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Los indígenas que habitan en la Argentina

Se calcula que conforman un millón de personas
 

En la Argentina viven 18 pueblos indígenas, la mitad en Salta. Necesitan sobre todo tierra y desarrollo. La mayoría vive en tierras fiscales. Nación y provincias trabajan para darles seguridad jurídica
 

Wichi. Chané. Tapiete. Chorote. Kolla. Guaraní. Toba. Chiriguano. Diaguita. Salta está habitada por nueve de los 18 pueblos indígenas de Argentina que conforman un millón de personas, según el registro del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).
Cada uno de estos pueblos tiene su propia lengua materna, costumbres, indumentarias, danzas, comidas, regulaciones para la vida familiar y códigos de supervivencia.
"En Argentina se registraron 18 comunidades, pero esto no quiere decir que sean todas, porque todavía algunos no se autoidentifican, como los wafines en Catamarca", explicó Ana González Montes, coordinadora del INAI.
El cálculo de un millón de aborígenes es una estimación. Recién con el Censo 2001 que se hará el 27 y 28 de octubre se tendrá una mayor aproximación de cuántos indígenas hay en el país.
La funcionaria precisó que muchos pueblos no se autoidentifican como tales porque durante años se negó este origen por persecución y marginación. El Instituto fue creado hace sólo 15 años a través de la ley nacional 23.302 en 1985, pero recién en 1991 empezó a funcionar.
Según sus creencias, la tierra, elemento fundamental para la vida, no pertenece a un sector determinado. Para ellos es dominio de la humanidad.
Los aborígenes pueden trabajar el monte. "Muchas veces se piensa que el aborigen no trabaja. Entonces, se depreda su medio, se le quita sus medios y eso genera una dependencia asistencial y eso es lo que hay que romper", opinó González Montes.
Cuando se les entrega su tierra, se les respeta sus recursos naturales, ellos trabajan. Tienen una concepción diferente del trabajo: tejer chaguar, pescar en el río, trabajar el algarrobo. Es una forma de producción distinta, por eso no se lo reconoce como tal, opinaron algunos asistentes al Primer Congreso sobre la incorporación de los pueblos aborígenes al Mercosur.
La desocupación afecta a todo el país, pero se agudiza en el caso de los aborígenes a causa de problemas históricos. La falta de educación lleva a la falta de trabajo, de esa manera se forma un círculo cerrado, que es difícil de romper.
La mayoría de los indígenas vive en territorios fiscales. La Nación y las provincias trabajan en forma conjunta para darles seguridad jurídica al entregarles títulos comunitarios de las tierras.
Los dirigentes indígenas advierten que la falta de participación activa en los ámbitos de decisión profundiza las carencias. Un ejemplo concreto está en la enseñanza: necesitan que sus maestros sean bilingües.
Por Giovanna Mejía Zárate, El Tribuno (Salta), 31 de julio.

Foto:  Una wichi en la exposición de sus artesanías.-