| REPORTAJES |
| Domingo 21 de septiembre de 2003 |
La última condición para sellar acuerdo Ralco |
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Esta vez, Endesa tomó sus resguardos. Con la experiencia de haber negociado acuerdos para construir la central Ralco en el Alto Bío-Bío que, posteriormente, fueron desconocidos por Berta Quintremán y otros propitarios pehuenches que se negaron a permutar sus tierras, exigieron que esta vez firmasen personalmente el pacto sellado gracias a la intermediación del gobierno, para poner fin a un conflicto de una década. Las conversaciones privadas se iniciaron hace un mes, y fue el ministro secretario general de la Presidencia, Francisco Huenchumilla, el encargado de contactarse con las partes. Así, y gracias a la gestión de una comisión especial de su cartera, Endesa consiguió un acuerdo "satisfactorio" el martes pasado. Fue la salida del PS Jaime Andrade de la Subsecretaría de Políticas y Programas Indígenas, el 6 de agosto, la que permitió que las partes retomaran las negociaciones para desentrabar la construcción de la represa en el Alto Bio bío. Los sondeos habían estado congelados durante la gestión de Andrade, pues los abogados de las cuatro últimas propietarias pehuenches que se habían negado a permutar sus tierras en la zona, no lo reconocían como interlocutor. Tras la salida del personero -con quien Huenchumilla tuvo roces-, el propio ministro quedó a cargo del tema, debido a sus raíces mapuches y a su manejo en la materia. Por eso el Presidente Ricardo Lagos aceptó traspasar el problema de Mideplán a la Segpres. La primera medida del ministro fue la conformación de un equipo de trabajo a cargo del subsecretario Rodrigo Egaña, quien tuvo como misión conversar con las partes afectadas y restablecer las confianzas. Huenchumilla también le pidió al ex presidente Eduardo Frei que lo ayudara a través de sus contactos con Endesa en España. Finalmente, se llegó a un acuerdo. Pero para darle legitimidad, Endesa pidió una última garantía que el gobierno acogió: contar con la presencia de los propietarios en la firma del acuerdo. Y es que la dura resistencia que mostraron durante todo el conflicto las propietarias Berta Quintremán, Aurelia Marihuán, Mercedes Huenteao y Rosario Huenteao, hacía temer que desconocieran lo firmado por sus abogados. Por esa razón, Huenchumilla condicionó la firma del entendimiento a la asistencia de las propias mujeres a la ceremonia de suscripción, que se realizaría en La Moneda. El gobernador de la ciudad de Los Angeles, Esteban Krause, tuvo la misión de asegurar que las mujeres llegaran hasta la sede de gobierno, por lo cual las escoltó en su viaje a Santiago. Por su lado, las pehuenches exigieron que los medios de comunicación no estuvieran presentes en la firma. Aunque apoyaban el texto, no estaban ciento por ciento satisfechas, porque igualmente debían dejar sus tierras. Finalmente, cada familia recibirá $ 200 millones y 77 hectáreas -más de lo que consiguieron los primeros pehuenches que vendieron sus tierras- y el Estado entregará un aporte para que accedan a terrenos, viviendas y becas. Para La Moneda, lo primordial es que "se compró paz social". |