Un criterio para la cuantificación
Uno de los elementos claves para la cuantificación de la población mapuche es -indudablemente- la propia autoidentificación. La pregunta censal(5) estaba dirigida -por sobre cualquier otro criterio- a identificar y por tanto cuantificar a un sector de “chilenos” que se “autoidentificaba con” alguna de las “culturas” indígenas. Una supraidentidad, común a todos, estaba explicitada en el encabezamiento de la pregunta: éramos, antes que nada, chilenos. Luego, la opción era la adscripción voluntaria con una cultura indígena y no como una -parte activa de la- cultura indígena. El resultado era obvio: muchos chilenos, sin tener un origen étnico mapuche, reaccionarían identificándose con los mapuche; y de igual forma, muchos mapuche reaccionarían negándose a reconocerse como mapuche, y por tanto identificándose con los chilenos.Si bien el hecho de que exista población mapuche en todas las regiones del país pueda ser aceptado sin grandes resquemores, el que en la Antártica se hayan contabilizado 13 mapuche, amerita por lo menos una sospecha ¿operó allí la voluntad de identificarse con, que es distinto a identificarse como mapuche?
A pesar de que la respuesta puede parecer obvia, esa obviedad nos llevaría a cuestionar las cifras censales, o por lo menos, a reconocer que existen distorsiones. Estimamos que, efectivamente, muchos chilenos se identificaron con los mapuche y sospechamos que muchos mapuche no se identificaron como tales. Signo de ello es que en comunas situadas en los extremos del país y marginales respecto a sus propios centros regionales -como Sierra Gorda en la segunda región o la Antártica que hemos citado- registran población mapuche a pesar de no constituir puntos atractivos para la migración, ni siquiera en décadas pasadas. Así también el peso de la población mapuche de la IX Región -15,49%- respecto a la población total autoidentificada parece demasiado débil. Los extremos del continuum de la autoidentificación -aquellos que lo hicieron con y aquellos que se negaron como- ¿son mutuamente compensables?
CUADRO Nº 6 ÍNDICE DE POBREZA Y EXTREMA POBREZA EN
COMUNAS CON ALTO % DE POBLACIÓN
MAPUCHEComuna % de pobreza y
extrema pobreza% población
mapucheSaavedra 60 63,71 Galvarino 79 57,09 Nueva Imperial 57 53,03 San Juan de la
Costa--- 50,77 Curarrehue 82 48,27 Freire 48 46,20 Teodoro Schmidt 69 45,33 Ercilla 43 39,53 Lonquimay 71 38,87 Melipeuco 96 37,29 Fuente INE 1993; Ficha “CAS” 2 (citada por INE, 1992) Dejando de lado el tema del impacto de los estereotipos en la autoidentificación de los individuos en sociedades pluriétnicas bajo régimen de dominación/sujeción, que ya hemos analizado, cabe preguntarse si este sólo criterio puede ser suficiente para acercarse a una cuantificación más “objetiva” de la población mapuche. Estaríamos tentados a decir que no, si es que dejásemos de reconocer un alto sentido de identidad étnica entre los mapuche. Sin embargo, estimamos que un segundo elemento debe ser considerado en censos futuros y en las investigaciones que surjan a partir de los datos actuales: la filiación étnica por el criterio del apellido.
Efectivamente, el “apellido” mapuche ha venido a convertirse en un elemento de identificación étnica por excelencia. Esto es válido tanto en la relación entre individuos mapuche, como entre éstos y los chilenos. Una interesante tesis de Viviana Delgado y Odalie Moscoso permite apreciar la importancia del apellido en los lazos de identidad entre jóvenes estudiantes mapuche secundarias de Temuco (Delgado, Moscoso: 1992). De allí que, entre aquellos individuos que optan por rechazar su filiación étnica en pos de una asimilación total a los chilenos, el acto cumbre lo constituya el reemplazo del apellido mapuche por uno de origen hispánico. Desaparece así el último elemento cultural que indica su origen en un grupo distinto al cual desea asimilarse.
El criterio del apellido en la cuantificación de la población mapuche encuentra adeptos y detractores. Entre estos últimos, el argumento más común es que, si bien el apellido es un indicador del origen étnico, no indica, en cambio, la identificación con el grupo, ni el uso de un repertorio de elementos culturales considerados como propios de su grupo de origen. Esto efectivamente es así, pero debemos recalcar que la población mapuche está inserta en un cuadro de relaciones étnicas de dominación/sujeción (de colonialismo interno, para ser más precisos) que ha provocado profundos trastornos, modificaciones y actualizaciones de la cultura propia.
CUADRO Nº 7 TASA DE CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO
ANUAL1960-70 1970-82 1982-92 Chile + 1,99 + 2,03 + 1,79 Región
Metropolitana+ 2,76 + 2,62 + 2,29 Malleco + 0,14 + 0,81 + 0,60 Cautín + 0,69 + 1,42 + 1,20 Fuente INE 1993 Otros elementos culturales que se invocan como descriptores de la filiación étnica y por tanto considerables para la cuantificación de una población -uso de la lengua, prácticas religiosas, presencia de elementos materiales de uso cotidiano, tipo de asentamiento, etc.- pueden manifestarse en forma abierta, clandestina, o simplemente desconocerse o negarse por los individuos(6) y en todos los casos más bien indica los efectos de una imposición ajena -la chilena- que el resultado de una decisión cultural autónoma por parte de los mapuche, tomados socialmente. Como se indicó anteriormente, la determinación de la población mapuche por el uso o no uso de un repertorio de elementos culturales considerados como propios (esto es, originados en el grupo), presenta una visión estática del fenómeno étnico. En último término, los elementos culturales propios deben ser determinados históricamente; éstos serán, aquéllos que el grupo efectivamente produce, reproduce, mantiene y transmite independientemente de su origen histórico y sobre los cuales ejerce decisiones autónomas.
Con todo, el apellido es quizás uno de los pocos elementos culturales que no ha sufrido modificaciones desde el siglo pasado y en verdad, es una reproducción casi exacta de los nombres de los linajes y de los individuos al momento de la derrota. Un individuo mapuche conserva y transmite su apellido -sin olvidar que en ello opera el código chileno- independientemente del conocimiento y del uso de los elementos culturales que actualmente están bajo control cultural mapuche. Luego, su grado de aculturización es el resultado del estilo de las relaciones interétnicas en Chile que son -desde luego- independientes de la voluntad individual y colectiva mapuche.
Para efectos de la cuantificación de la población mapuche contemporánea, debe entenderse -en un sentido estricto- como tales a todos aquellos individuos que conservan uno o dos apellidos mapuche (incluyendo a aquellos nietos de abuelas mapuches y que, por efectos del patronímico, no conservan los apellidos; como aquéllos que posean alguno de los apellidos hispánicos apropiados el siglo pasado: Contreras, Sandoval, Morales, Avendaño, etc., casos ambos que requerirán de una pesquisa más fina); y en un sentido más amplio, a todos aquellos que voluntariamente se identifican como mapuche.
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