Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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2 parte  
 Reflexiones previas. 
 
 
Dado el siguiente gráfico:
 
Donde 
U : Universo de personas de la Región Metropolitana. 

PMRM : Población Mapuche de la Región Metropolitana. 

PM9C : Población Mapuche de 9 Comunas Seleccionadas(18) 

MC : Población Mapuche Concentrada. De ello se deduce que las diferencias entre poblaciones están definidas en función de su posición relativa dentro del Universo. 
 

Ello permite formular las siguiente hipótesis(19) 

Dado que las diferencias entre los subconjuntos poblaciones es función de su posición relativa respecto del universo, pero los elementos constitutivos de cada elemento y subconjunto son parte de cada subconjunto mayor, entonces debería ser posible encontrar características iguales (o a lo menos similares) para cada subconjunto. 

Corolario 

Si esto es cierto, entonces bastaría estudiar las características de la población Mapuche concentrada, para tener un acercamiento válido a las características de la Población Mapuche de la Región Metropolitana. 

Falseadores 

  • El Censo Nacional de Población y Vivienda de 1992 aplica las mismas preguntas a todo el universo, por lo tanto, en términos de dimensiones a medir, debería existir una alta confiabilidad, sin embargo respecto de la validez, al aplicar la pregunta de adscripción cultural, el censo no tiene diseñados controles de respuesta, ni controla sesgos debido a la intervención de variables endógenas y exógenas a la población censada. Por lo tanto, debería haber algún comportamiento o dimensión que se exprese en los distintos subconjuntos también de modo distinto, en términos de sus frecuencias estadísticas.
  • Dado que la cercanía o lejanía de los elementos constitutivos de cada subconjunto está relacionada con los patrones de cohesión social, entonces existirían diferencias entre el subconjunto menor y los subconjuntos mayores.
Corolario 

Si lo anterior se cumple, entonces no es necesario y suficiente estudiar las características de los conjuntos mayores, puesto que estos presentan diferencias entre unos y otros. 

Pero, ¿que dicen los datos duros? : 

Evidentemente ningún censo de población ha sido diseñado para obtener diferencias entre poblaciones, puesto que su función primordial es recoger información de toda la población contenida en los límites del país, independiente de su origen. 

Sin embargo, el último censo, entrega la posibilidad de recodificar la información censal disponible en formato electrónico y procesarlo con un software adecuado (REDATAM Plus) de modo de desagregar tal información respecto de la cuestión étnica. 

De este modo, es posible accesar información y compararla con distintos grupos poblacionales. 

La información disponible muestra que las variables “históricas" con que medía la demografía las diferencias étnicas (fecundidad, mortalidad, esperanza de vida, migración) hoy día ya no registran grandes fluctuaciones en medios urbanos de alta densidad como lo es la RM. 

De hecho las investigaciones sociodemográficas(20) más recientes indican que no existe brecha prácticamente entre la fecundidad de los Mapuche respecto de los no Mapuche que viven en la RM (tasa global de fecundidad TGF : 2,51 y 2,52 respectivamente(21). Esto quiere decir que los Mapuche han adoptado el patrón de comportamiento propio de la dinámica urbana en términos de su fecundidad y por ende de su tamaño familiar. 

Lo mismo es posible apreciar en el comportamiento de la mortalidad Mapuche y no Mapuche en la RM, aunque aquí hay una diferencia algo mayor de la diferencia observada en el caso anterior, sin embargo, en ningún caso ello es significativo (Tasas de Mortalidad Infantil TMI: 18,32 y 17,19 respectivamente(22). 

Según algunos demógrafos (Schkolnick y Oyarce, 1985, Chackiel y Peyser, 1994) (23) cifras como estas, estarían mostrando “un creciente proceso de asimilación", sin embargo ello no necesariamente es así. Evidentemente ha habido una incorporación de elementos culturales externos de modo asimétrico e incluso es posible pensar en la alternativa de incorporación de estos elementos culturales de modo “voluntario", por lo mismo, al hacer una lectura distinta de los mismos datos es posible afirmar que los Mapuche estarían adoptado ciertos patrones de comportamiento demográfico en función de su capacidad de sobrevivencia más que a un proceso de asimilación y que lo más probable sea que ello responda a una imposición de los sistemas de control de la sociedad dominante. 

Si bien, no existen prácticamente diferencias en las variables de fecundidad y mortalidad en la población Mapuche y no Mapuche, respecto del tema migratorio, el problema es algo distinto. 

En primer lugar, los observadores de la cultura Mapuche preocupados por el tema migratorio en distintos momentos históricos y coyunturas diferentes (Bengoa y Valenzuela 1982, Martínez 1985, Moltedo 1986, Marimán 1995, Llanquileo 1996, Greve 1996) han afirmado sostenidamente que la población Mapuche está sometida a fuertes presiones migratorias. 

En segundo lugar, los especialistas han visto acríticamente la migración Mapuche como indicador de desestructuración social(24). 

Ninguna de las dos posibilidades antes expuestas, responde necesariamente al fenómeno migratorio Mapuche. Es más, llama profundamente la atención la falta de rigurosidad y seriedad científica con que algunos especialistas en el tema tratan esta problemática(25) que luego extrapolan para sacar conclusiones fuera de contexto. 

La información disponible permite afirmar que la migración ya no es un indicador tan relevante en el estudio de la problemática Mapuche, por lo menos en lo que dice relación con los aportes de contingentes migratorios a la RM, puesto que estos no son tan significativos y además han alcanzado niveles muy similares a los de la población no Mapuche. 

Por lo mismo, lo anterior permitiría afirmar que la población Mapuche en la RM ya no se conformaría por la incorporación de contingentes que se introducen de otras regiones, sino más bien por reproducción demográfica. 

De hecho la migración parece ser más bien un mecanismo de sobrevivencia de la comunidad rural más que un mecanismo de movilidad social(26) 

La reconfiguración de los elementos históricos y sociales dadas por el proceso migratorio, rearticulan ciertas cirscuntancias que permite reflexionar la coyuntura en a lo menos dos sentidos, contrapuestos entre sí. 

  • Por un lado, la migración como fenómeno que facilita la desarticulación cultural, en la medida que ello desvincula o desarraiga objetivamente del entorno cultural vital,
  • y por el otro, reflexionar la migración como fenómeno coyuntural, producto de la expulsión del campo hacia el medio urbano por la dinámica de los modos de producción y que constituye más bien, un mecanismo de supervivencia más que una forma explícita de abandono de la cultura o indicador de desestructuración social.
Por otro lado, las primeras generaciones de migrantes han ocupado espacialmente solo algunas comunas de la RM, de hecho la población Mapuche parece vivir concentrada, lo que habla de que los patrones de ocupación espacial y territorial estarían inducidas por variables culturales. 

En rigor, es posible afirmar que existen diferencias entre las distintas categorías migratorias, que en ningún caso son muy altas pero muestran alguna diferencia entre grupos poblacionales analizados, donde sí hay diferencias claras es en los lugares de donde proceden los contingentes migratorios. 

La migración Mapuche a la RM sigue procediendo de los lugares históricos de asentamiento Mapuche (IX, VIII y X Región en orden de importancia de mayor a menor), en cambio la migración no Mapuche a la RM proviene de lugares de mayor importancia demográfica (VIII, V, y VII Región) (27). 

El hecho de que la demografía (y los demógrafos) haya insistido majaderamente en que las diferencias culturales se miden a través de los indicadores de fecundidad, mortalidad y movimientos migratorios, hablan de que el tema sigue siendo tratado desde una perspectiva ruralista que da cuenta sesgadamente de la problemática Mapuche. 

Ahora bien, si no hay prácticamente diferencia entre los comportamiento de fecundidad, mortalidad y movimientos migratorios en la RM entre ambos conjuntos poblaciones, ¿el censo logrará captar diferencias entre estas poblaciones?, a partir de ello ¿será posible afirmar que la población Mapuche es diferente de la población no Mapuche?. 

Estas preguntas tienen respuestas cruzadas, contradictorias y multivariadas y es muy difícil responder categóricamente. 

Sin embargo, es posible afirmar que las diferencias entre poblaciones habrá que buscarlas en otro tipo de variables ya no tan sistematizadas ni estudiadas como las anteriormente mencionadas. 

Una de estas variables es la variable religiosa. El procesamiento de esta variable entrega resultados muy curiosos respecto del comportamiento de ambas poblaciones. 

Los Mapuche son menos católicos que los no Mapuche, por el contrario, los Mapuche son más evangélicos que los no Mapuche. 

En ambos casos, los niveles de aceptación religiosa son más bajos y más altos que los promedios nacionales(28) respectivamente. 

Independiente de los análisis más finos de la variable, es necesario destacar que ello refleja una situación curiosa, en tanto las poblaciones en estudio se diferencian en aspectos que no dicen relación directa con aspectos materiales de su existencia, sino más bien en aquellos aspectos que tienen que ver con la conciencia. 

Es muy probable que la población Mapuche de la RM haya alcanzado niveles similares de desarrollo respecto de la población no Mapuche, en términos de calificación de su mano de obra, acceso a bienes y servicios, acceso a la salud y otros, lo cual no significa automáticamente que la calidad de vida sea igual para ambas poblaciones y que ello deba ser extrapolado a las demás dimensiones de la problemática, con la consabida conclusión de que por lo mismo ambas poblaciones tiende a homogeneizarse culturalmente. 

El fenómeno se complejiza aún más, cuando se analiza los niveles de pobreza existentes en ambas poblaciones. Teóricamente hablando si dos subgrupos poblacionales tienen la misma calificación de su mano de obra, debería esperarse niveles de pobreza similares. Sin embargo, los niveles de pobreza son diferenciales. La pregunta que surge de inmediato es ¿porqué sucede esta situación?. 

Una respuesta tentativa podría estar dada por la presencia de la discriminación como sustrato de referencia respecto de la cuestión Mapuche. A pesar de que ello representa una hipótesis convencional, es muy probable que los niveles de discriminación étnica en Chile se mantengan relativamente igual que hace 30 o 50 años atrás. La diferencia radicaría en las reconfiguraciones de los sistemas clásicos de discriminación étnica. 

Un dato interesante que diferencia ambas poblaciones es la que dice relación con la estructura familiar. Los datos censales muestran que existe menos “separaciones" y menos “anulados" entre los Mapuche que entre los no Mapuche. 

Si bien ello no significa que la población Mapuche valora más la estructura familiar que los no Mapuche, muestra una tendencia diferente de la misma variable. 

En definitiva, lo que se ha intentado mostrar aquí es que existen diferencias intragrupales en sus comportamientos estadísticos y que dichas diferencias pueden ser atribuidas a sus orígenes étnicos distintos y por otro lado que las diferencias entre ambos grupos, ya no deben ser buscadas en las variables “clásicas" de diferenciación étnica, sino en aquellas que dicen relación con los comportamientos culturales. 
 

ADENNDUM : EL PROBLEMA DE LO URBANO Y LO RURAL. 

En el último tiempo ha surgido una polémica interesante, la cual dice relación con la dicotomía URBANO/RURAL de la población Mapuche. Esta dicotomía generó conceptualizaciones un tanto forzadas respecto de la cuestión Mapuche al interior de las organizaciones Mapuche insertas en la dinámica citadina que, en consonancia con algunos especialistas han intentado legitimar la categoría de Mapuche urbano(29). Esta categoría, nueva en el espectro teórico del análisis de la etnia Mapuche, se vió reforzada por las cifras que el censo de 1992 arrojó. 

De alguna manera los autores preocupados del tema Mapuche han visto en la componente urbana, la expresión social que concentra la actividad social de construcción de identidad, de modo que ella se constituye en el referente de las representaciones sociales que involucran la identidad Mapuche(30). 

De allí surge la noción del Mapuche urbano. El concepto de Mapuche urbano tiene corta data, sus definiciones provienen de teorías un tanto insuficientes para explicar la dinámica cultural indígena en un contexto distinto de su espacio vital vernáculo. Las elaboraciones conceptuales del indígena urbano, tienden a considerar solo algunos aspectos generales y coyunturales que los individuos de una etnia específica producen en un lugar geográfico densamente poblado y ligado a una determinada dinámica social. De este modo, se considera indígena urbano aquel individuo que ha emigrado a la ciudad o es hijo de emigrados, que porta apellido indígena (aunque no necesariamente ello es una condición excluyente) y asume una identidad diferenciada de la del individuo medio. 

Sin embargo, si focalizamos nuestra atención en la problemática Mapuche, encontramos que el concepto del Mapuche urbano, plantea un doble problema; Primero ¿Que es lo Mapuche? y en segundo término, ¿que es lo urbano?. Contestar la primera pregunta, supone responder respecto de un problema de construcción social de identidad, en cambio, contestar la segunda pregunta asociada a la primera, supone dar cuenta de una consecuencia social del proceso histórico conocido como: La migración. 

Desafortunadamente, no se dispone de una definición acertada y aceptable de lo que deba entenderse como lo urbano. Más bien, lo que se conoce del concepto es su operacionalización. Es decir, el concepto es definido a partir de sus dimensiones e indicadores que se operacionaliza basándose en ciertas presunciones respecto de la cantidad de personas que viven en un cierto lugar geográfico(31), que disponen de bienes y servicios básicos definidos como esenciales para la subsistencia humana (Electricidad, Agua Potable, Alcantarillado, etc.) y/o con una cierta participación en la actividad económica. 

Pocos investigadores(32) abocados a estudiar la problemática Mapuche en la ciudad han definido lo urbano(33), de modo distinto de lo anterior, como también pocas han sido las apreciaciones teóricas respecto de sí es asimilable la categoría de ciudad a lo urbano(34). 

Esto trae como consecuencia que, la identidad Mapuche, evolucionaría dependiendo de las condiciones coyunturales impuesta por la dinámica de la ciudad, es decir, sería la ciudad la que se constituiría en uno de los referente de construcción identitaria. 

Corresponde criticar la noción del Mapuche urbano desde tres puntos de vistas complementarios entre sí. 

  • Una primera crítica es de carácter metodológico, en el sentido de que no existen suficientes estudios sociológicos o antropológicos, (ni teóricos ni empíricos) que den cuenta del fenómeno de las consecuencias de la emigración, por lo que el concepto del Mapuche urbano es un concepto que está en una etapa de gestación primigenia.
  • Una segunda crítica de tipo teórico es lo que dice relación con la producción de la memoria histórica : La identidad Mapuche se estructura a partir de la memoria histórica Mapuche, lo cual supone un rescate de formas culturales, modos de relación social y de producción simbólicas, - a lo menos -, distinta de la no Mapuche. El admitir la existencia de la categoría de Mapuche urbano en tanto sujeto, implica admitir el nacimiento de un nuevo tipo de memoria histórica formulada con arreglo a la nueva coyuntura de tipo urbano de carácter modernizador que de algún modo se contrapone a la anterior.
  • Y en tercer lugar, como consecuencia de lo anterior, está el hecho de que si se acepta al sujeto Mapuche como urbano, se legitima la usurpación, el despojo, la ignominia y la vergüenza de un sujeto que es obligado a olvidar su pasado, el de sus abuelos y el de su Pueblo, con su traslado a la Ciudad.
Según la lógica urbanizante, la identidad Mapuche, se constituiría a partir de un determinado discurso político, el rescate de la historia Mapuche y la lengua, la cual evolucionaría dependiendo de las condiciones coyunturales que se vivan, pero ahora con implicaciones distintas, puesto que sería la ciudad la que se constituiría en el referente de construcción identitaria. 

No obstante, si se examina con un poco más de detención, el problema de la ciudad, como elemento constitutivo de identidad, inmediatamente es posible encontrar con un problema teórico de proporciones. 

  • En primer lugar, si lo anterior fuera así, la ciudad como entorno y en tanto tal, debería proveer los mecanismos necesarios para que la reproducción social Mapuche se dé en condiciones tales que permitan la construcción o profundizaje de su identidad. Esto implica que los emigrados y fundamentalmente sus hijos, tendrían (o a lo menos deberían tener) ciertas condiciones sociales para su autoafirmación y reconocimiento social. Por lo cual, los mecanismos de socialización y control social radicados en la lógica urbana, estarían exentos de elementos portadores de dominación y más bien serían agentes facilitadores del proceso de construcción de identidad.
  • Lo anterior permite reflexionar una segunda alternativa : la memoria histórica debería ser reformulada con arreglo a la nueva situación sociohistórica. Lo cual quiere decir que, ella (la memoria histórica), tendría a lo menos dos dimensiones : la memoria histórica tradicional y una nueva memoria histórica nacida bajo el contexto de la modernidad.
En el caso de la primera alternativa, es posible apreciar la existencia de fuerte contenidos normativos que surgen desde la sociedad dominante, que imposibilitan cualquier producción cultural que considere anómica o portadora de elementos diferenciadores o paralelos a la modernidad. Por lo tanto, resulta ilógico pensar que el modelo social devenido de la modernidad sea capaz de generar las condiciones sociales estructurales que viabilicen la producción étnica(35). 

Respecto de la segunda alternativa, sin hacer grandes disquisiciones teóricas, es posible observar que existe incongruencia entre ambas dimensiones dado que sus orígenes son distintos. Esto implica que, la memoria histórica en tanto tal, pierde su sentido, en tanto articulado privilegiado de construcción de referentes de identidad(36), por un tipo de identidad espuria(37) radicada en la dinámica urbana(38). 

Lo anterior permite afirmar que, al tratar el problema de lo urbano asociado a la etnicidad, muchos investigadores tengan obligadamente que recurrir a un intuicionismo tecnicista más que a una conceptualización ajustada a la realidad en que viven los Mapuche en la ciudad. 

La Modernidad ha permitido el surgimiento de un cierto espacio social, que ha optimizado los mecanismos de control sobre la población que habita en lo que se denomina ciudad. De hecho, una de las múltiples razones para la constitución de estos espacios, está dado por el hecho de que facilita la aplicación de la vigilancia social, permite un rápido acceso a mano de obra barata, escasamente calificada funcional al modo de producción social Moderno y optimiza el control social, debido a un ordenamiento interno(39) funcional al sistema de dominación imperante. 

Un ejemplo operacional de ello, son la masificación de los “servicios básicos" (electrificación, agua potable, alcantarillado), en la medida que ellos, -debido a que son operados desde una dirección central-, se constituyen en eficientes mecanismos de control y castigo sobre una población “rebelde" (40) cualquiera. Ello permite explicar también, el hecho de que exista escasa investigación en formas energéticas mas autónomas (energía eólica, solar, etc), en la medida que la expansión del uso de este tipo de energías impediría el control de la población vía su manipulación. 

Es de acuerdo a este marco de referencia que debemos entender la problemática Mapuche en la ciudad. Por lo que, para efectos de este estudio, asumiremos, que lo urbano dice relación con un modelo de organización social construido con arreglo a la racionalidad occidental, que expresa condiciones asimétricas de acceso al Poder y que segrega de acuerdo a los principios de dominación tan propio de la Modernidad(41). 

Por otro lado, otra alternativa para pensar la identidad Mapuche dentro de la ciudad, es la posibilidad de su construcción con la oposición explícita o implícita de la cultura dominante, donde la cultura dominada (re)funda y (re)potencia los mecanismos de construcción identitarios. Sin embargo, ello es solo posible si y solo si la memoria histórica Mapuche se mantiene como el referente para su construcción. 

Esta línea teórica ha sido desarrollada por Curivil R., quien ha denominado a este proceso: “Proceso de Re-etnificación". Dicho autor vincula a nuevos procesos de construcción identitarios vistos como una forma de resignificación cultural a todos aquellos elementos que por la dinámica misma de la ciudad no pueden ser reproducidos íntegramente como en el campo, tal es el caso del gijatun(42). Sin embargo, no desarrolla el problema de la memoria histórica como plataforma fundante de la identidad Mapuche, en su análisis. 
 
 

A MODO DE CONCLUSIÓN: 

Lo que en las páginas precedentes se ha intentando mostrar que las cifras del censo son, en términos absolutos, aceptables. Sin embargo, deben ser estudiadas con perspectiva crítica, puesto que existen incoherencias importantes en la información que se notan solamente al desagregar y procesar los datos observados. 

Independiente de lo anterior, si se tiene en cuenta que la pregunta fue aplicada a personas de 14 años y más, se puede inferir que la cantidad de Mapuche es mucho mayor, tomando en cuenta a los menores de 14 años, en ese sentido, las estimaciones de población Mapuche apuntan a señalar cifras que van del 1.200.000 personas al 1.350.000 personas(43), en general parece lógicamente aceptable, admitir que una cifra intermedia (1.250.000 personas) se acercaría a la cifra real de la cantidad de Mapuche en Chile, dado los problemas de subdeclaración y sobredeclaración presente en la respuesta censal. Evidentemente estas cifras resultan un tanto alejadas de las proyecciones que los especialistas (Bengoa, Foester, etc.), entregaban o entregaron como aproximación. 

Por otro lado, existe un elemento que conviene mencionar, puesto que al parecer actuó como factor de corrección respecto de la respuesta censal: la discriminación étnica. 

En ese sentido, cabe enunciar las siguientes preguntas: 

  • ¿Porqué no hubo más del 10% de la población chilena autoidentificada como indígena en el censo de 1992?.
  • ¿Porqué no hubo mayor cantidad de personas autoidentificadas como Mapuche?.
  • ¿Que impidió una declaración masiva en alguna de las categorías de respuesta indígena de la población chilena?.
A la luz de la información procesada todavía no es posible acercarse al fenómeno en tanto tal, sin embargo, es posible enunciar algunas hipótesis que ayuden a orientar la futura investigación. Una de ellas es que el tema de la discriminación étnica sigue siendo un mecanismo de control totalmente vigente en la actualidad. 

Ello podría haber determinado que la cantidad de personas autoadscritas no fueran cifras superiores a las observadas, sino que representaran un universo cercano al 10% de la población total. Adicionalmente a lo anterior, es posible pensar que, dada la escasa socialización existente en los mecanismos formales de socialización secundaria respecto de la cuestión indígena en general, ello también impidió una respuesta masiva(44). 

Parece ser que la población a la cual se le aplicó el censo, entendió la pregunta, pero por otro lado, la discriminación étnica determinó que ella se transformara en un factor de corrección no convencional, luego entonces, la respuesta censal aparece como controlada por dicho mecanismo. 

Ambos mecanismos, determinaron que la respuesta censal no fuera explosiva en términos de una masificación de la respuesta respecto de la declaración de pertenencia étnica. 

Independiente de los posibles análisis, quizás convendría aplicar una pregunta algo más “dura" en futuras ocasiones, en el sentido de formular una pregunta que no contenga muchas posibilidades de respuesta sesgada. Una propuesta tentativa sería la siguiente. 

Aplicación de dos preguntas en vez de una. 

  • ¿Es usted indígena?.
a) Si ----- b) No ----- (no aplicar la siguiente pregunta) 
  • ¿A que etnia pertenece?.
  • Mapuche.
  • Aymara.
  • Kechua.
  • Diaguita.
  • Coya.
  • Atacameño.
  • Rapa nui.
  • Kaweskar.
  • Yámana.
  • Otro (especificar) ............................
Cambiando el foco de análisis, existe un elemento interesante de señalar respecto de la cuestión Mapuche, la población Mapuche concentrada en la variables analizadas muestra un comportamiento serendipity (45) respecto del comportamiento de la población Mapuche de la RM y de la población Mapuche de las 9 comunas seleccionadas. 

El procesamiento de la información muestra que muchas de las variables clásicas que presentaban diferencias, hoy día muestran comportamientos más atenuados. 

Por lo cual, será necesario indagar en variables culturales y simbólicas para establecer las diferencias étnicas. Respecto de ello, el censo logra captar diferencias en la variable religiosa y la estructura familiar, en algunos casos, importantes respecto de la diferenciación étnica. 

Una problemática interesante de analizar es lo que dice relación con el tema de las organizaciones Mapuche y su rol socializador dentro de la cultura Mapuche. 

Los sistemas de socialización tradicionales Mapuche han sufrido cambios estructurales a través del tiempo, las familias ya no cumplen la función asignada históricamente dadas las condiciones de vida propias de la dinámica urbana, lo cual aparece asociado al tema de la discriminación étnica operando como mecanismo reductor de la internalización de la cultura Mapuche. 

Ello determinaría un sistema de socialización mixto puesto que las familias no socializan en los primeros años a los jóvenes, siendo reemplazadas en dicha función por las organizaciones Mapuche en la RM, donde el rol de la familia sería más bien, el de un reforzador cultural. Quizás el problema de subdeclaración del segmento 15 - 19 años esté dado por ese cambio estructural en los sistemas de socialización primaria, puesto que las organizaciones socializan precisamente a los segmentos de edades superiores a los 18 años. 

Respecto de la cuestión urbano/rural, la relación urbano/rural divide artificialmente la problemática Mapuche, la cuestión Mapuche se reduce y minimiza, así como sus consecuencias al analizar separada e independientemente ambas esferas. 

Si se toma en cuenta el argumento anterior, en el caso de lo rural, el problema Mapuche tendría su solución en la propia tendencia de la ruralidad en América Latina, puesto que si la tendencia de la ruralidad en Chile y América Latina es decreciente, el problema Mapuche también debería seguir la misma tendencia. 

En el caso de lo urbano, ello legitimaría la usurpación histórica de territorios ancestrales, en la medida que radica el problema Mapuche solo a una cuestión de acceso al mercado de consumo y mejoramiento en la calidad de vida, lo cual limita la producción cultural, enmarcándola en un espacio fuertemente dominante y discriminador. 

Por lo tanto, la separación Mapuche urbano/Mapuche rural es una separación falsa y altamente funcional a los sistemas de dominación y homogeneización imperante en la actual coyuntura, promueve la obsolecencia cultural folckorizando su producción y haciéndola objeto de estudio en un nuevo medio y no un instrumento de diferenciación. 

Por lo cual, la cuestión Mapuche no puede ser vista y analizada separadamente. Adicionalmente, la perspectiva con que frecuentemente es analizado indígena, es decir en su condición de minoría étnica, tampoco es necesario y suficiente en términos de dar cuenta de la demanda indígena, puesto que “el discurso minorial, tiene por particularidad el enfoque del problema a través de un claro criterio de defensa social(46)" y legitimación del statu quo. 
 

Fey kam ten
 
 
 
 
 Bibliografía