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Rio Negro, 22 de noviembre de 2001.

Familias mapuches reclaman tierras en Paso de los Molles

Es inminente un fallo de la Justicia en un conflicto de tierras que fueron originalmente ocupadas por los Millapi y vendidas hace cuatro años a un inversor extranjero que quiere expulsarlos.
 

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los miembros de una familia mapuche radicada desde hace más de un siglo en Paso de los Molles aguardan con expectativa que el juez civil Jorge Serra decida en estos días si los desaloja o atiende sus reclamos a permanecer en el campo.

Las tierras que ocupan los Millapi fueron compradas hace cuatro años por el inversor estadounidense John Ogilvie, quien pugna desde entonces por expulsarlos de la propiedad.

Ayer Dominga y Felisa Millapi viajaron hasta esta ciudad para prestar declaración ante el juez y expusieron las razones por las cuales defienden el derecho a vivir donde nacieron.

Paso de los Molles está ubicado en cercanías de Pilcaniyeu y José Millapi -el padre de ambas- se asentó allí a fines del siglo XIX, procedente de Azul, como muchos otros mapuches de la misma zona.

La historia

Dominga Millapi formó pareja con un inmigrante español de apellido Galván, con quien tuvo 12 hijos, aunque nunca se casaron legalmente. Más tarde Galván logró escriturar las tierras, sus hijos de un primer matrimonio quedaron como únicos herederos legales y vendieron el campo dejando a los Millapi desamparados ante la ley.

Ayer Dominga, de 79 años, insistió en que no aceptará abandonar su casa, donde tiene desde siempre sus animales y cultiva sus verduras. Dijo también que están dispuestos a "dar pelea" para que no los desalojen.

Su hermana Felisa tiene 73 y es ciega. Aún así vive sola y mantiene una prolija quinta que siembra y riega "al tacto". Es difícil encontrar prueba más clara de la integración que la anciana tiene con la tierra en la que nació y creció, ya que se mueve con seguridad en su entorno, donde conoce cada piedra y cada árbol.

"Nos quieren sacar, pero yo no salgo", dijo resuelta Felisa tras dejar el juzgado. Recordó también que ellas y sus hijos tienen derechos en ese campo porque allí se había instalado su padre y fueron dueños "antes de que llegara Galván".

La reivindicación de los Millapi recibió el apoyo del Centro Mapuche, los alumnos del Instituto de Formación Docente y la Comunidad del Limay.

Uno de los dirigentes indígenas señaló que el reclamo de desalojo "es una injusticia" y pone en evidencia "la confrontación de dos culturas", ya que el terrateniente extranjero "pagó la tierra, la ve como una propiedad privada y va a defender eso", que choca con la "cosmovisión mapuche".

Ogilvie tendría ya unas 7.500 hectáreas en la zona porque, según los mapuches, siguió comprando propiedades de otros vecinos. Sin embargo vive en Bariloche y nunca realizó actividades productivas en el campo.

Ayer se presentó también a declarar en el juzgado de Serra y luego "Río Negro" intentó conocer su opinión, pero apenas el cronista se dio a conocer, pidió disculpas y cortó el teléfono.

La actuación del gobierno provincial en el caso fue vidriosa, ya que hace unos tres años los mapuches denunciaron que el entonces delegado de Tierras en Bariloche, Clodomiro Ferreyra, trabajaba al mismo tiempo para Ogilvie. Poco después de la denuncia el funcionario dejó el cargo. Uno de los voceros de los pobladores amenazados con el desalojo es Andrés Pallalef, quien dijo ayer que el fallo es inminente. Refirió también que resultará decisiva una pericia prevista para el sábado, en la cual un arquitecto comprobará la antigüedad de los cimientos de algunas viejas construcciones de los Millapi, que tendrían cerca de un siglo.

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