de Agricultura mediante la entrega de fardos para la producción pecuaria, pero aclaró que todavía hay lugares a los que no se puede llegar. “En algunos casos las comunidades indígenas que se dedican a cría de ganado están en lugares de muy difícil acceso”. Por último, Jorge Nahuel, werkén (vocero) de la CMN, dijo que el martes, cuando se celebrará el año nuevo mapuche, solicitarán con toda su “fuerza espiritual que esta lluvia de cenizas cese”.

La ayuda no llega a mapuches
"Los pequeños productores mapuches vive una grave situación. Cayó ceniza, esa que es como el polvo que deja la leña, es arena que con la lluvia se vuelve muy pesada y aplastó al pasto con capas de 10 o 20 centímetros", explicó ayer Roberto Ñancucheo, werken de la Confederación Mapuche del Neuquén.

"La televisión se cuida de reflejar toda la realidad que se vive aquí para no perjudicar al turismo. Llevará más que un mes para que se limpien los lagos, falta agua y los hermanos decidieron carnear al ganado porque no se lo podrá alimentar. Llega ayuda, pero no alcanza", remarcó el representante de la comunidad ubicada cerca del cerro Chapelco, al sur de San Martín de los Andes.

"La situación de las comunidades es de una emergencia que se agrega a la falta de un relevamiento territorial, como está contemplado en la ley 26160, para apuntar al problema central: la tierra. En Neuquén vivimos unos cien mil mapuches, según nuestros registros, pero no tenemos los derechos y garantías que protegen a los empresarios que ocupan nuestros territorios", resalta Ñancucheo.

El día en que volvió el Sol

Villa La Angostura, la localidad argentina más cercana al complejo volcánico chileno Puyehue-Cordón Caulle y una de las más afectadas por la dispersión de cenizas, amaneció ayer con sol pleno por primera vez desde el comienzo de la erupción. El Comando de Operaciones de Emergencias (COE) destacó el efecto de la mejoría climática y agregó que se registró una sensible “disminución en la actividad volcánica, sin nuevas precipitaciones de cenizas por acción de los vientos”. El buen clima continuará durante todo el día de hoy.

La Empresa Provincial de Energía de Neuquén (EPEN) informó que pudo restituir el servicio en Villa La Angostura en un 70 por ciento. La ciudad estaba casi totalmente a oscuras desde el lunes 6 de junio. Por su parte, los buzos de Prefectura, junto a personal municipal, avanzaron en la reparación de la bomba de agua, que ayer dejó sin el servicio a nueve barrios.

A pesar del alivio, la localidad neuquina continúa sumida en una grave crisis por la erupción, que dejó una acumulación de arena y cenizas de entre 20 y 30 centímetros en las calles y provocó la destrucción de techos, el corte de caminos y otros trastornos. Unas 400 personas, movilizadas por el COE, entre soldados, gendarmes, otros efectivos y vecinos solidarios, se están ocupando de la limpieza de espacios y edificios públicos, del reparto de agua potable y de otras tareas de asistencia a los sectores más afectados.
POR LEONARDO ROSSI / PAGINA12