Esta “fosilización” de la imagen de la etnia subordinada ha influído en los censos oficiales que sólo contaban a los mapuche residentes en las comunidades, desconociendo a los que se veían forzados a emigrar en parte por las mismas políticas del estado. También se ve reflejada en la nueva ley indígena que sólo dedica un párrafo (el 5º, Art. 75-77) a la población indígena urbana y migrante. Desgraciadamente, también el impacto del prejuicio se ha reproducido al interior de la sociedad mapuche; algunos rechazan a otros por no ser lo suficientemente “puros” o “auténticos,” por ejemplo, por no saber hablar el mapudungun o por no haber vivido en una comunidad. Algunos mapuche, tan fuertemente impactados por la discriminación y la imposición de un sistema ajeno de valores -de lo que se estima como “bueno” y lo que se desprecia como “malo”- rechazan su propia identidad étnica. No se puede suponer, sin embargo, que esta decisión de negarse a sus raíces, a su ser, es una decisión tomada libremente en un “mercado” de identidades igual como uno escogería un sabor de helado. Estas definiciones son políticas y reflejan unas relaciones políticas; no por basarse en elementos culturales visibles escapan de ser políticas. Cuando estos rasgos descriptivos que forman la definición se fundamentan en una visión estática de un pueblo, la conceptualización de la etnia así definida niega la realidad de procesos de innovación y apropiación(3) cultural.
CUADRO Nº 4 COMUNAS CON MAYOR POBLACIÓN MAPUCHE
Censo 1992 (14 años y más)Comuna Población
MapuchePoblación
Comunal% población
MapucheTemuco 38.410 176.712 21,73 Concepción 28.871 243.742 11,84 La Florida 28.339 232.812 12,17 Maipú 20.958 179.446 11,67 Talcahuano 20.664 179.694 11,49 Pte. Alto 20.596 174.208 11,82 Peñalolen 17.692 127.551 13,87 La Pintana 16.431 112.264 14,16 Santiago 15.955 190.508 8,37 San Bernardo 14.993 134.532 11,14 Cerro Navia 14.159 111.095 12,74 Pedro Aguirre
Cerda13.691 96.319 14,21 Nueva Imperial 13.627 25.693 53,03 Fuente INE 1993 Un mapuche no pasa a ser chileno porque vive en la ciudad, ocupa computadores, o se viste de polera, jeans, y nikes. Tampoco se pueden analizar las relaciones interétnicas o la situación de una etnia específica por medio de un análisis de individuos. Una etnia o un pueblo es, ante todo, un grupo social, no una suma de individuos. Es un grupo coherente porque sus miembros comparten elementos culturales que incluyen valores, memoria de una historia, conocimientos, experiencias, y un sentido de un futuro a compartir. Otros elementos culturales -lengua, organización social, recursos materiales, territorio, etc.- pueden haber sido enajenados a la etnia. Si los posee o no refleja su grado de autonomía, no su mera existencia como pueblo.
Para conceptualizar a una etnia, es necesario concebirla como un grupo de personas que se relacionan en base de una identidad social colectiva. Esta identidad surge de un conjunto de elementos culturales sobre las cuales el grupo tiene la capacidad social de decisión (Bonfil, 1983; 1986). Lo que Bonfil ha llamado “control cultural” alude a la posibilidad que el grupo tiene de determinar el uso de esos elementos culturales de acuerdo con sus propios objetivos. El poder de control cultural es el poder de crear elementos nuevos, de innovar, de apropiarse de elementos de otras culturas para desarrollar y renovar la propia. La identidad étnica no surge del compartimiento de elementos culturales específicos y definidos “a priori”, lo cual llevaría a una conceptualización estática e ahistórica de una etnia.
CUADRO Nº 5 COMUNAS CON MAYOR % DE POBLACIÓN MAPUCHE
Censo 1992 (14 años y más)Comuna % población
mapucheTotal población
mapucheTotal comuna Saavedra 63,71 6.113 9.594 Galvarino 57,09 5.313 9.305 Nueva Imperial 53,03 13.627 25.693 San Juan de la
Costa50,77 3.470 6.834 Curarrehue 48,27 1.865 3.893 Freire 46,20 7.531 16.300 Teodoro Schmidt 45,33 4.674 10.311 Ercilla 39,53 2.352 5.949 Lonquimay 38,87 2.400 6.173 Melipeuco 37,29 1.385 3.714 Fuente INE 1993 Es esencial reconocer el dinamismo cultural de las etnias. Ninguna etnia o pueblo en el mundo ha quedado petrificado en el tiempo. La creatividad cultural se aprecia tanto en el uso de los elementos culturales propios, como en la apropiación de elementos culturales ajenos. Este dinamismo es típico de pueblos incluso en situaciones de dominación y subordinación pero, por supuesto, se requiere de la autonomía para desarrollarse plenamente como pueblo.
La autonomía implica la existencia de un marco institucional (político) que permita que el pueblo en tanto pueblo decida sobre el uso de esos elementos culturales. Este derecho a la autonomía, o el derecho de determinar colectivamente su vida actual y su futuro, es fundamental a la vida humana. Por eso el liberalismo, que sólo reconoce -ciertos- derechos individuales, y es ciego a los derechos colectivos, funciona como ideología de dominación en manos de una etnia dominante. La negación de derechos colectivos en la filosofía liberal se une con el encasillamiento de las etnias dominadas en un pasado lejano y mitológico, un pasado dibujado por la propia etnia dominante a través de cronistas e intérpretes pasados y actuales. Así, las reivindicaciones por el derecho a la autonomía y la autogestión se descalifican com o atentados contra la “unidad/seguridad nacional” y como una vuelta irracional o a un pasado “atrasado”, “salvaje” o, bien, a una ilusoria edad de oro.
No obstante visiones estereotipadas y divisiones internas de una etnia, los procesos de innovación y apropiación siguen mientras exista la etnia. Innovaciones organizacionales e ideológicas, por ejemplo, de los mapuche frente a las políticas asimilacionistas del estado chileno, revelan su vitalidad aún cuando no llegan a imponer sus propios objetivos.(4) Incluso las organizaciones “asimilacionistas” buscan una “modernización” para sobrevivir como un pueblo, no su propia desaparición.
![]() |
|