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6 de Septiembre del 2001

A través de una carta a la comunidad abogan por el fin de la violencia

Obispos demandan reconocimiento constitucional a mapuches
 

por Pablo Solís

"Se deben reconciliar las formas de pensar y juzgar con la verdad histórica, las legítimas aspiraciones de los pueblos originarios con la legislación vigente","se trata de ir mas allá de los acuerdos formales, avanzando todos juntos hacia el reconocimiento constitucional y el respeto del pueblo mapuche como comunidad cultural no sólo de hecho, sino también de derecho", señala en parte la carta de los obispos del sur del país escrita ayer en Temuco.

A través de un carta firmada por ocho obispos de la zona sur del país titulada "Por la Dignificación del Pueblo Mapuche", la Iglesia Católica hace un nuevo pronunciamiento sobre el conflicto indígena, materia en la que aboga por el reconocimiento constitucional de las etnias, por el fin de la violencia y porque se reconozca la raíz histórica del problema.

Los obispos señalan que "los conflictos actuales que protagoniza el pueblo mapuche, pehuenche y huilliche que preocupan a la comunidad nacional, difícilmente tendrán una solución adecuada si no se asume como país los antecedentes históricos que los han originado".

"El reconocimiento de los daños producidos por la ocupación del territorio ancestral del pueblo mapuche, por las políticas de división y fomento a la enajenación de sus tierras y de asimilación cultural impulsados por el Estado, son el punto de partida para todo diálogo posible", dice el texto.

En definitiva, dicen los representantes de la Iglesia "si el pueblo mapuche en la actualidad se encuentra reducido a condiciones de pobreza y marginación, se debe particularmente a la pérdida de la mayor parte de su territorio y a la denigración de su cultura".

Reconocimiento constitucional

"El común empeño por la construcción de la justicia social en nuestra patria debe considerar el respeto a los derechos de los pueblos originarios. Esto implica la voluntad política de llegar a un reconocimiento constitucional del pluralismo étnico de la patria común. Esta voluntad se ve menoscabada por los prejuicios, el desconocimiento o la criminalización de las legítimas demandas de reconocimiento de los derechos del pueblo mapuche., dicen los obispos en la más clara alusión a la clase política, en particular a la derecha, que rechaza la idea de un reconocimiento constitucional.

Los empresarios también son interpelados directamente. "Reconocemos y valoramos el rol de las empresas en el desarrollo de esta región del país. Sus iniciativas, sin embargo, no pueden realizarse sin tener en cuenta las particularidades étnicas y culturales de esta zona. Llamamos a los empresarios a asumir una actitud abierta al diálogo con las comunidades mapuches".

En este plano advierten que el rol de las empresas para superar la pobreza de los indígenas "necesita ir mucho más allá de la incorporación de mapuches en sus planes de empleo, o a gestos de buena vecindad. Ella debe expresarse concretamente en una solidaridad organizada que ofrezca oportunidades reales, conducentes a una auténtica superación de su situación actual".

Dialogo y no violencia

"A las organizaciones mapuches y a sus líderes, les hacemos un llamado a avanzar en las transformaciones, mediante el esfuerzo por crear condiciones de verdadero diálogo, sin aislarse, excluyendo la violencia, que únicamente degrada y destruye, exacerba posturas extremas e impide la justa comprensión de las demandas". En este plano los obispos aluden a las tomas de terrenos vía que algunas comunidades han impulsado para recuperar tierras que consideran ancentrales.

La misiva es firmada por: Antonio Moreno, arzobispo de Concepción; Tomislav Kojlatic, obispo auxiliar de Concepción; Felipe Bacarreza, obispo auxiliar de Concepción y administrador apostólico de Valdivia; Sergio Contreras, obispo de Temuco; Jorge Hourton, obsipo auxiliar de Temuco; Alejandro Goic, obispo de Osorno; Sixto Parziger, vicario apostólico de la Araucanía; Ricardo Ezzati, administrador apostólico de la Araucanía; Juan Luis Isern, obispo de Ancud y Luigi Infanti, vicario apostólico de Aysén.