El sábado 24 de marzo miles de personas marcharon a Plaza de Mayo para repudiar el 31º aniversario del Golpe Militar y pedir la aparición con vida de Jorge Julio Lopez, querellante en el juicio contra el genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz. Entre los organismos de derechos humanos, sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales – además del importante caudal de autoconvocados que se moviliza para esta fecha – estuvieron distintas expresiones de los pueblos originarios que viven en Buenos Aires, sus banderas y emblemas se observaron en distintos momentos y lugares de la manifestación. Conversamos con ellos. Indymedia, 2 de abril de 2007

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Los pueblos originarios y el repudio al último genocidio

Por Hernán Scandizzo y Pablo Badano / Indymedia - Saturday, Mar. 31, 2007
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El sábado 24 de marzo miles de personas marcharon a Plaza de Mayo para repudiar el 31º aniversario del Golpe Militar y pedir la aparición con vida de Jorge Julio Lopez, querellante en el juicio contra el genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz. Entre los organismos de derechos humanos, sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales – además del importante caudal de autoconvocados que se moviliza para esta fecha – estuvieron distintas expresiones de los pueblos originarios que viven en Buenos Aires, sus banderas y emblemas se observaron en distintos momentos y lugares de la manifestación. Conversamos con ellos.

Foto: Rulo


“Nosotros somos una realidad de esto que se llama ahora Argentina, porque siempre estuvimos acá”, aclaró Benito Espíndola (50), abogado diaguita y presidente de la Organización de Comunidades de Pueblos Originarios (ORCOPO), que a las 17 comenzó a marchar desde el Congreso. “Estamos en contra de este genocidio por el cual está la convocatoria de hoy. También decimos que hay otro genocidio mucho más grande que también hay que recordar, que es el de más de 100 millones de hermanos, que todavía se habla muy poco. Queremos que la sociedad tome conciencia”, explicó.

En otro punto de la larga marcha el kolla Pedro Moreira (65), de la Biblioteca Indoamericana Inti Huasi de San Miguel, contó: “Hace más o menos 15 años que siempre venimos a manifestarnos con nuestra wiphala. Al comienzo la gente no nos prestaba tanta atención como ahora, porque había una mirada como de un espectador que mira algo folklórico, llamaba la atención nuestra ropa, nuestra música. Pero estos últimos días nos están prestando atención especialmente por la manera y la armonía con la que nosotros vivimos y compartimos con la naturaleza nuestra vida. Eso qué quiere decir: que nosotros venimos siempre, siendo concientes de que a pesar de que queremos recuperar historia y nuestra cultura, estamos viviendo una realidad que nos agobia y sabemos que tenemos que estar presentes en cualquier movilización que la sociedad reclama con justicia y con razón”.

El kolla jujeño Pedro Moreira.
Foto: Hernán Scandizzo / Indymedia

También presentes en el repudio con su propia columna estuvieron los miembros de la Agrupación de Estudiantes Mapuches y Chilenos en Argentina. “Nos motiva expresar nuestra solidaridad con el pueblo argentino, por toda la gente que sufrió el Golpe, por la gente que murió, por la gente que fue torturada, por la gente que desapareció. Nosotros como parte de un pueblo originario conocemos muy bien de esto, también de nuestra parte, como estudiantes mapuche, hoy día tenemos la represión en Chile y la idea nuestra es expresar nuestra solidaridad con el pueblo argentino y a la vez también denunciar lo que está en Chile ocurriendo hoy, como también sigue ocurriendo acá en Argentina como es el caso del compañero López”, expresó su vocero, quien pidió reservar su identidad.

“En estos cinco siglos que pasaron a nosotros prácticamente nos negaron, nos dijeron que ya no estábamos y de pronto empezamos a surgir y cada vez somos más lo que estamos empezando a salir. Yo creo con toda sinceridad que la época de silencio está llegando a su fin. Por eso desde distintos grupos étnicos y a lo largo y ancho del país se están empezando a movilizar, y no sólo en nuestro país sino a lo largo y ancho del continente, y alrededor del mundo. Todos los pueblos originarios estamos tratando nuevamente de decir que estamos presentes, hoy más que nunca porque la situación se está poniendo demasiado crítica para nosotros”, agregó Moreira.

DEMANDAS VIGENTES

Además de compartir la consigna central del acto de repudio, las agrupaciones originarias sumaron las propias. “Hoy el Estado argentino sigue con el genocidio y etnocidio de los Pueblos Originarios y atentando contra la naturaleza”, sostuvo ORCOPO en su convocatoria, en el que denunció la tala indiscriminada de bosques, los proyectos mineros en la Cordillera de los Andes, la venta de los territorios con reservas de agua, la expropiación de tierras convirtiéndolas en Patrimonio de la Humanidad y el no cumplimiento de las leyes indígenas 23.302 y 24.071. Además destacó que “en el último debate de la ONU el representante de Kirchner negó los derechos indígenas mientras se morían 19 niños mbya guaraní por desnutrición, y llamó a unirse “por la libertad de todos los presos políticos, como nuestros 5 hermanos guaraníes que serán devueltos al Paraguay para ser juzgados y Inireo Mora detenido por tenencia de [hojas de] Coca”.

Durante la marcha Espíndola se retomó los puntos de la convocatoria y subrayó: “Yo creo que el problema central que no debemos perder la mirada es el tema territorio. A partir de la titulación definitiva podemos desarrollar todo lo que es la política indígena autónoma dentro de nuestras comunidades, porque cuando tenemos la tierra no necesitamos de más nada, ni de políticos ni de asistencialismo. Y después pasa también por que nos reconozcan como pueblo y lógicamente una libre determinación, qué es lo que queremos nosotros con nuestro pueblo”.

Moreira por su parte destacó: “El sueño que perseguimos nosotros, como cualquier otro, es la posibilidad de un cambio, pero un cambio verdadero que todo el mundo está buscando hoy mismo en esta movilización tremenda, con un sueño: buscando un mundo mejor, un mundo donde quepamos todos, un mundo para todos. Y nosotros creemos humildemente que por haber formado estas culturas originarias podemos aportar muchísimo, despojándonos de toda soberbia, sin pensar que solamente los pueblos originarios vamos a poder lograr ese cambio. Eso lo vamos a lograr, creemos nosotros, con todos los hombres del mundo”.

Foto: Hernán Scandizzo / Indymedia


“Por ahí algunos hermanos quieren acortar el camino, llegar a partir de un partido político o pegándote a determinado Gobierno”, destacó Espíndola. “No sé, hay que ver las necesidades, donde no hay tierras veo que está muy mal la cosa, depende mucho del asistencialismo, más hoy que están quedando sin bosques, sin sustento diario que antes se tenía a mano en las comunidades de pueblos selváticos. Entonces las realidades son muy diferentes. Para nosotros la tierra tiene un valor central, si tenemos la tierra yo creo que no necesitamos más nada de los gobiernos. Y creemos que debemos empezar con lo primero, ser nosotros mismos y a partir de ahí plantear una relación diferente al Estado, como pueblos que somos, como naciones.”

SITUACION EN BUENOS AIRES

“No somos pocos sino que – lo dice la propia estadística oficial – el 17% de la población indígena vive en lo que es el Área Metropolitana y el Gran Buenos Aires. Aún esas cifras son muy mentirosas, yo creo que acá hay un padrón de más de un millón de hermanos, pero muchos de ellos están en un proceso de autoidentificación”, afirmó Espíndola.

“Casi todo el gran cordón de Buenos Aires venimos del interior, de las provincias, de los pueblos originarios. Venimos expulsados muchos por la necesidad de buscar un sueño, un trabajo, pero muchos están viniendo expulsados de sus tierras originarias donde vivían con toda tranquilidad y en armonía con la naturaleza”, denunció Moreira, que a los 23 llegó de La Quiaca, hace ya más de 40 años. “¿Y qué es lo que venimos a hacer acá? A formar las tremendas villas miserias y a sufrir las terribles vicisitudes que en estas grandes ciudades tenemos. La falta de trabajo, la falta de posibilidades, la falta de atención médica y un sinfín de cosas que nos sacuden”. No obstante mostró su optimismo: “En los últimos tiempos vemos una gran movilización dentro del mismo Gran Buenos Aires y las grandes ciudades, están tomando nuevamente... recuperando su cultura, sus costumbres, están cada vez más saliendo con la frente en alto y con mayor dignidad a defender los derechos como cualquier ciudadano del país”.

Foto: Hernán Scandizzo / Indymedia


Por su parte Espíndola contó los desafíos de ORCOPO ante la realidad de la gran ciudad. “Tratamos de articular con los hermanos de distintos pueblos, porque acá hay todo un conglomerado de pueblos: hay tobas, mapuches, diaguitas, quechuas, aymaras. Tratamos de vivir en esa diversidad y tratar de organizarnos a través de organizaciones, si bien hay comunidades. Pero también luchamos un poco con el desconocimiento del Estado, que trata de dividir con esto de la comunidad urbana, comunidad rural, que es una falsa antinomia que creó durante mucho tiempo para dividirnos”.

A este contexto se suman los jóvenes que año a año arriban desde el otro lado de la Cordillera, algunos de los cuales aparecieron en el escenario político local el año pasado apoyando la lucha de los presos políticos mapuche en huelga de hambre en la cárcel de Angol. “Todos los años está llegando una gran cantidad de estudiantes a Argentina porque en Chile no se dan las condiciones para que gente pobre pueda estudiar, explicaron. Poco a poco van articulando con el resto de la organizaciones locales, sumando su reclamo a un espacio en el que antes no se apreciaba presencia de los pueblos originarios.


 


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