Santiago de Chile,  Miércoles 21 de Noviembre de 2001
El nuevo internado será inaugurado el próximo mes. Fue diseñado de acuerdo a la cosmovisión mapuche. Ingresarán los mejores estudiantes indígenas.

HOGAR UNIVERSITARIO:
El internado de la discordia mapuche

Iván Fredes

IVÁN FREDES

El Hogar Mapuche Universitario es un internado acostumbrado a la polémica. Para unos, es un centro de estudios y revalorización de la cultura ancestral. Para otros, lisa y llanamente es un enclave de activistas indígenas radicalizados.

Financiado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), es la mayor de siete residencias indígenas en el país. También, la que causa sus mayores y continuos dolores de cabeza.

El último, provocado por su anunciado cierre y traslado a otro moderno y funcional. Uno de lujo, de tres pisos, construido con un costo de 430 millones de pesos en el sector de Padre Las Casas.

Una huelga de hambre de once de sus residentes (duró seis días, en la catedral), doblegó la intención original del Gobierno. La decisión fue revisada y sus residentes quedarán mejor que antes.

"Valió la pena el sacrificio", comenta orgullosa la estudiante huiliche Carmen Jaramillo Hualamán (22), de la comunidad Truful (San Juan de la Costa, Osorno). "Luchamos para que se abran nuevos internados, no para que se cierren", dice esta estudiante de Pedagogía en Educación Intercultural Bilingüe.

El hogar ocupa, desde hace cinco años, dependencias del Indap, colindantes a la subdirección-sur de la Conadi y a un paso de la casa central de la Universidad de La Frontera.

Sus instalaciones cuentan con cinco pabellones de madera (dormitorios colectivos), un comedor, un salón de actos, sala de estudio y oficinas ocupadas por la dirigencia colectiva de los estudiantes.

La Conadi financia su mantenimiento (agua, luz, calefacción, alimentación) con un costo de cinco millones de pesos mensuales. Pese a lo anterior, la administración está a cargo de los propios residentes. Éstos lo consideran territorio autónomo, cuyo ingreso es con permiso especial.

Estudiantes con beca

La mayoría de los estudiantes cuentan con becas de residencia (80), alimentación (80), indígenas (54) y de pregrado (22). Oficialmente son 80, pero en la práctica hay 115.

Carmen Jaramillo, por ejemplo, además del internado, recibe mensualmente la beca indígena por $ 51 mil y otra de pregrado por $ 38 mil. Le sirven para la matrícula de $ 75 mil mensuales en la carrera de educación intercultural.

Quienes cuestionan el hogar sostienen que, pese a la multiplicidad de beneficios, el rendimiento académico es de regular a bajo - 25 tienen promedios parciales inferiores a cuatro- , porque más participan en protestas que en jornadas de estudios.

Algunos estudiantes viven con sus parejas e hijos, otros ya egresaron y hay quienes trabajan y otros, simplemente, no hacen nada, sostienen los más críticos.

También los acusan de ser radicalizados, activistas y promotores de cuanta protesta existe, especialmente contra la Conadi. Las razones no faltan: más internados, autonomía, becas, tierras y... más y más.

Los residentes se defienden. Dicen ser objeto de una campaña de desprestigio y de prejuicios raciales.

Sostienen, además, que el internado no sólo es un espacio de residencia, sino un centro de formación cultural de sus estudiantes.

Para ello, cuentan con módulos de formación y aprendizaje en cosmovisión mapuche, mapudungún, historia y legislación indígena, con el fin de revalorizar su cultura.

Ello, creen que sus movilizaciones son legítimas y tienen que ver con los problemas del pueblo mapuche.

EN INTERNET
Compromiso con la identidad
http://linux.soc.uu.se/mapuche/news/austral010315.html


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