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Noticiasnet (Viedma y Carmen de Patagones), 27 de agosto.

Los peregrinos veneraron a Ceferino Namuncurá
Una multitud en Chimpay para celebrar el cumpleaños
 
Los fieles se acercaron masivamente a Chimpay.

La llegada de los peregrinos comenzó el viernes a través de autos, casillas rodantes y colectivos. Hubo también una delegación de jinetes que arribó luego de una cabalgata de 180 kilómetros que demandó cinco días de viaje.
 

Viedma. Unos 28 mil peregrinos llegados de distintas regiones se reunieron durante el fin de semana para celebrar el 115 aniversario del nacimiento del indiecito mapuche Ceferino Namuncurá, en la localidad de Chimpay, ubicada sobre la ruta nacional 22 en la zona del Valle Medio de Río Negro.

Unas 15 mil personas, según estimaciones policiales, recorrió en procesión los tres kilómetros y medio que separan el promontorio donde se levanta la "Cruz del Quinto Centenario" y el Parque Ceferiniano, ubicado sobre la costa del río Negro.

En tanto, otros 13 mil fieles de Ceferino aguardaban en ese sitio para participar de una misa al aire libre concelebrada por los obispos Marcelo Melani, de Viedma; José Pozzi, del Alto Valle y sacerdotes de toda la provincia.

"Estamos aquí reunidos para pedirle a Ceferino que interceda ante el Gran Padre para que nos ayude a recuperar la esperanza, sobre la base de una mayor solidaridad entre todos y una mejor comprensión de la clase dirigente a los problemas de la gente" expresó Melani, durante su homilía.

El lema de la conmemoración del natalicio del indiecito fue "que Ceferino nos ayude a ser más solidarios" y el prelado destacó "su vida y su sacrificio fueron solidarios, un ejemplo que no podemos perder de vista en estos tiempos". La llegada de los peregrinos comenzó el viernes y se intensificó el sábado a través de autos, casillas rodantes, colectivos y hubo también una delegación de 65 jinetes que arribaron a Chimpay en una cabalgata de 180 kilómetros que demandó cinco días de viaje.

La "Marcha hípica por Ceferino" fue organizada por el club tradicionalista "Gauchos Libres", cuyo presidente Miguel Martín aseguró que "venimos para agradecerle al 'santito' porque tenemos trabajo y salud".

La necesidad de recuperarse de enfermedades también movilizó una importante cantidad de personas, afectadas por distintos males y algunas de ellas en sillas de ruedas, que tuvieron una ubicación preferencial en cercanías del altar.

Como todos los años, la celebración no fue sólo litúrgica ya que aproximadamente 200 vendedores ambulantes instalaron sus puestos de venta de artículos importados .

En esta ocasión tuvieron que hacerlo lejos del Parque Ceferiniano porque la reciente inundación anegó gran parte del terreno.

"Esto nos permitió un mejor ordenamiento, sin interferencias", según opinó el intendente local, Rogelio Funes.
 

A la espera de la beatificación

La multitud reunida en Chimpay fue este año menor que el anterior cuando se congregaron unas 40 mil personas. Los organizadores dijeron que la merma "puede ser consecuencia de las dudas que hubo sobre la realización de los actos, por el problema de las crecidas".

La policía rionegrina dispuso un operativo especial de tránsito, sobre la ruta nacional 22, para asegurar sin inconvenientes la desconcentración de los casi cinco mil vehículos llegados a la zona.
 

Historia

El 26 de agosto de 1886 nació Ceferino en las tolderías que había levantado su padre junto al río, el cacique mapuche Ceferino Namuncurá, quien poco antes había capitulado ante las tropas militares que comandaba el general Julio Roca.

Ceferino, aún niño, le pidió a su padre que lo enviara a estudiar para poder ayudar a sus hermanos indios a superar su situación de abandono.

El indiecito fue tomado como pupilo por los sacerdotes salesianos y pasó algunos años en Buenos Aires, donde compartiría claustros con el "francesito" Charles Gardés. Pero luego fue enviado a Viedma porque padecía de tuberculosis. Cuando el mal se agravó, el obispo Juan Cagliero ordenó su envío a Roma, en donde esperaban que los últimos adelantos de la medicina pudieran curarlo.

Pero Ceferino habría de morir en la capital italiana el 11 de mayo de 1905, cuando todavía no había llegado a los 19 años y desarrollaba con tenacidad sus estudios religiosos.

Desde mediados del siglo pasado la figura del indiecito empezó a ser venerada por la religiosidad popular, en el santuario levantado en Pedro Luro, provincia de Buenos Aires, donde descansan sus restos y desde los años 70 en Chimpay, el sitio en donde nació.

En 1972 el papa Paulo VI lo proclamó como "venerable" para los altares, pero todavía en la Santa Sede continúan los largos trámites para su consagración como "beato" y el logro final de su santidad.